Iniciativa México es un proyecto mediático, encabezado por Televisa, que tiene la finalidad de hacer reflexionar a los y las mexicanos y mexicanas y motivarnos a actuar para transformar nuestro país. En mi humilde interpretación, la idea de Iniciativa México es recuperar el carácter dinámico de México, aletargado por décadas de presidencialismo y paternalismo, y fomentar las cualidades emprendedoras neoliberales que todos (algunos más que otros) llevamos dentro. En vísperas de un 2010 histórico -100 años de Revolución, 200 de Independencia y el inicio de Dios sabrá qué movimientos telúricos- parece que algunos personajes de consciencia intranquila ya escuchan el estruendo de millones de pasos en sus respectivas azoteas, por lo que se apresuran a curarse en salud. He aquí el videito mediante el cual se lanzó Iniciativa México, con bombo y platillo, la mañana de hoy en ex Convento de San Hipólito:
Como parte de mi modesta contribución a este ambiciosísimo proyecto, solo me voy a limitar a responder las preguntitas que un hipótetico señor de traje tras el video (me imagino), muy chantajista, efectista y retóricamente, le hace a sus incautos espectadores (además el tiempo apremia y la tesis llama: ¡qué más quisiera que comentar la mañosa utilización de imágenes "desgarradoras", obviamente fuera de contexto, y la selección de temas a discusión que, frente a la realidad atroz que nos recuerdan las noticias a diario, resulta limitada y convenenciera! ¿Por qué este hipotético señor no hace alusión en su video, por ejemplo, a la guerra antinarco o a la pederastia ya que nos está restregando en la cara las grandes problemáticas de México según Televisa? Vayan ustedes a saber, estimados y estimadas lectores y lectoras).
1. ¿Por qué caminamos tan despacio y a veces en sentido opuesto?
Tal vez sea por el trafical citadino, debido a las obras del Metro, del Metrobús, a una histórica falta de planeación urbana y a los carros estacionados en triple o cuádruple fila. Lo de caminar en sentido opuesto puede deberse al calor, aunque eso es de cada quien, ¿qué no?
2. ¿Por qué ni siquiera nos volteamos a ver?
Por que luego es bien dificil observar a quienes se esconden tras los vidrios polarizados de sus Hummers...
3. ¿Esto es México? (Pobreza, falta de oportunidades, contaminación)
Pues según el amo y artífice de los estereotipos mediáticos, es decir, Televisa, si lo es; además, ¿para qué la pregunta si ya estamos viendo la respuesta gracias a purititas miserias televisadas a todo color?
4. ¿Por qué nos hemos acostumbrado? (Corrupción, discordia)
Porque como bien lo ha dicho el Divo de Juárez, Juan Gabriel, reiterativamente y en reiteradísimas ocasiones no cabe duda que es verdad que la costumbre es más fuerte que el amooor...
5. ¿Cuándo dejamos... (nótense los puntos suspensivos dramáticos) que nos arrebataran la vida?
Habría que preguntarle a las decenas de miles de personas de todos los bandos que han muerto en la guerra antinarco; uno, cuantimenos, todavía respira aunque sea con dificultad.
6. ¿Cuando dejamos... (nótese el próximo gazapo de conjugar un verbo en singular -secuestrara- siendo su sujeto dos palabras -miedo e impotencia-, que aquí y en China corresponden a un plural) que nos secuestrara el miedo y la impotencia?
Bien a bien no sabría decirle. Puede que haya sido en el momento justo en que, tras la revelación de los resultados en la exhaustiva investigación del Caso Paulette, me di cuenta del peligroso instinto homicida ante el cual sucuben las inofensivas sábanas y cobijas y alguno que otro perverso colchón, aunque también pudo haber sido cuando Televisa entró por el aparato televisor y el sentido común salió disparado por puertas y ventanas...
7. ¿Quién gana?
Según Forbes, es evidente que en México gana (y muchísimos millones de dólares) Carlos Slim.
8. ¿Quién pierde?
Las decenas de millones de personas que viven en la pobreza y todo aquél con un mínimo sentido de la decencia.
9. Realmente, ¿así somos?
Pero, ¿¡qué no lo está viendo, hipotético señor de traje que hace las preguntas?! ¿¡Qué no, según usted, una imagen (y en el caso de este video, muchísimas más) dice más que mil palabras?!
10. ¿Hasta cuándo?
¿Neto quiere saberlo? ¿Neto no lo sabe ya? Porque hay una larguísima lista de exigencias legítimas -el cumplimiento de los Acuerdos de San Andrés, la justicia para los deudos del caso ABC, la liberación de los presos políticos de Atenco, el jucio político a los responsables del 2 de octubre, la solución digna a las demandas del SME, el incremento real y efectivo del salario mínimo, la verdadera separación entre Iglesias y Estado, etc, etc, etc- por la cuales podríamos comenzar...
11. ¿Estás orgulloso de ese México? ¿El de los pretextos; el del eterno "ya merito"; el que siempre espera lo peor; el que sólo busca culpables; el que aprendió a vivir con miedo; el que prefiere los triunfos individuales a los triunfos colectivos?
Del México de la UNAM que es Premio Príncipe de Asturias, si. Del de Lydia Cacho, solo por mencionar a una valiente e íntegra periodista como hay muchísimas y muchísimos más en México, si. Del de Digna Ochoa y otros activistas asesinados por defender la causa de los derechos humanos en este país impune, si. Del de los Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas, si. Del de Eufrosina Cruz Mendoza y Francisco Toledo, si. Si me apura un poco, hasta estoy orgullosa de nuestro único Premio Nobel (por el momento), Octavio Paz. Ah, por cierto, del México de la Selección Nacional de Futbol que "pondrá nuestro nombre en alto en Sudáfrica", dígale por favor al Sr. Aguirre que no estoy orgullosa, nuncamente, porque ni siquiera me gusta el futbol.
12. ¿Qué México quieres?
Ya me cansé de responder sus preguntas. Además, si le digo creo que no le va a gustar y en una de esas mi respuesta no saldrá en televisión...
13. La pregunta no es: ¿qué puede hacer México (ese ente desfigurado, saqueado, empobrecido, al que mienten los políticos y funcionarios públicos cada vez que abren la boca; esa quimera fragmentaria y excluyente frente a cuyos símbolos uno debiera sentirse embelesado de unión; ese proyecto inconcluso, remendado por todas partes, en cuyo nombre todo el mundo cree que puede lucrar; ese pretexto para el patriotismo futbolero, la mercadotecnia variopinta y el turismo sexual...) por nosotros? Lo importante es: ¿qué podemos hacer nosotros por México?
Favor de revisar la respuesta a la pregunta 10. Aunque, pensándolo bien, ya me confundí: si el escurridizo México del que usted habla corresponde a su clase política, a sus magistrados, jueces y ministerios públicos, a su policía y su ejército (ya ni digamos a la "cabeza" de su Poder Ejecutivo), a sus confederaciones empresariales y patronales y a los madamases de su prensa, radio y televisión pues entonces quienes se adscriben a este México si tienen mucho que hacer, porque a los ciudadanos de a pie, como yo, nos basta y sobra con concretar la vida cotidiana.
Video, cortesía de audiokillerr.
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lunes, 7 de junio de 2010
Iniciativa México o pos si yo siempre supe que la culpa era de todos...
Extravíos / Wanderings
conversaciones,
de lo perversamente retorcido,
miren cómo me indigno...,
palabras de otros,
politiquerías,
televisión
viernes, 13 de noviembre de 2009
Futurismos académicos y etiqueta cinematográfica
C, muy seria y profesional, concluye: ... y esa es la idea del Diplomado.
Silencio.
Yo me agarro de mi taza y pienso: ¡Qué nervios! Este hombre impone de verdad...
En la Sala de Juntas donde estamos la tensión se puede cortar con la cuchara del café.
HH revisa la copia del programa que le dimos y dice: Su propuesta me parece muy interesante, muy bien armada pero, ¿ustedes que quieren específicamente de nosotros? Por lo que veo aquí ya tienen todas las fechas dispuestas y los ponentes agendados...
Yo, haciendo acopio de valor, le digo: Pues queremos que usted sea parte de la última mesa redonda del Diplomado, la número 17, sobre Escuelas de Cine en México.
HH busca la información en su copia del programa.
HH nos mira por encima de los lentes y dice: Veo que ya invitaron al CUEC...
Yo pienso: Ay... ¿estaremos rompiendo alguna ley no escrita de la etiqueta cinematográfica?
HH continúa: ...y a Centro y a la Ibero...
Como caida del cielo, BN pregunta: ¿Qué día tienen pensado que sea esta mesa redonda?
C responde: El 8 de septiembre de 2010.
HH exclama en tono sorprendido: ¿8 de septiembre de 2010? ¡No se si llegaré vivo a ese día!
BN dice: Con el calentamiento global, los polos derritiéndose y la guerra contra el narco está difícil...
HH dice: Para esas fechas puede que haya hawaiianos en el Tibet...
HH suelta una carcajada. Se quita los lentes para echarle una mirada cómplice a BN mientras la risa se desperdiga por la Sala.
HH dice: Está bien que planeen pero ¡con tanto tiempo de anticipación! Ustedes son unas sociólogos futuristas, ¿eh?
C y yo no podemos evitar seguir riendo.
La tensión desaparece por completo.
C se recupera y dice: Lo hemos hecho así para sacar el poster y el tríptico del Diplomado con la mayoría de los ponentes confirmados, si es posible.
BN dice: Uyyy, pero si las agendas de la gente de cine no sirven para nada: ¡cambian todo a última hora!
Yo digo: Las confirmaciones que hemos recibido dependen de que los realizadores o actores no estén en rodaje. Aunque parece que los académicos disfrutan el futurismo porque la mayoría ya confirmó sin asomo de duda (según ellos). Sacaron sus agendas y marcaron el día...
HH dice: Pues me parece excelente: acepto participar, siempre y cuando aún exista vida sobre la tierra para esas fechas. Pero no se les olvide recordarme unos días antes.
C y yo suspiramos de alivio.
C asegura: Así lo haremos.
BN dice con una sonrisa: Y si necesitan cualquier otra cosa no duden en pedirla.
BN y HH se despiden amablemente. C y yo festejamos un encuentro exitoso entre académicos y cineastas. Nomás faltan como otros cinco...
Silencio.
Yo me agarro de mi taza y pienso: ¡Qué nervios! Este hombre impone de verdad...
En la Sala de Juntas donde estamos la tensión se puede cortar con la cuchara del café.
HH revisa la copia del programa que le dimos y dice: Su propuesta me parece muy interesante, muy bien armada pero, ¿ustedes que quieren específicamente de nosotros? Por lo que veo aquí ya tienen todas las fechas dispuestas y los ponentes agendados...
Yo, haciendo acopio de valor, le digo: Pues queremos que usted sea parte de la última mesa redonda del Diplomado, la número 17, sobre Escuelas de Cine en México.
HH busca la información en su copia del programa.
HH nos mira por encima de los lentes y dice: Veo que ya invitaron al CUEC...
Yo pienso: Ay... ¿estaremos rompiendo alguna ley no escrita de la etiqueta cinematográfica?
HH continúa: ...y a Centro y a la Ibero...
Como caida del cielo, BN pregunta: ¿Qué día tienen pensado que sea esta mesa redonda?
C responde: El 8 de septiembre de 2010.
HH exclama en tono sorprendido: ¿8 de septiembre de 2010? ¡No se si llegaré vivo a ese día!
BN dice: Con el calentamiento global, los polos derritiéndose y la guerra contra el narco está difícil...
HH dice: Para esas fechas puede que haya hawaiianos en el Tibet...
HH suelta una carcajada. Se quita los lentes para echarle una mirada cómplice a BN mientras la risa se desperdiga por la Sala.
HH dice: Está bien que planeen pero ¡con tanto tiempo de anticipación! Ustedes son unas sociólogos futuristas, ¿eh?
C y yo no podemos evitar seguir riendo.
La tensión desaparece por completo.
C se recupera y dice: Lo hemos hecho así para sacar el poster y el tríptico del Diplomado con la mayoría de los ponentes confirmados, si es posible.
BN dice: Uyyy, pero si las agendas de la gente de cine no sirven para nada: ¡cambian todo a última hora!
Yo digo: Las confirmaciones que hemos recibido dependen de que los realizadores o actores no estén en rodaje. Aunque parece que los académicos disfrutan el futurismo porque la mayoría ya confirmó sin asomo de duda (según ellos). Sacaron sus agendas y marcaron el día...
HH dice: Pues me parece excelente: acepto participar, siempre y cuando aún exista vida sobre la tierra para esas fechas. Pero no se les olvide recordarme unos días antes.
C y yo suspiramos de alivio.
C asegura: Así lo haremos.
BN dice con una sonrisa: Y si necesitan cualquier otra cosa no duden en pedirla.
BN y HH se despiden amablemente. C y yo festejamos un encuentro exitoso entre académicos y cineastas. Nomás faltan como otros cinco...
Extravíos / Wanderings
autobiográficos,
conversaciones,
dicen que así sucedió,
pero qué felicidad...,
quisiera ser antropóloga
jueves, 3 de septiembre de 2009
Los agentes invisibles
Yo digo: ¿Bueno?
E dice emocionada: ¡Amiga! ¡No me aguanté las ganas de llamarte!
Yo digo: ¿¡Qué pasó!? Por la voz te oyes super bien...
E dice: Ufff, ¡si! Bueno, más o menos: el cochino y pinche mundo en que vivimos me tiene muy deprimida. Pero he tenido un reencuentro amoroso de lo mejor, por el momento virtual pero reencuentro al fin y al cabo.
Yo me acuerdo de mi propio amor virtual, tan desconectado últimamente...
Yo pregunto intrigada: ¿Cómo? ¿Con aquél amor transocéanico tuyo?
E dice: No: por indiferente a él le di el carpetazo transocéanico que tu recomendaste.
Yo caigo en cuenta que mi amor virtual también es transocéanico, en cierto sentido...
Yo digo: Ahhh, ¿entonces?
E dice: Revisa la foto que acabo de comentar en Facebook...
Sin necesidad de una gran búsqueda, pico el link correcto y aparece un hombre muy sonriente y muy guapo (a mi parecer), de grandes ojos azules y con un paliacate del mismo color cubriéndole la cabeza.
Yo digo: Ay, amiga, qué bien...
E suspira y dice: Ahhh... mira que platicar con él es tan bueno para olvidarme un poco de los pederastas, del turismo sexual en Acapulco y de los Maras... Trabajar en Derechos Humanos a veces me abruma...
Yo digo: Solo espero que no tengas el teléfono intervenido, ¡ja!
E dice medio en broma, medio en serio: Seguramente ahora mismo dos agentes de traje negro y mocasines negros escuchan atentos lo que estamos diciendo...
Yo suelto: Ay, ¡por Dios! Señores agentes: por el momento aquí solo se ha hablado de amores y eso no es ningún crimen...
E y yo reimos.
Yo me quedo pensando: ¿Y si de veras tiene el teléfono intervenido?
E pregunta: ¿Cómo ha seguido Milagros?
Yo digo: Pues con la dosis doble de barbitúricos que le estoy dando está muchísimo mejor, toda dopada la pobre, pero mejor.
E advierte: Señores agentes: no vayan a pensar que Milagros es la roommate drogadicta a quien mi amiga dealer le corre medicamentos sin receta, ¡ja!
Yo, sin pensarlo, digo: No, no: es mi hija drogadicta.
Entonces se me desata el pequeño paranoico que llevo dentro y pienso: ¡Zaz! ¡Qué bocotas! Ojalá de veras no haya nadie más al otro lado de la línea...
Enciendo un cigarrillo para apaciguar al paranoico.
E dice: Hemos de aclarar que es una hija gatuna, ¡eh! No te vayan a denunciar con el DIF los agentes metiches que están escuchando nuestra conversación...
E suelta una carcajada y yo empiezo a reirme entre bocanadas, pero de los nervios.
E dice: Oye, a estas alturas del partido supongo que ya me tienes algo más que novedades virtuales de Herr...
El cigarrillo se me cae de entre los dedos y va a dar directo a mi regazo.
Yo, con el Jesús en la boca, la interrumpo mientras me sacudo la piernas: ¡Ay, no! ¡No, no! Ni digas su nombre que los agentes están parando la oreja, y en una de esas me lo deportan...
E dice emocionada: ¡Amiga! ¡No me aguanté las ganas de llamarte!
Yo digo: ¿¡Qué pasó!? Por la voz te oyes super bien...
E dice: Ufff, ¡si! Bueno, más o menos: el cochino y pinche mundo en que vivimos me tiene muy deprimida. Pero he tenido un reencuentro amoroso de lo mejor, por el momento virtual pero reencuentro al fin y al cabo.
Yo me acuerdo de mi propio amor virtual, tan desconectado últimamente...
Yo pregunto intrigada: ¿Cómo? ¿Con aquél amor transocéanico tuyo?
E dice: No: por indiferente a él le di el carpetazo transocéanico que tu recomendaste.
Yo caigo en cuenta que mi amor virtual también es transocéanico, en cierto sentido...
Yo digo: Ahhh, ¿entonces?
E dice: Revisa la foto que acabo de comentar en Facebook...
Sin necesidad de una gran búsqueda, pico el link correcto y aparece un hombre muy sonriente y muy guapo (a mi parecer), de grandes ojos azules y con un paliacate del mismo color cubriéndole la cabeza.
Yo digo: Ay, amiga, qué bien...
E suspira y dice: Ahhh... mira que platicar con él es tan bueno para olvidarme un poco de los pederastas, del turismo sexual en Acapulco y de los Maras... Trabajar en Derechos Humanos a veces me abruma...
Yo digo: Solo espero que no tengas el teléfono intervenido, ¡ja!
E dice medio en broma, medio en serio: Seguramente ahora mismo dos agentes de traje negro y mocasines negros escuchan atentos lo que estamos diciendo...
Yo suelto: Ay, ¡por Dios! Señores agentes: por el momento aquí solo se ha hablado de amores y eso no es ningún crimen...
E y yo reimos.
Yo me quedo pensando: ¿Y si de veras tiene el teléfono intervenido?
E pregunta: ¿Cómo ha seguido Milagros?
Yo digo: Pues con la dosis doble de barbitúricos que le estoy dando está muchísimo mejor, toda dopada la pobre, pero mejor.
E advierte: Señores agentes: no vayan a pensar que Milagros es la roommate drogadicta a quien mi amiga dealer le corre medicamentos sin receta, ¡ja!
Yo, sin pensarlo, digo: No, no: es mi hija drogadicta.
Entonces se me desata el pequeño paranoico que llevo dentro y pienso: ¡Zaz! ¡Qué bocotas! Ojalá de veras no haya nadie más al otro lado de la línea...
Enciendo un cigarrillo para apaciguar al paranoico.
E dice: Hemos de aclarar que es una hija gatuna, ¡eh! No te vayan a denunciar con el DIF los agentes metiches que están escuchando nuestra conversación...
E suelta una carcajada y yo empiezo a reirme entre bocanadas, pero de los nervios.
E dice: Oye, a estas alturas del partido supongo que ya me tienes algo más que novedades virtuales de Herr...
El cigarrillo se me cae de entre los dedos y va a dar directo a mi regazo.
Yo, con el Jesús en la boca, la interrumpo mientras me sacudo la piernas: ¡Ay, no! ¡No, no! Ni digas su nombre que los agentes están parando la oreja, y en una de esas me lo deportan...
Extravíos / Wanderings
conversaciones,
dicen que así sucedió,
la culpa es de Facebook,
miren cómo tiemblo...,
pero el amor esa palabra...
lunes, 17 de agosto de 2009
Salvado por la vergüenza
P grita: ¡Yo, yo! Yo tengo una aventura buenísima que contarles...
J se cubre lo oídos y dice: Cuándo no...
P dice emocionado: ¡Es buenísima! Una noche que estaba en la playa se me ocurrió meterme al mar. Me dieron ganas de nadar, así, de repente. Además era una noche de tormenta, porque estaba pasando un huracán, y en plena tormenta me metí al mar. Unas olas enormes, todo negro, y yo ahí, nadando entre las olas...
J dice molesto: Qué ocurrencias...
P dice: No se lo van a creer, pero no me dió miedo. No me sentí amenazado, más bien sentí una paz inmensa; fue hermosísimo, como si me acogiera el mar y no hubiera peligros...
M lo interrumpe: Ahhh... seguro te habías metido algo antes...
P ignora la interrupción y sigue diciendo: ...como si estuviera seguro y no hubiera nada que temer; como si el cielo y el mar hubieran cambiado de posición y yo estuviera en medio de los dos, tranquilo, disfrutando la noche. Y entonces...
Yo digo: Y entonces... ¡que te rodean los tiburones!
M dice: ¡Que te pica un agua mala!
J dice: ¡Que se te cae el traje de baño!
P dice: No, no: me dió un calambre, es más, varios calambres: en la espalda, en las piernas, en los brazos.
Yo digo: Solo a ti se te ocurre andar de héroe nadador nocturno en pleno huracán.
P continúa: Y entonces pensé: ahora si ya me ahogué, ya me morí, aquí quedé. Sentí que me hundía, que perdía las fuerzas, pero tampoco tuve miedo porque supe que si ya estaba de Dios había que aceptarlo con resignación.
J dice: Pues no estaba de Dios porque no te ahogaste, ¿o si?
Yo pienso: Igual y todavía tiene agua en la cabeza...
P dice: Entonces pasó algo muy extraño: se apareció una tortuga, grandota, una caguama...
J dice: ¿Como las que te tomaste antes de ir a nadar?
P dice: ¡No! Una caguama de verdad, nadando junto a mi. Me miró a los ojos, la tortuga, y yo la ví y sentí cómo me veía con sus ojotes de plato y entonces...
M dice: ¡Que te muerde!
Yo digo: ¡Que te escupe, ja!
P dice: ¡No! Entonces sentí que la tortuga se estaba burlando de mi, que se reía de verme ahi hundiéndome...
J suelta: ... ay, no mames...
P dice: ¡Neto! Sentí que la tortuga se burlaba de mi y se reía de mi predicamento y me dió coraje. Me encabroné muchísimo de que una tortuga se burlara así de mi.
J, M y yo soltamos sonoras carcajadas.
J dice, muerto de risa: ... ay, ¡no mames! ¿Cómo se va a burlar de ti una tortuga? ¡Así tendrás la conciencia!
P parece confundido.
J continúa: A mi se me hace que más bien te dió vergüenza...
M agrega: ... de que la tortuga te viera encuerado...
Mas carcajadas.
P grita: ¡No! ¡Que no estaba desnudo! Era coraje...
J lo interrumpe: Era vergüenza, puritita vergüenza...
P sigue diciendo: ... coraje de no poder nadar como ella... Con un esfuerzo enorme empecé a nadar, aunque me dolieran los brazos y las piernas y sintiera que materialmente no podía. Y me tomó un buen rato salir del mar, porque las olas golpeaban por todos lados...
M dice: Claro: saliste huyendo de la tortuga burlona...
J concluye: O sea que la vergüenza te salvo de ahogarte, ¿no?
P voltea a verme y dice: ¡Pero qué lindos deditos de los pies tienes! ¿De qué número calzas?
Yo pienso: Pinche güey, ya te ganaste una entrada en mi blog...
J se cubre lo oídos y dice: Cuándo no...
P dice emocionado: ¡Es buenísima! Una noche que estaba en la playa se me ocurrió meterme al mar. Me dieron ganas de nadar, así, de repente. Además era una noche de tormenta, porque estaba pasando un huracán, y en plena tormenta me metí al mar. Unas olas enormes, todo negro, y yo ahí, nadando entre las olas...
J dice molesto: Qué ocurrencias...
P dice: No se lo van a creer, pero no me dió miedo. No me sentí amenazado, más bien sentí una paz inmensa; fue hermosísimo, como si me acogiera el mar y no hubiera peligros...
M lo interrumpe: Ahhh... seguro te habías metido algo antes...
P ignora la interrupción y sigue diciendo: ...como si estuviera seguro y no hubiera nada que temer; como si el cielo y el mar hubieran cambiado de posición y yo estuviera en medio de los dos, tranquilo, disfrutando la noche. Y entonces...
Yo digo: Y entonces... ¡que te rodean los tiburones!
M dice: ¡Que te pica un agua mala!
J dice: ¡Que se te cae el traje de baño!
P dice: No, no: me dió un calambre, es más, varios calambres: en la espalda, en las piernas, en los brazos.
Yo digo: Solo a ti se te ocurre andar de héroe nadador nocturno en pleno huracán.
P continúa: Y entonces pensé: ahora si ya me ahogué, ya me morí, aquí quedé. Sentí que me hundía, que perdía las fuerzas, pero tampoco tuve miedo porque supe que si ya estaba de Dios había que aceptarlo con resignación.
J dice: Pues no estaba de Dios porque no te ahogaste, ¿o si?
Yo pienso: Igual y todavía tiene agua en la cabeza...
P dice: Entonces pasó algo muy extraño: se apareció una tortuga, grandota, una caguama...
J dice: ¿Como las que te tomaste antes de ir a nadar?
P dice: ¡No! Una caguama de verdad, nadando junto a mi. Me miró a los ojos, la tortuga, y yo la ví y sentí cómo me veía con sus ojotes de plato y entonces...
M dice: ¡Que te muerde!
Yo digo: ¡Que te escupe, ja!
P dice: ¡No! Entonces sentí que la tortuga se estaba burlando de mi, que se reía de verme ahi hundiéndome...
J suelta: ... ay, no mames...
P dice: ¡Neto! Sentí que la tortuga se burlaba de mi y se reía de mi predicamento y me dió coraje. Me encabroné muchísimo de que una tortuga se burlara así de mi.
J, M y yo soltamos sonoras carcajadas.
J dice, muerto de risa: ... ay, ¡no mames! ¿Cómo se va a burlar de ti una tortuga? ¡Así tendrás la conciencia!
P parece confundido.
J continúa: A mi se me hace que más bien te dió vergüenza...
M agrega: ... de que la tortuga te viera encuerado...
Mas carcajadas.
P grita: ¡No! ¡Que no estaba desnudo! Era coraje...
J lo interrumpe: Era vergüenza, puritita vergüenza...
P sigue diciendo: ... coraje de no poder nadar como ella... Con un esfuerzo enorme empecé a nadar, aunque me dolieran los brazos y las piernas y sintiera que materialmente no podía. Y me tomó un buen rato salir del mar, porque las olas golpeaban por todos lados...
M dice: Claro: saliste huyendo de la tortuga burlona...
J concluye: O sea que la vergüenza te salvo de ahogarte, ¿no?
P voltea a verme y dice: ¡Pero qué lindos deditos de los pies tienes! ¿De qué número calzas?
Yo pienso: Pinche güey, ya te ganaste una entrada en mi blog...
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dicen que así sucedió,
palabras de otros,
ya los perdimos...
martes, 28 de julio de 2009
Palabras necias, oídos sordos
Yo digo: ¿Bueno?
El dice: Hola. ¿¡Cómo estás!? Si sabes quien habla, ¿verdad?
Yo digo: Si. Bien.
El dice: Me da mucho gusto escucharte. ¿Cómo te ha ido? ¿Estas ocupada?
Yo digo: No especialmente.
El dice: Es que vengo de Tlalpan y ahorita justo estoy pasando por la casa...
Yo pienso: ¿La casa? Pero, ¿¡quién se ha creido?!
El sigue diciendo: ...como me queda de regreso... quiero saber si puedo ir a visitarte... ¿Dónde estás?
Yo digo: Uyyy...
El dice: ¿Estás en la Escandón? ¿Estas ocupada?
Yo digo: Si y no.
El dice: ¿Entonces?
Yo digo: Supongo que no tengo ni media buena razón para verte...
Silencio incómodo.
El dice: Ah, entiendo... Otra vez será. Yo te llamo...
Yo digo: Adios.
El dice: Bye.
Yo cuelgo. Me enojo y me pregunto por qué después de tanta decisión, de repente el interés trasnochado. Yo creí que todo había sido dicho a tiempo, generosamente (en la medida de lo posible); que todo había quedado muy claro. Al menos para mi dos cosas -las infinitas bendiciones que recién me han caido del cielo y su mal juicio- son más que evidentes...
El dice: Hola. ¿¡Cómo estás!? Si sabes quien habla, ¿verdad?
Yo digo: Si. Bien.
El dice: Me da mucho gusto escucharte. ¿Cómo te ha ido? ¿Estas ocupada?
Yo digo: No especialmente.
El dice: Es que vengo de Tlalpan y ahorita justo estoy pasando por la casa...
Yo pienso: ¿La casa? Pero, ¿¡quién se ha creido?!
El sigue diciendo: ...como me queda de regreso... quiero saber si puedo ir a visitarte... ¿Dónde estás?
Yo digo: Uyyy...
El dice: ¿Estás en la Escandón? ¿Estas ocupada?
Yo digo: Si y no.
El dice: ¿Entonces?
Yo digo: Supongo que no tengo ni media buena razón para verte...
Silencio incómodo.
El dice: Ah, entiendo... Otra vez será. Yo te llamo...
Yo digo: Adios.
El dice: Bye.
Yo cuelgo. Me enojo y me pregunto por qué después de tanta decisión, de repente el interés trasnochado. Yo creí que todo había sido dicho a tiempo, generosamente (en la medida de lo posible); que todo había quedado muy claro. Al menos para mi dos cosas -las infinitas bendiciones que recién me han caido del cielo y su mal juicio- son más que evidentes...
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de lo totalmente escandaloso,
miren cómo me indigno...,
ya los perdimos...
jueves, 23 de julio de 2009
El recuento de los daños
Yo digo: Mi ex novio se llevó el disco de Gorillaz…
Ella dice: ¿Era suyo?
Yo digo: ¡No! Ése era de los míos… y también me dejó sin Portishead, sin Nina Simone, sin Etta James… sin Emir Kusturica, sin John Coltrane... bueno, esos discos los compramos entre los dos. Supongo que estas cosas pasan cuando se reparten los bienes, ¿no? Los dramas materiales de una separación… Afortunadamente me legó su estéreo…
Ella dice: Pues si: así pasa cuando sucede…
Yo digo: De las películas que compramos entre los dos yo le dejé las de Bruce Lee, La Strada (porque le gustaba especialmente), A Clockwork Orange… Me quedé con Apocalypse Now y El Resplandor… Claro: The Big Blue era toda suya, por eso ya no está aquí… Ahora que lo pienso, él tiene La Montaña Sagrada de Jodo y esa peli si que la necesito para la tesis.
Ella dice: Llámale… ¡y que te la devuelva!
Yo digo: ¿Llamarle? ¿Yo? No, no es buena idea…
Ella dice: ¿Por?
Yo digo: Porque si él decidió terminar, por orgullo o dignidad o mero sentido común o lo que quieras y mandes yo no tengo razones para hablarle… ni siquiera tengo ganas de hacerlo.
Ella asiente con la cabeza.
Ella dice: Menos mal que el hijo era sólo tuyo. En una de esas se lo hubiera llevado también…
Yo digo: ¿Pequeñito? De todas formas mi ex era un poco alérgico a los gatos y en casa de su madre tenía tres perros…
Ella dice: Ya hasta hablas de él en pasado…
Yo esbozo una sonrisa resignada, un poquillo nostálgica, y agradezco felizmente la fortuna de mi nueva vida en ciernes.
Ella dice: ¿Era suyo?
Yo digo: ¡No! Ése era de los míos… y también me dejó sin Portishead, sin Nina Simone, sin Etta James… sin Emir Kusturica, sin John Coltrane... bueno, esos discos los compramos entre los dos. Supongo que estas cosas pasan cuando se reparten los bienes, ¿no? Los dramas materiales de una separación… Afortunadamente me legó su estéreo…
Ella dice: Pues si: así pasa cuando sucede…
Yo digo: De las películas que compramos entre los dos yo le dejé las de Bruce Lee, La Strada (porque le gustaba especialmente), A Clockwork Orange… Me quedé con Apocalypse Now y El Resplandor… Claro: The Big Blue era toda suya, por eso ya no está aquí… Ahora que lo pienso, él tiene La Montaña Sagrada de Jodo y esa peli si que la necesito para la tesis.
Ella dice: Llámale… ¡y que te la devuelva!
Yo digo: ¿Llamarle? ¿Yo? No, no es buena idea…
Ella dice: ¿Por?
Yo digo: Porque si él decidió terminar, por orgullo o dignidad o mero sentido común o lo que quieras y mandes yo no tengo razones para hablarle… ni siquiera tengo ganas de hacerlo.
Ella asiente con la cabeza.
Ella dice: Menos mal que el hijo era sólo tuyo. En una de esas se lo hubiera llevado también…
Yo digo: ¿Pequeñito? De todas formas mi ex era un poco alérgico a los gatos y en casa de su madre tenía tres perros…
Ella dice: Ya hasta hablas de él en pasado…
Yo esbozo una sonrisa resignada, un poquillo nostálgica, y agradezco felizmente la fortuna de mi nueva vida en ciernes.
Extravíos / Wanderings
autobiográficos,
conversaciones,
música,
películas,
ya los perdimos...
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