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lunes, 3 de enero de 2011

La verdadera libertad religiosa, o cómo tratar de convencer de la Verdad a quienes viven en el error

El semanario Desde la Fe, de la Arquidiócesis Primada de México (APM), publicó un editorial ayer que tiene a varios, como yo, pasmados y, a decir verdad, un poco escandalizados. En el texto, la APM acusa a "algunas" autoridades del Gobierno del Distrito Federal (GDF) y a "algunos" miembros de la Asamblea Legislativa (ALDF) de ser "verdaderos talibanes laicistas" dadas, entre otras cosas, las reformas a las leyes que permiten el aborto y las uniones de personas del mismo sexo en el Distrito Federal. Además, la APM dice que ciertos funcionarios del GDF y ciertos legisladores de la ALDF son, a todas luces, "intolerantes, fundamentalistas, inmorales e incapaces", ya que atentan contra la familia (monogámica y católica, por supuesto) y contra lo que explican es su libertad religiosa...

Con declaraciones como éstas, la verdad, una no sabe si morirse de la risa o del coraje. De la risa porque la idea que la APM tiene de libertad religiosa es obviamente decimonónica, privativa de los católicos y excluyente de esos seres perdidos en la mundanidad, es decir, los no creyentes; y del coraje porque esa misma idea es compartida por cientos de miles de católicos quienes, al leer el editorial de Desde la Fe, segurito encontraron argumentos para sustentar sus prejuicios contra el aborto, la homosexualidad y las familias diversas.

Así las cosas, frente a la risa y el coraje que hoy me invadieron gracias a Norbertito, sólo queda una cosa por hacer: presentarles queridos y queridas lectores y lectoras el texto íntegro del más reciente editorial de Desde la Fe y darme la libertad laica de comentarlo -destrozarlo pues- en este espacio. He aquí lo que a la APM se le ocurrió publicar ayer en azul [1], acompañado de mis (espero) sesudas, desenfadadas, cínicas y hasta ateas [2] impresiones entre corchetes y en negro (como mi sucia consciencia, ¡ja!):

La verdadera libertad religiosa [porque, no se hagan bolas, nomás existe una y es esta, ¿ok?]

El año que ha terminado se caracterizó en todo el mundo por un crecimiento de la hostilidad hacia las expresiones religiosas. En algunos lugares, se registró una verdadera persecución a los católicos, causando la muerte de inocentes
[casi casi como en el circo romano o las cruzadas, pa' que se den una idea] por el solo hecho de querer vivir su fe. Irak ha sido escenario de una de las agresiones más escandalosas y vergonzosas, pero las agresiones son interminables en todas partes. En ciertos países, la persecución es más sutil [¿como la de los padrecitos que acosan sutilmente a sus fieles para después echárselos al plato?], tratando de anular ideológicamente a quienes buscan orientar la vida con base en los valores religiosos [ay, ¡malditos valores seculares!]. En este sentido –¿quién lo diría? [oh, por Dios, ¡quién! Por favor no me incluyan signos de interrogación donde no van...]– destaca todo el continente europeo, donde se ha desatado una campaña fanática y furiosa contra los signos religiosos y contra cualquier participación de las personas, con convicciones de fe [porque aquí y en la China, la fe es católica o no es fe: eso que quede bien clarito], en las políticas públicas, con el pretexto de la defensa del Estado laico, cuando en realidad se trata de la dictadura del laicismo [teman ateos, que se va a ir directito al infierno por andar de chimoleros seculares politizados] sobre una gran parte de la población que vive con principios religiosos y con una concepción trascendente del ser humano [como si la idea de trascendencia nomás viniera disfrazada de redención o caridad cristianas y no fuera también abordada por infinidad de corrientes filosóficas].


Siguiendo estas modas europeas -carentes de todo respeto a las auténticas libertades y derechos humanos [¿cómo? Ora resulta que siglos y siglos de reflexión política y filosófica (léase liberalismo en general) son nomás tristes modas autoritarias e inhumanas]- podemos citar lo que ha estado sucediendo en la Ciudad de México, con algunas autoridades y miembros de la Asamblea Legislativa, quienes no sólo se enorgullecen de lo que deberían avergonzarse [arrepiéntanse ¡pérfidos infieles desvergonzados!], aprobando leyes inmorales e injustas, sin ningún sentido moral y ético -por la falta de respeto a la vida humana y a la institución familiar fundamental para la sana convivencia social [porque de todos es sabido que el aborto, la homosexualidad, la unión gay y las familias diversas son unas cosas horribles, inmorales e impensables, ¿que no?]-, sino que han desatado una verdadera persecución ideológica contra quienes, con base en sus principios religiosos y valores, se oponen a estas leyes [otra vez la burra al trigo...].

Esto no ocurre en ninguna otra parte del país [gracias a Dios existe el feudo siempre fiel de Guanajuato, donde saben muy bien cuán perverso y cochino es que los "niños" anden con los "niños" y que a las "niñas" se les ocurra hacerse tatuajes y perforaciones], sólo en el Distrito Federal donde las autoridades han hecho del laicismo una “religión” única e intolerante, realizando ritos "laicos" contra las verdaderas religiones [bueno, por lo menos usan aquí el plural...]. Se ha llegado, incluso, al colmo de pretender callar y amenazar mediante “demandas” ante los tribunales y la Suprema Corte de Justicia de la Nación, a quienes expresan sus desacuerdos, por el solo hecho de ser sacerdotes católicos y tener convicciones inspiradas en los principios cristianos [o sea, ¿cómo? ¿Los magistrados son sacerdotes disfrazados? ¿Qué demonios quisieron decir aquí? ¡Aguas con las comas!].

El Papa Benedicto XVI, siempre atento a los grandes problemas del mundo [como defender curas pederastas, por ejemplo], siempre oportuno en su reflexión, siempre buscando soluciones [ah, que Benedicto tan conciliador...], ha dedicado su mensaje con motivo del Día de la Paz 2011 -que la Iglesia celebra el primer día del año- al tema urgente de la libertad religiosa. El título es ya toda una propuesta: “La libertad religiosa, camino para la paz”. Y es que la verdadera libertad religiosa compromete a todos, creyentes y no creyentes, a un respeto mutuo sobre las distintas convicciones y a valorar los diferentes puntos de vista [también a un respeto por y valoración de todo lo "laico", incluida la legislación y los derechos de los "otros", aunque sean gay, no se hagan], sin lo cual no es posible una auténtica democracia, respetuosa del pluralismo. Con mucha agudeza [veamos cuanta], escribe el Papa: “La misma determinación con la que se condenan todas las formas de fanatismo y fundamentalismo religioso [y de intolerancia ante la diferencia, le faltó, ¡qué mañoso!], ha de animar la oposición a toda forma de hostilidad contra la religiosidad, que limitan el papel público de los creyentes en la vida política y social. No se ha de olvidar que el fundamentalismo religioso y el laicismo son formas espectaculares y extremas de rechazo del legítimo pluralismo y del principio de laicidad [perdón pero ya no entendí: ¿están a favor o en contra de qué exactamente?]”.

Efectivamente, encontramos en algunas autoridades del Distrito Federal a verdaderos “talibanes laicistas”; es decir, a personajes intolerantes a la crítica, fundamentalistas en sus principios inmorales [no, pos si empiezan descalificándolos, ¿así cómo se va a dialogar], incapaces de aceptar el reto del diálogo con la racionalidad y el derecho [derecho canónico, hay que precisar]. El autoritarismo y la intolerancia (que rayan en la falta de respeto y la vulgaridad [porque es ampliamente conocido que el buen gusto siempre será bueno... y católico]) con que se manejan, no es un buen augurio para futuras responsabilidades públicas de quienes hoy ejercen la autoridad en la Ciudad de México. El legalismo en que se amparan es sólo una muestra más de su intolerancia.

Si el respeto a la libertad religiosa es camino para la paz, quiere decir que todo ciudadano creyente [y ciudadana atea y agnóstica y musulmana y budista y comunista y anarquista y gay y bisexual y transexual y...] tiene derecho no sólo a vivir personalmente conforme a sus principios religiosos, sino a que éstos se le respeten [y que también se respeten su integridad y derechos, no se hagan los que la virgen les habla] para que pueda colaborar positivamente en la construcción de la sociedad a la que pertenece.

Conviene escuchar una vez más lo que el Papa señala [¿están seguros? No nos vaya a confundir aún más...] sobre el respeto a las convicciones religiosas en su reflexión con motivo de la Jornada Mundial de Oración por la Paz: “Es innegable la aportación que las comunidades religiosas dan a la sociedad [eso que ni que]. Son muchas las instituciones caritativas y culturales que dan testimonio del papel constructivo de los creyentes [no sólo los católicos, hay que anotar] en la vida social. Más importante aún, es la contribución ética de la religión [ay, ¡como si quienes no tienen religión, por añadidura, no tuvieran ética!] en el ámbito político [ah, bueno, se han de referir a los cristianos fanáticos tipo Bush o a los musulmanes intransigentes de Afganistán, los talibanes esos]. No se le debería marginar ni prohibir sino considerarla una aportación sólida para la promoción del bien común".

NOTAS
1. Encontré el editorial de Desde la Fe (después de mucho buscar debido al horror que es esta página) en el sitio del Sistema Informativo de la Arquidiócesis de México, SIAME. Pícale aquí si quieres hallar la fuente virtual original del texto y embarcarte en la emocionante aventura (¡yujuyyy!) de buscarlo.
2. He de confesar que soy creyente, muy creyente: fui acogida, desde hace casi 11 años, por la Orden Sufi Jalveti Yerraji de México. Si, soy musulmana, pero dada mi educación laica alcanzo a distinguir entre lo que, en mi fuero interno, considero moral, correcto y demás y los deberes públicos de un Estado Laico (que, con este tipo de dimes y diretes y otras circunstancias diversas, se encuentra cada día más y más vulnerado). Las opiniones aquí vertidas no atentan contra los valores cristianos: como cualquier musulmán con dos dedos de frente, yo también los comparto. El quid de este post yace en criticar la pretensión de que la interpretación de esos mismos valores que hace la Iglesia Católica es la única válida y deba, por lo tanto, ser compartida por todos y sin chistar en el ámbito público. La utilización política de la fe me parece inaceptable: la fe, pues, no tiene la culpa, sino quienes la hacen compadre...

sábado, 30 de octubre de 2010

Crónicas hospitalarias I

Pues si: por más formas que me invente para obviarlo, para aligerar el peso, para hacerlo llevadero, regreso a lo que me da pesadas vueltas en la cabeza. Regreso a lo que me ha tenido en vilo durante poquito más de un mes. Mi madre lleva 33 días en el hospital. Neumonía, dicen los médicos. Alzheimer, añadimos mi padre y yo.

***

Al principio uno está ahí todo el tiempo. Físicamente ahí, sin moverse más que para lo indispensable. Esperando penosamente. Confiando en que esto también pasará. Tan con el corazón en la boca que te lo muerdes de ansiedad. El teléfono sobresalta cada vez que alguien llama. El reloj biológico cede con dificultad ante la presión de dormir de día y velar de noche. La vida cotidiana se pone entre paréntesis: que se caiga la casa de sucia, que se pierdan el trabajo y hasta el prestigio, que quede mal con los amigos, que se mueran los gatos de hambre o de sed, no me importa. Pero luego, cuando los días se vuelven semanas, cuando la gravedad largamente sostenida deja de ser urgente, uno se acostumbra. El timbre del teléfono ya no espanta; las desveladas ya no agobian. Con sus pequeñas dosis de angustia, de culpa incluso (a veces pienso, ¿que tal que ora si se nos va y yo en otras cosas?), concretas lo que hay que concretar: no pierdes ni la cabeza, ni el trabajo, ni a los amigos (muy al contrario: están más presentes y cercanos que nunca). Los gatos siguen comiendo y bebiendo. Organizas la rutina diaria alrededor de las visitas al hospital y éste, poco a poco, se va trasformando en un lugar familiar: los olores y los sonidos -de inicio repelentes, irritantes, vomitivos- se vuelven el mero telón de fondo de un tiempo incontable de espera. La espera misma deja de sofocar, de abatir; a golpe de horas, se torna paciencia. Además, por momentos, ocurre una milagrosa metamorfosis: todo lo que ves deja de ser sórdido, desagradable o sobrecogedor y se vuelve misericordia pura. No me pregunten cómo opera este cambio, no lo se. Sólo puedo decir que soy testigo de que efectivamente ocurre. Ya les iré contando...

domingo, 16 de mayo de 2010

Sobre 200 y 201. Censura y escándalo en South Park

Desde hace más de una década, Trey Parker y Matt Stone se han esmerado en empujar todo límite concebible -hasta el punto de quiebre- que los depositarios de lo política y moralmente correcto se afanan en marcar. Por eso, sin asomo a duda, South Park es mi caricatura favorita [1]. Catalogada por muchos como repugnante y ofensiva, esta serie animada para adultos estrenada en 1997 acaba de sacar al aire su episodio número 202: Crippled Summer, correspondiente a su temporada 14. Aunque tal episodio me parece una muy sugerente reflexión sobre la lógica de los reality shows no hablaré de él, sino de los dos anteriores: 200 y 201, transmitidos por la cadena televisiva Comedy Central. Ambos episodios resultan una punzante crítica a la representación, así como a la censura y, para dar cuenta de ello, la sinopsis que se presenta a continuación contiene numerosos spoilers. Léase a discreción, pues, y si no quieren saber qué pasa en 200 y 201, sáltense hasta el siguiente apartado.

De mengambreas, celebridades, super héroes y pelirrojos
200 inicia con la visita del cuarto grado de la Primaria de South Park a una fábrica de dulces en la cual Stan descubre a Tom Cruise trabajando. Cruise empaca chocolates en cajas y, lógicamente, Stan lo llama fudge packer [2], lo que causa la cólera del actor. Cruise, harto de ser el hazmerrerir de South Park, convoca a cuanta "celebridad" ha sido ridiculizada en la serie -Britney Spears, Rob Reiner, Steven Spielberg, Tiger Woods, Oprah Winfrey, Benedicto XVI, Osama Bin Laden, Bono, Russell Crowe, Mel Gibson, Paris Hilton, Kanye West y un larguísimo etcétera- porque quiere convencerlos de apoyar su demanda legal contra South Park y así acabar de una vez y para siempre con este ficticio pueblo de Colorado. Cartman llega a la mansión de Cruise y hace pasar a su mano izquierda por Jennifer López, gracias a que en su mano "vive" un estafador y veterano de Vietnam, Mitch Connor. Stan y su padre visitan a Cruise en la fábrica para pedirle desista en su intención de demandar colectivamente y éste les dice que lo hará con una sola condición: que le ayuden a encontrarse cara a cara con Mohamed, el profeta del Islam. Cruise desea conocerlo ya que es la única persona en el mundo inmune a la ridiculización: planea quitarle su mengambrea [3] para transfundírsela con una máquina creada por Reiner y así poseer este poder. Connor también está tras la mengambrea, pero para venderla en el mercado negro y hacerse millonario.

El Ayuntamiento de South Park -que reúne a todos sus habitantes- recibe la noticia de que solamente si Mohamed es entregado a Cruise éste dejara en paz al pueblo. Stan les recuerda que sus amigos y él ya conocen a Mohamed de un episodio anterior y que pueden pedirle ayuda, lo cual causa controversia: ¿podrán hacerlo presente en South Park sin detonar represalias? La gente de South Park teme que de aparecer Mohamed en el pueblo éste sea bombardeado por radicales islámicos. Stan y Kyle visitan a los Super Mejores Amigos -Jesús, Krishna, Lao Tse, Buda, John Smith, Moisés y Seaman- y los convencen de dejar ir a Mohamed a South Park bajo el compromiso de no mostrar su imagen. Mohamed llega al pueblo dentro de una camioneta de mudanzas y para entrar a la limosina de Cruise aparece en una botarga de oso. Cuando está a punto de entrar en la limosina, la alcaldesa McDaniels recibe una amenaza de otro grupo de extremistas que también quiere que Mohamed les sea entregado: el Movimiento Separatista de Pelirrojos... Después de que éstos hacen estallar varias bombas, la alcaldesa toma la decisión de darles a Mohamed, por lo que Cruise y las celebridades recurren a Mecha-Streisand, un gigantesco y violento dinosaurio robot, para que destruya South Park. Mientras tanto, Cartman está cansado de ser el títere de Connor, pero éste le dice que si no sigue con el plan nunca le revelará quien es su padre. Manipulado por Connor, Cartman va a casa del Sr. Garrison y le pide hablar con el Sr. Sombrero, una de las pocas personas que puede decirle la verdad oculta sobre su origen.

Al inicio de 201 el Sr. Garrison se niega a revelarle a Cartman la identidad de su padre y lo manda al laboratorio del Dr. Mefisto, un científico loco especializado en genética, otro de los involucrados en el elaborado engaño para ocultar el nombre del verdadero padre de Cartman. Al tiempo que el Movimiento Separatista de Pelirrojos negocia la entrega de Mohamed, Mecha-Streisand llega a South Park y desata el caos, por lo que los habitantes del pueblo piden ayuda a los Super Mejores Amigos. Como Stan, Kyle y Kenny le prometieron a Jesús que cuidarían de Mohamed deciden llevarlo al laboratorio del Dr. Mefisto para que éste lo clone y así puedan darle a Cruise y a los Pelirrojos copias del Profeta. Éstos llegan al laboratorio y toman a todos como rehenes. Desde su guarida secreta, los Pelirrojos se comunican con Cruise y las celebridades: prometen compartir la mengambrea de Mohamed si ellos comparten el uso de la máquina de Reiner. Mientras tanto, los Super Mejores Amigos someten a Mecha-Streisand al aprovechar su única debilidad: hacer duetos con Neil Diamond.


Ya en la guarida de los Pelirrojos, Cruise es el primero en probar la máquina de Reiner para transfundirse la mengambrea de Mohamed y al momento en que esto sucede la imagen de Cruise es bloqueada por un rectángulo negro con la leyenda CENSURADO. El líder de los Pelirrojos, Scott Tenorman, no solo desea hacer uso de la mengambrea antiridiculizante, sino que también quiere vengarse de Cartman, quien lo obligó, en un episodio anterior, a comerse a su propios padres cocinados en chili. Tenorman le revela a Cartman quien es su padre, Jack Tenorman, jugador de los Broncos de Denver, y lo tortura con las ramificaciones que esta verdad implica: Cartman resulta ser medio hermano de Tenorman, parricida y, encima, un poco pelirrojo. Los Super Mejores Amigos llegan a la guarida de los Pelirrojos para rescatar a Mohamed, lo que desencadena una pelea campal durante la cual Tenorman escapa. Cuando Seaman ataca a Cruise, Stan exclama Tom Cruise has Seaman on his back! [4], lo cual enfurece al actor y hace que el rectángulo negro de CENSURADO desaparezca. Cruise no entiende cómo su inmunidad a la ridiculización ha sido aniquilada, por lo que Kyle empieza a explicar qué es lo que ha aprendido en este episodio, moraleja que no puede escucharse porque fue bleepeada por Comedy Central, junto con los discursos finales de Jesús y Santa Clós.

De censuras y escándalos: las peligrosas aristas de la representación
Como fenómeno mediático, South Park es susceptible de numerosas interpretaciones. Existen infinidad de libros que discuten todo tipo de cuestiones -filosóficas, por ejemplo- presentes en esta serie [5]. 200 y 201, como aplica para otros episodios de South Park, pueden analizarse desde la complejidad narrativa que les es propia -las distintas subtramas entremezcladas, las alusiones a los mecanismos que permiten la ficción desde la ficción misma, las referencias a hechos de actualidad y a sucesos propios de la serie presentados en otros capítulos- y, como ha pasado en otras ocasiones, puede hablarse de las reacciones y declaraciones que acompañaron la transmisión televisiva de dichos episodios en Estados Unidos, lo que haré brevemente antes de discutir mi interés principal: el problema de la representación en South Park.

200 se estrenó el 14 de abril de 2010. Según Wikipedia, al día siguiente se publicó en el blog Revolution Muslim una entrada en la que se "advertía" a Parker y Stone de las "consecuencias" de representar a Mohamed: acabar como el director holandés de cine Theo Van Gogh, asesinado en 2004 por un extremista islámico tras filmar un documental crítico sobre la situación de las mujeres musulmanas. Busqué esa precisa entrada en el mencionado blog y solo encontré esto [5.1] (la tercera entrada en este link, que merece en si misma todo un post), fechado el 21 de abril: una nutridísima "clarificación" sobre la verdadera intención -el diálogo, no la violencia- de la (ahora inexistente y autocensurada supongo) publicación referida. Wikipedia también señala que Abu Talhah al Amrikee, responsable del post crítico de South Park en Revolution Muslim, tuvo esto que decir en su Twitter el 15 de abril: May Allah kill Matt Stone and Trey Parker and burn them in Hell for all eternity. They insult our prophets Muhammad, Jesus, and Moses. Busqué en Twitter esta declaración y nada: otro caso de autocensura, es posible. Aquí dejo la nota del Los Angeles Times al respecto.

Al hacerse conocida esta amenaza contra Parker y Stone, el escándalo se desató y en varias trincheras se dejaron oir voces de preocupación ante lo que se construyó como una afrenta a la libertad de expresión. Como paradójico resultado, Comedy Central decidió eliminar cualquier referencia, incluso sonora, a Mohamed cuando estrenó 201 el 21 de abril de 2010, ante el descontento de Parker y Stone, quienes declararon aquí que los bleeps sobre el nombre del Profeta y sobre los discursos finales de Kyle, Jesús y Santa Clós nunca fueron pensados como una meta broma de su parte, sino que suponen una censura a manos de Comedy Central. La idea de la meta broma no resultaba tan descabellada: conociendo el tenor en que South Park maneja sus temas y tomando en cuenta que tanto 200 como 201 tratan la cuestión de la censura, podría haber sido este el caso. Pero, por lo visto, no lo fue.

El problema central que causa tanto censura como escándalo -dentro y fuera de 200 y 201- es el de la representación, la representación de Mohamed para ser precisos [6]. Si partimos de que cualquier imagen del Profeta del Islam está vedada en esta fé [7], el hecho de que se especifique al inicio de 200 que Mohamed tiene el poder de ser inmune a la ridiculización puede leerse como una salvedad interpretativa dentro del propio episodio: ésto que verán aquí no es el Profeta, no intentamos representarlo ni ridiculizarlo porque hacer eso es imposible. Me parece que el tratamiento de otros personajes en 200 y 201 -la adicción a la cocaína de Buda; la representación de Bárbara Streisand como un horrendo monstruo metálico; la codicia y mezquindad con que se caracteriza a Tom Cruise- podría resultar mucho más indignante. Mohamed siempre es tratado con corrección y, si me apuran un poco, hasta cierta reverencia, sobre todo por Stan y sus amigos que reconocen que les está ayudando a salvar a South Park. De ello también da cuenta el hecho de que ninguno de los dos episodios muestra abiertamente la imagen de Mohamed -ya sea debido a la estrategia creativa original de Parker y Stone o a la censura de Comedy Central (me voy más por la primera opción)- y que ambos episodios encuentran formas ingeniosas de aludir al Profeta sin mostrarlo. Así, 200 y 201 resultan un interesante estudio sobre las posibilidades de su representación y las consecuencias de ésta.

En 200 el Sr. Garrison se pregunta repetidas veces si hacer la más mínima referencia -visual o de cualquier otro tipo- a Mohamed podría desatar la violencia, lo que apunta hacia la problemática que enfrentaron los propios Parker y Stone (fuera de la ficción, claro está) de cómo presentarlo sin hacerlo visible. La salida de la botarga es muy inteligente, sobre todo porque resulta que dentro de la botarga no está Mohamed, sino Santa Clós: como los niños le habían prometido a Jesús proteger al Profeta obviamente no lo metieron en la botarga para entregarlo a Cruise. Por lo tanto, Mohamed nunca estuvo ahí. Otra clave interpretativa en este sentido aparece hacia el final de 201: cuando Cruise, bajo el rectángulo de CENSURADO, escucha que Stan dice que "tiene semen en la espalda" su ira desvanece inmediatamente la censura. Podemos ver a Cruise de nuevo, enfurecido porque se ha hecho otra broma a sus expensas. Esto apunta hacia el hecho de que sentirse ofendido radica, en gran medida, en la percepción de quien así se siente. La ofensa, como muchas otras reacciones, parte de una interpretación de lo que se ve o escucha [8] que en algunas ocasiones puede ser errada.

Para concluir, como musulmana de Occidente que soy, me parece que la presentación del Profeta Mohamed (paz para Él) -porque es posible que lo que vemos en 200 y 201 no sea una representación propiamente dicha- es respetuosa dadas las limitaciones que prohiben reproducir su imagen. Creo que el objeto de la parodia en estos episodios no es Mohamed, sino el acto mismo de representarlo y las diversas reacciones frente a tal acto e incluso frente a su mera posibilidad: el miedo, la incertidumbre, la indignación, el hartazgo, la violencia. Tal vez tenga esta impresión debido al lugar desde donde estoy viendo y escuchando South Park, desde la defensa de la libertad de expresión y de credo: ultimadamente, quien no quiera mirar que no mire, que exponga sus razones para no hacerlo pero que por favor no exhorte a la agresión (e incluso señale la eventualidad de un asesinato) o la considere una respuesta lógica y previsible ante su muy particular sentimiento de agravio. Lo que si me parece una barbaridad y me escandaliza mucho es que Comedy Central haya censurado la moraleja de la historia y que nunca podramos saber bien a bien qué fue lo que Kyle aprendió en esta ocasión: ¿que las imágenes no son tan temibles como se podría suponer y que si gozan de un increíble poder es porque nosotros mismos, los espectadores, se lo otorgamos?

NOTAS
1. Se que los fans de Los Simpsons van a poner el grito en el cielo pero soy de la opinión que South Park es mil veces mejor.
2. Que traducido al castellano y en el contexto de la escena significa "aquel que empaca jarabe de chocolate", aunque también remite a un insulto con el cual se vilipendia a quienes tienen sexo anal.
3. Para la cual en el episodio se utiliza la palabra goo.
4. Que puede entenderse en castellano como "Tom Cruise tiene semen en la espalda".
5. Como South Park and Philosophy: You Know, I Learned Something Today de Robert Arp; South Park and Philosophy: Bigger, Longer, and More Penetrating de Richard Hanley y The Deep End of South Park: Critical Essays on Television's Shocking Cartoon Series, editado por Leslie Stratyner y James R. Keller, solo por linkear unos cuantos ejemplos.
5.1 Hoy -17 de octubre de 2011- que reviso el link, la entrada que explicaba la primera entrada referida en este blog ha sido completamente eliminada. Otro caso de autocensura, supongo.
6. Aunque yo también aunaría que a la par del problema de la representación el de la interpretación de lo representado es clave explicativa fundamental para comprender estos fenómenos.
7. Lo que esta prescripción combate, grosso modo, es la idolatría. Para un breve e interesante artículo al respecto, publicado en castellano en la excelente página WebIslam, aquí está el link.
8. Omito otra cara de la moneda que complejiza sobremanera esta cuestión: el propósito de ofender que puede adivinarse tras algunas acciones y declaraciones y del cual, creo, no se salvan Parker y Stone. Claro: habría que hablar seriamente con ellos para poder interpretar sus intenciones...

Para ver los capítulos completos, sigue este link que te llevará a la página Oficial de South Park: http://www.southparkstudios.com/full-episodes/

Imágenes, cortesía de Preview y www.xepisodes.com

miércoles, 3 de febrero de 2010

Los caminos de la voz

Para Leyla, Ya Sin y David,
por invitarme a cantar.

I
Aprendí a cantar hace unos seis años. Antes también cantaba (de niña, frente al espejo, con el típico peine que se imagina micrófono), pero sin saber bien a bien cómo ni por qué. Después vino el tiempo en que me encerraba a piedra y lodo y, ante el sol que descendía cada tarde, cantaba las tristes letras del buen Mozz, de Cerati, de Robert Smith y Martin Gore. Bueno, hoy día tampoco se muy bien cómo funciona el canto: me sigue pareciendo un total misterio qué malabares realizan las cuerdas vocales para que salgan éstas o aquéllas notas; y en cuanto al por qué, todavía lo estoy explorando.

II
En esta travesía de la voz, la Orden Sufi Jalveti Yerraji me abrió los oídos, la garganta y el corazón. Hace 10 años llegué una noche de lunes a una casa de oración de linaje turco que me cambió por completo. Ahí conocí a Leyla, Karim y Duja -enormes voces, entrañables hermanos- y ellos fueron (y aún son) mis primeros maestros de canto. La música devocional sufi, los ilajis o cantos místicos de la Orden, con su indescriptible poder y belleza, me robaron la cordura y me enamoré.

III
El canto también ha sido medio de transporte y sustento: cantando llegamos a Playa Ventura y viajamos por Michoacán. El pescador, La tirana y Mi razón de ser nos dieron de comer en aquéllas aventuras. Me encanta el cante flamenco, pero he de confesar que soy una completa ignorante al respecto. El pequeño duende que llevo dentro (herencia, tal vez, de mi vena española), sale de vez en cuando porque le cuesta mucho vencer mi timidez e inseguridad (además de que necesita un ambiente propicio para hacer su entrada triunfal, ¡cómo extraño nuestras largas sesiones de música y canto en Foreverlandia!). El duende improvisa, se desgarra, emerge del lugar más jondo y se retira después, se esconde celoso hasta que le sea dado aparecer de nuevo.

IV
Hace casi un mes, los caminos de la voz me llevaron a cantar en una Iglesia. Antanukama, el proyecto sonoro y terapético de Leyla, Ya Sin y David, inundó de ilajis y música planetaria la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario. Sentí esa contundente vibración que se apodera del cuerpo cuando se construye una armonía redonda. Sentí cómo resonaban, dentro y fuera, las voces, el armonio, el didgeridoo, como aplacaban el monólogo interno y hacían espacio para la contemplación. El frío del recinto resultó acogedor: era como si ahí hubiera habitado, en alguna vida pasada, en constante alabanza.

Alegraos

Alegraos con las flores que embriagan,
las que están en nuestras manos.

Que sean puestos ya los collares de flores.
Nuestras flores del tiempo de lluvia.

Fragantes flores, abren ya sus corolas.
Por allí anda el ave, parlotea y canta.

Viene a conocer la casa de Dios.
Sólo con nuestros cantos perece vuestra tristeza.

Oh señores, con esto vuestro disgusto de disipa.
Las inventa el Dador de la vida,
las ha hecho descender el inventor de sí mismo,
flores placenteras,
con ellas vuestro disgusto se disipa.
Nezahualcóyotl

En la foto, Ya Sin y yo, Parroquia de Nuestra Señora del Rosario.

sábado, 15 de agosto de 2009

Para el psicoanalista

Soñé vampiros. Fue un sueño largo y complicado (por lo menos así me lo pareció). Además sucedió justo antes de que me despertara. Por eso alcanzo a recordarlo de manera vívida. En las últimas escenas es de noche y Alex y yo llegamos a un edificio donde supuestamente yo había vivido antes: fachada ocre de ladrillos, balcones mínimos, enredaderas, pasillos estrechos y oscuros. Tengo la impresión de que ya he soñado con este edificio que no conozco -que tal vez ni siquiera exista- en varias ocasiones. (Un paréntesis: siempre sueño departamentos en los que, según la lógica onírica, he vivido. Siempre son lugares imaginarios -creo-, antiguos y gastados, incluso sombríos. A veces el sueño es regresar después de mucho tiempo para hacerles una visita, a veces es buscar nueva casa donde algún día ya la había tenido...)

Estamos frente a una puerta roja bajo el número 4 y antes de tocar abre una anciana. Cabello completamente blanco, vestido discreto y negro. Nos invita a entrar; sabe que queremos ver qué ha sido de ese espacio, mi antigua casa. Todo está muy ordenado, la luz es tenue y de tintes rojos; la anciana tiene una cama en la sala, un edredón rojo con blanco la cubre. En las dos paredes al fondo -de piso a techo- libreros repletos de libros, sus lomos rojos, cafes y blancos. La anciana nos muestra la única ventana en la pieza: rectangular y vertical, por donde se alcanza a ver el recortado horizonte de la ciudad, toda pequeños focos que se reflejan en un río.

De repente, las luces de la sala se apagan por completo. Oscuridad total. Siento que la anciana se me acerca y me doy cuenta de que es otra: más joven, más bella. Los ojos ocre brillantes y sanguíneos, los colmillos destellan prominentes. Sin necesidad de decir palabra, sé que me está ofreciendo la inmortalidad: trata de seducirme con la mirada para compartir su regalo conmigo. Junto a la cama aparece un hombre: alto, cabello negro lustroso, atractivo, demasiado atractivo como para confiar en él (otro mínimo paréntesis: hasta en el mismo sueño me sorprendí al sentirme atraída por un vampiro... ya he manifestado aquí mi desagrado por los chupasangres; parece que mi inconsciente opina lo contrario).

Mi reacción es inmediata: mi alma, pienso en mi alma. Temo por ella. No atino a considerar los beneficios de la belleza perenne, de la ausencia de enfermedad y muerte, del detenido envejecimiento. Únicamente resuena en mi cabeza: mi alma, ¡mi alma! Me aferro al Ayat Al Qursi -1- que llevo colgado al cuello y comienzo a recitarlo: ...la Vida, la Permanencia... el sueño no se apodera de Él. Suyo es lo que está en los cielos y en la tierra...

Tomo a Alex de la mano y corremos, fuera del departamento 4, lejos del edificio de fachada ocre, hacia un jardín verde oscuro que se extiende interminablemente. Siento a nuestros perseguidores cerca, veloces, alados, a la altura de nuestros cuellos. Seguimos corriendo. Vuelvo la cabeza y son dos sombras detrás nuestro. Me detengo de golpe para confrontarlos...

Y entonces desperté. Huelga decir que ni los vampiros ni Alex estaban ahí (ja,ja). Prendí la computadora de inmediato y comencé a escribir el recuento de este sueño. Pero las seducciones de la comunicación virtual se apoderaron de mi y, justo a la mitad de la escritura de este post, terminé chateando con un amigo inglés, también sufi, a quien no conozco personalmente pero a quien escribo y leo desde hace siete años. Le conté el sueño y su interpretación fue muy sencilla: keep on being sufi... Hasta que no me atreva a tumbarme en el diván del psicoanalista, solo Dios sabrá que significa todo esto.

NOTA
1. El Verso del Trono o Ayat Al Qursi -2:255 en el Qu'ran- es considerado en la tradición islámica como una oración que guarda y protege a quien la recita.

jueves, 13 de agosto de 2009

Todo sobre la noche

O, más bien, sobre la madrugada. 4:25 AM. Los gatos duermen junto con la ciudad, que parece despertarse de cuando en cuando en el estruendo de los carros que pasan bajo mi ventana. Y yo aquí despierta aún, entre bruma, frío y música, una naturaleza muerta suspendida antes del amanecer.

Nunca había sentido con tal intensidad la esperanza melancólica que ahora respiro. Aterciopelada, contundente. ¿Serán las estrellas que se desprendieron del cielo esta noche? ¿La proximidad de Ramadán, ese mes de maravillas en que al ponerse el sol se abren las puertas del paraíso?



Música: Suede, The Next Life, cortesía de cbasti1978.

jueves, 6 de agosto de 2009

De raíces y corazones


Vuelve a la raíz de las raíces que es tu propia alma
Rumi

Después de mucho tiempo de ausencia, anoche regresé a mi casa. Anoche sentí el estrecho abrazo de mi gente, largamente pospuesto. Mi abandono se debió a muchas causas, unas más absurdas que otras y ninguna justificante de la lejanía. A veces pareciera que es indispensable concretar la vida cotidiana; pareciera que sus imperativos desarraigan e imponen distancias. La separación pesa y acongoja, pero gracias a ella se puede experimentar el gozo del retorno, el sosiego que solo da el tan aplazado alimento del corazón.

Y aunque el corazón no requiera lugares físicos -porque es, en sí mismo, el único lugar en que la vida mora- esta casa mía es donde mi corazón más seguro y más libre se siente. Donde está aprendiendo a develarse y a romper la botella del pudor y la vergüenza; donde se ha enraizado con tantos otros corazones tan queridos. En esta casa me ha sido dado conocer a quienes ahora son mi familia más íntima; a esta casa han llegado amigos de años que se han afianzado como confidentes y cómplices. Esta casa es refugio y aliento; es deleite puro y silencio; es punto de partida y llegada, principio y fin. Las puertas de esta casa siempre están abiertas: así puedo volver, una y otra vez, donde quiera que haya estado, tan larga como haya sido la ausencia. Dice Rumi:

Ven, ven, quien quiera que seas:
Trotamundos, fiel, amante del amor:
¿qué importa?
Nuestro camino no es de desesperanza.
Ven, aún si has roto tus promesas
cientos de veces:
vuelve, ven de nuevo, ven.




En la foto, el perfil de Jalima.
Video cortesía de soulimane.


miércoles, 15 de julio de 2009

Gatitos de miel y quebranto


Estos dos hermanos felinos son (de derecha a izquierda) Ali Milagros y Pingüino, mis nuevos hijos peludos. Mi amiga Chío los encontró encerrados en una jaula, bajo la lluvia. Inmediatamente los llevó con Claudia, una verdadera heroína de los gatos, para atenderlos y buscarles una casita donde vivir. Claudia tiene una organización pequeña, Gatos Olvidados, que con muchísimo esfuerzo y pocos recursos se dedica a cuidar gatos en situación de calle y así trata de darles la oportunidad de ser felices, si es que eso es posible en estos tiempos que corren.

Ali y Pingüino llegaron a mi casa el domingo pasado. Karsten, quien los había cuidado durante el último mes, quedó feliz de dejarlos en un lugar que los acogiera; me dijo que a Ali le gusta la miel con leche y que Pingüino es un poco desconfiado, pero nada como la paciencia y el amor. Porque estos gatitos -como miles más- eso necesitan: sentirse queridos, cuidados, acogidos. La historia de Ali es especialmente triste porque es ciego y parcialmente sordo. A veces le dan ataques como de epilepsia; el pobrecito se convulsiona y babea de forma horrible. Claudia y Karsten estuvieron a punto de decidir que Ali estaría mejor en el cielo de los gatos pero, tras estar internado un tiempo, un buen día Ali ronrroneó por primera vez: este gatito quería vivir y por eso también lo llamaron Milagros. (Además, el nombre árabe Ali se traduce al castellano como alto o excelso; en la tradición islámica el Imám Ali, yerno del Profeta Mohamed, también es conocido como el León de Allah. ¡Qué gran nombre para un gatito sufi!) Ahora el veterianario confía -y nosotros también- que la medicina que le ha recetado surta efecto y pueda controlar los ataques.

Tener a Ali y a Pingüino necesariamente me hace reflexionar sobre la (in)justicia del mundo y hasta el (sin)sentido de la existencia: ¿por qué un gatito tan dócil y frágil como Ali ha sufrido tanto? La pregunta no tiene respuesta ni tampoco termina en él; puede aplicarse a los millones de seres humanos que, debido a causas reprobables y muy reconocibles como la explotación, la guerra, la marginación y la pobreza (y a otras tantas causas que nos escapan), viven las miserias de este valle de lágrimas. Claudia podría contarles historias horribles sobre los gatos que son abandonados, mutilados, envenenados... Pero afortunadamente, personas como ella y Karsten, que trabajan de manera altruista con la intención de hacer de este mundo un lugar más compasivo para gatos y humanos por igual, de verdad que alimentan mi fe en la vida.

Si quieren adoptar un gatito, que mucho los necesita, escríbanle a Claudia: gattos.olvidados@gmail.com
Foto cortesía de Karsten.


sábado, 11 de julio de 2009

Las omisiones del fundamentalismo racional. Sobre Religulous de Larry Charles y Bill Maher

Plain fact is: religion must die for man to live.
Bill Maher

Como regla general, los documentales prometen a su público veracidad desde el momento en que abordan sucesos reales desde una perspectiva informada y, hasta cierto punto, objetiva. Lo que el documentalista no revela es que siempre existe un punto de vista particular -todo discurso lo tiene- que se vehicula a través de cualquier documental (bien lo sabe Michael Moore): un sesgo, una edición y, por supuesto, un guión que matiza o, de plano, censura ciertas aristas problemáticas del tema tratado (porque, obviamente, es imposible agotar de manera definitiva un tema en 90 o 120 minutos). Hay que delimitar el tema, pues, y supongo que Larry Charles y Bill Maher están conscientes de esto porque Religulous -su documental de 2008 sobre la insanidad de la religión- está plagado de omisiones. Vayámonos por partes.

Por un lado, Maher es un reconocido comediante americano, mitad judío, mitad católico, que se caracteriza por su galopante incorrección política; por el otro, Charles dirigió en 2006 Borat: Cultural Learnings of America for Make Benefit Glorious Nation of Kazakhstan, ese fantástico y falsísimo documental en que Sacha Baron Cohen evidencia los prejuicios gringos con el pretexto del relativismo cultural. Con magníficos antecedentes, Religulous, un híbrido entre religion y ridiculous, pintaba muy bien; de inicio me pareció un documental muy entretenido y, en ocasiones, hilarante hasta las lágrimas. Pero -siempre hay un negrito en el arroz- creo que Religulous peca muchísimo de lo que denomino fundamentalismo racional, es decir, afirma de manera categórica que las creencias religiosas de la gran mayoría de la población mundial no son más que cuentos de hadas y ridiculeces de párvulos.

Entiendo el fervor de Charles y Maher por defender a ultranza lo que ellos consideran racionalismo. Estados Unidos ha padecido recientemente los embates de los distintos fundamentalismos religiosos (nomás pregúntenle a Baby Bush); las diversas sectas en crecimiento exponencial embaucan a la gente a diario (ahí está Tom Cruise, el vocero oficial de la Cienciología, para desmentir los rumores); y nuestro vecino del norte parece estar perdiendo con rapidez los pocos espacios públicos laicos que aún le quedan (recuérdese el encontronazo épico entre evolucionistas y creacionistas por el control del sistema educativo americano). Pero, a partir de este contexto innegable, decir que toda creencia religiosa es irracional porque carece de sustento lógico o científico es una barbaridad. Maher hace gala de astucia para dejar mal parados a casi todos sus entrevistados con el argumento de: “a ver: si eres muy, muy… pues compruébamelo”.

La creencia religiosa –y de veras que no se por qué ningún lado de la discusión lo entiende- no se compone de una serie de datos mensurables o evidencias comprobables histórica o científicamente: por eso es creencia. Me atrevería a decir que la creencia religiosa es metáfora para el misterio, para lo inabarcable y, en ese sentido, está más cerca de la poesía que de la ingeniería. Aunque no soy católica no me atrevo a decir, como lo hace abiertamente Maher, que creer en la virginidad de la Virgen María es una estupidez; tampoco osaría decirle a un judío o a un musulmán que si el Profeta Moisés escuchó la voz de Dios es porque tenía esquizofrenia; y mucho menos le diría a los Mormones que su mito fundacional de que el Jardín del Edén en realidad está en Missouri es mera y llana babosada (lo cual Dios sabe me cuesta muchísimo trabajo y a Maher, que parecía no costarle trabajo, de plano no le dejaron decirlo porque lo corrieron de las inmediaciones del gran Templo Mormón en Salt Lake City). Charles y Maher parecen no entender que en una nación laica la creencia de cualquier tipo no es penada y no tendría por qué ser ridiculizada: yo puedo creer en Santa Claus, en el Santo Niño de Atocha, en la Santa Muerte, en las sirenas y hasta en los vampiros sin necesitar prueba irrefutable de su existencia: en eso radica la fe. Eso si, siempre y cuando lo que yo crea en la intimidad de mi ser no atente contra la libertad o integridad de otros. El problema, y vaya que lo enfatiza Religulous, es que toda creencia religiosa es susceptible de ser utilizada política y hasta maquiavélicamente para manipular al creyente y convertirlo en reproductor de odio y violencia.

Esto nos lleva a la primera gran omisión de Charles y Maher. Su insistencia en denostar toda creencia religiosa y vincularla a los estragos masivos que la religión institucionalizada ha causado a lo largo de la historia obscurece esa otra importante faceta de la fe en el Judaísmo, el Cristianismo y el Islam: sus ricas y variadas tradiciones místicas. El hecho de que durante siglos haya existido el Tribunal de la Santísima Inquisición no elimina de un plumazo la obra y el legado de místicos católicos como Santa Teresa de Jesús y San Francisco de Asís. De igual forma, si bien hay un Bin Laden por ahí que, según dicen, suelta bombas acompañadas de versos del Corán, su existencia no tendría porque opacar la práctica y el conocimiento místicos de los herederos de Rumi o Ibn Al Arabi. Charles y Maher, por ignorancia o maña, omiten referirse al corazón espiritual de las tres grandes religiones semitas. Obviamente Religulous no habla de místicos más contemporáneos como Simone Weil o Idries Shah y, para el caso, ni siquiera menciona la Cabalá de Madonna a falta de una investigación mucho más seria y profunda sobre el misticismo judío.

Siguiente omisión: ¿dónde quedaron todas esas otras formas de espiritualidad que existen en el mundo? ¿Será que las eluden por no ser “religiones institucionalizadas”? ¡Qué visión tan occidentalizada de la fe! Ni una sola mención a la infinidad de ramas tanto del Budismo como del Hinduismo. Nada de los Devotos de Krishna o de los seguidores de la fe Bahai. Pero eso si: Charles y Maher confunden crasamente religión con secta; omiten ¿a propósito? hacer una distinción entre ambas. Si bien el terreno entre éstas es escabroso en verdad, no hay que confundir la gimnasia con la magnesia: existen infinidad de estudios sociológicos sobre las características propias de una secta religiosa, sobre cómo saber si uno ha caído en las garras de un grupo predador peligroso -1-. Religulous igual se mofa del Vaticano que de esa máquina asesina de hacer millones que es la Cienciología; se burla de los musulmanes como de la infame Iglesia Bautista de Westboro, de cuya prédica homófoba no se salvan ni los muertos; y se pitorrea de los judíos así como del absurdo de José Luis de Jesús Miranda, autonombrado Jesucristo Hombre, quien ordeña a sus seguidores para vivir como rey a través del Ministerio Creciendo en Gracia. Y no es que yo crea que el Vaticano o el fundamentalismo islámico o judío sean un dechado de virtudes, pero las sectas, debido a su modus operandi, no pueden compararse con la religión institucionalizada, por más malvada que ésta pueda ser. Cuando yo dejé de ir a la Iglesia hace muchos, muchos años, nadie me acosó telefónicamente para que volviera, ni me echaron encima a Hacienda para amedrentarme, ni mucho menos mis parientes católicos me retiraron el saludo, como si ocurre en infinidad de casos documentados de personas que quisieron dejar de ser cienciólogos o mormones y que, sus respectivas sectas, les hicieron la vida de cuadritos por decir lo menos.

A pesar de estas fallas y, sobre todo, del apoteósico final hiperracional que, con musiquita de terror, aboga por la desaparición de todas las religiones antes de que nos lleve el meritito chamuco entre las patas, Religulous tiene momentos de genialidad: cuando Maher entrevista a Mark Pryor, senador demócrata por Arkansas, y lo confunde tanto al discutir sobre el creacionismo que el pobre Pryor confiesa que no es necesario hacerse una prueba de coeficiente intelectual para ser senador (¡!); o cuando Maher platica cara a cara con Jesús, bueno, con el actor que hace de Cristo y representa la Pasión en el parque de diversiones Holy Land Experience de Orlando, Florida; o cuando el rabino Shmuel Strauss le muestra sus inventos para poder observar las prohibiciones del Shabat gracias a las bondades de la tecnología. Nomás por estos y otros momentos chuscos, vale la pena ver Religulous. Pero tampoco se la crean completita porque, como dice el mismo Maher, hay que estar del lado de la duda.

NOTA
1. Solo mencionaré las tres características principales de una secta: a. adoración del líder, al que se le atribuyen poderes sobrenaturales; b. lavado de cerebro de sus miembros, quienes son alejados de todo aquello que no sea bien visto por la secta, incluidos sus familiares si es necesario; y c. explotación de los miembros, ya sea financiera, laboral, psicológica, emocional, sexual o todas las anteriores. Para información sobre dos sectas particulares véase: http://www.xenu.net/ que destapa los incontables cochineros de la Cienciología y http://abrelosojoscontraceg.blogspot.com/ que hace un seguimiento puntual de José Luis de Jesús Miranda, fundador del Ministerio Creciendo en Gracia.

lunes, 22 de junio de 2009

2012: que nos agarre confesados...



Hollywood lo hizo de nuevo, solo que esta vez es más espectacular y aterrador que nunca. 2012 de Roland Emmerich amenaza con estrenarse en Estados Unidos el próximo 13 de noviembre. Si antes -Independence Day (del mismo Emmerich, 1996), Armageddon (Michael Bay, 1998), The day after tomorrow (otra de Emmerich de 2004), War of the Worlds (la de Spielberg de 2005)- ya nos habían atormentado con dramas apocalípticos alrededor de la posible destrucción total del planeta cuyo final feliz, al menos para sus protagonistas, nos daba un respiro, ahora 2012 pretende ser the ultimate catastrophe film y no dejará piedra sobre piedra. Esta vez no son los extraterrestres ni los meteoritos ni el calentamiento global: son los mayas quienes "nos advirtieron que este día llegaría" y desde hace mucho tiempo. Es un hecho entonces porque la antigua sabiduría maya, según Hollywood, es infalible; ora si que nadie nos salva. El fin del mundo ya no depende de marcianos belicosos, ni de jugarretas de asteroides monumentales, ni de la venganza de la tierra tras el impune abuso de sus ecosistemas: es una profecía y, como tal, se cumplirá querrámoslo o no. Con este panorama, no puedo imaginarme el final feliz de 2012 porque no veo de qué manera, dada la magnitud de la catástrofe, nuestros heroes salvarán al mundo o lo que quede de éste o, por lo menos, a sus seres queridos y a uno que otro superviviente (dicen que con unos ships -¿spaceships?- que el gobierno, obviamente gringo, está construyendo para asegurar la continuidad de la especie y donde solo cabrán, no se escandalicen, gringos). Este trailer -cortesía de cartes1981- nos muestra cómo se desmorona el Cristo Redentor de Río de Janeiro, cómo se resquebrajan los frescos de la Capilla Sixtina en el Vaticano (con todo y Vaticano) y cómo un maremoto destroza un pequeño e indefenso monasterio budista en lo que, supongo, es el Tibet. ¿Qué significa esto? ¿Que ya ni llorar es bueno?

Pero si piensan que todo está perdido, que las religiones del mundo están a merced de la paranoia hollywoodense, no se inquieten: hay esperanza todavía. He aquí la muestra de ello, cortesía de ShowMeThyWay:



"Cuando suceda, algunos estarán durmiendo. Otros estarán despiertos. Y El viene a este mundo en un abrir y cerrar de ojos. Lea al respecto... antes de que sea demasiado tarde". Es decir: conviértase al cristianismo antes de que la fantasía de 2012 sea una realidad. Está demás decir que yo no me suscribo a este tipo de propaganda. No porque sea atea, sino todo lo contrario: como creyente educada en una sociedad laica (antes de que el panismo quisiera imponer su moral católica en la vida pública) considero que por más que a mi me haya sido dado creer en Allah no puedo amendrentar a alguien para que se vuelva musulmán. Cualquier conversión (la fé misma) es un sutil proceso entre el alma y su Señor. Me parece una especie de terrorismo espiritual meterle miedo a la gente con esto de que nos caerá la macacoa en 2012 -lo cual solo Dios sabe- y usar un discurso del tipo como estrategia para conseguir adeptos. El hecho de que ShowMeThyWay (cuyo sitio no explica qué tipo de ministerio cristiano es) exprese su mensaje en forma de "trailer", con un flagrante vínculo a la cinta 2012, es evidencia de ello. Con maniobras como éstas y amenazas del infierno no es de extrañar que muchos estemos a la defensiva cuando algún predicador de cualquier adscripción religiosa toca a nuestra puerta o nos ofrece un volante en la calle. Hollywood se la pasa instigando el terror, entre otras monadas, por lo que un discurso enfocado al espíritu (ay, ilusa de mi...) debiera precisamente combatir esta tendencia. Si mal no recuerdo fue el místico bengalí Sri Ramakrishna quien dijo que la verdadera religión es aquélla que libera al alma del miedo. Yo le creo.


martes, 16 de junio de 2009

29 Foro de la Cineteca. Sobre Vals con Bashir de Ari Folman

La culpa y el remordimiento, queridos lectores, no olvidan ni descansan y, tarde o temprano, pasan caro su factura. Ari Folman (Haifa, 1962) lo sabe muy bien. Vals con Bashir (Waltz with Bashir, Israel / Francia / Alemania / Estados Unidos / Finlandia / Suiza / Bélgica / Australia, 2008) es su manera muy personal de saldar esa factura a propósito de la masacre de Sabra y Shatila, ocurrida en Beirut entre el 16 y el 18 de septiembre de 1982.

La historia del llamado Medio Oriente siempre me ha parecido endiabladamente compleja. Comprender a profundidad los avatares de las alianzas, traiciones y guerras entre los países y organizaciones árabes y el Estado de Israel en los últimos 50 años requiere otros 50 años de estudio. A pesar de la dificultad, ahí les va un diminuto background del momento histórico que compete al corazón narrativo de Vals con Bashir: el 6 de junio de 1982 Israel invade Líbano que, desde 1975, sufría la devastación de una guerra civil. El pretexto de la invasión fue el atentado contra el diplomático israelí Shlomo Argov, ocurrido en Londres y perpetrado por la Organización Abu Nidal, un grupo terrorista árabe. Esta invasión, bajo el nombre de Operación Paz para Galilea, también permitía a Israel combatir a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) que había lanzado varios ataques contra objetivos israelíes desde territorio libanés. Entre junio y agosto, las Fuerzas de Defensa Israelíes (FDI) sitiaron Beirut para erradicar a los combatientes de la OLP allí asentados y durante este sitio Bashir Gemayel, un muy joven político cristiano maronita, fue elegido presidente del Líbano con el apoyo de Estados Unidos e Israel. El 14 de septiembre de 1982, menos de un mes después de su triunfo, Bashir fue asesinado: una bomba, de procedencia siria, explotó mientras daba un discurso a los miembros de su partido, los Falangistas. Éstos decidieron que alguien tenía que pagar por la muerte de Bashir: los civiles del barrio de Sabra, pobre y musulmán, y del contiguo campo de refugiados palestinos de Shatila. Al abrigo de las FDI, los Falangistas realizaron una de las masacres más sangrientas en la historia reciente del Líbano, cuyo número total de víctimas fatales oscila entre 2,000 y 3,500.

Folman, a sus 20 años, llega a Beirut como parte de las FDI. Veinticuatro años después parece haber olvidado por completo esa etapa de su vida hasta que Boaz, un compañero de armas suyo, le cuenta un sueño que ha tenido recurrentemente: 26 perros enfurecidos lo persiguen demandando respuestas, 26 perros asesinados durante la invasión al Líbano. La secuencia inicial de Vals con Bashir es sobrecogedora y deslumbrante y definitivamente marca el tono de este documental animado que es -y no exagero al decirlo- el epítome de lo bello y lo terrible. Con la esperanza de reconstruir su pasado y determinar cuál fue su papel en los hechos, a lo largo de dos años Folman platica, principalmente, con viejos amigos y camaradas quienes, a través de sus historias de guerra, fragmentarias y a veces contradictorias, lo conducen hasta aquellos oscuros días de septiembre de 1982. Las anécdotas que despliega Vals con Bashir transitan de entre lo onírico, lo absurdo y lo sublime, pero nunca dejan que el espectador olvide el drama humano de éste o cualquier otro conflicto armado. La secuencia final -escenas reales tras la matanza de Sabra y Shatila- es sencillamente devastadora. Hacía mucho que una película no me conmovía tanto.

De una factura impecable, Vals con Bashir es una reflexión sobre las razones de la desmemoria frente al absurdo de la guerra (que me recuerda a esa otra película animada, entrañable y magnífica: Persépolis de Marjane Satrapi). Tal vez mi único y gran pero es que Folman, tan preocupado por el asunto de la responsabilidad, no exhibe ni se cuestiona en Vals con Bashir sus razones para haber participado en la Operación Paz para Galilea: en aquel 1982, ¿era un patriota israelí, un fanático antimusulmán o un hombre muy joven que fue enlistado a la fuerza sin saber qué le deparaba Beirut? Como espectador, el no saber su postura política entonces exime de culpa, hasta cierto punto, a Folman, cualquiera que sea su postura política ahora. El desconcierto de la guerra no aniquila en sus protagonistas la toma de partido, al contrario: la magnifica. A pesar de que las imágenes de Vals con Bashir son demoledoras, me resultan un poco asépticas al ignorar su procedencia ideológica. En fin, salvo mis obvios prejuicios de rojilla musulmana, esta cinta es una joyita de lo estupendo. No se la pueden perder. El trailer es cortesía de Pandora Film Verleih.





jueves, 7 de mayo de 2009

El top ten de la semana: mis 10 respuestas del Muslim Tag Game

En el post anterior, me descosí comentando sobre la moda de los Tag Games en youtube (si quieres saber más, busca justo bajo el presente texto). Resulta que encontré uno que me sorprendió muchísimo más que los demás porque no era exactamente explicitly racial, sino explicitly religious: el muslim Tag Game.

Podría volverme a descoser comentado los videos que vi sobre este juego, pero diré solo cuatro cosas antes de yo misma ponerme a jugar:
a) casi la totalidad de quienes respondieron al muslim Tag Game son mujeres (los "musulmanos", ¿dónde quedaron? Solo encontré un triste video hecho por un hombre); b) la mayoría de estas mujeres son musulmanas por haber nacido dentro de una familia islámica ("conversa" o no) y viven en Malasia o en Estados Unidos; c) solo hay dos "conversas": una canadiense y otra australiana; y d) todas usan jiyab (el polémico velo) y están super maquilladas. Sin más preámbulo, van las 10 preguntas del muslim Tag Game, con sus respectivas respuestas:

1.¿Eres musulmán de nacimiento o por "conversión"? ¿Qué hay de tus padres?
Lo de la "conversión"... en si mismo es tema para todo un post. Digamos que voluntariamente abracé primero el sufismo y después el Islam. Mis padres son católicos no practicantes.

2. ¿Cuál es tu origen étnico y como influyó en tu crianza? Soy mexicana. Mi padre es 100% español y mi madre mitad mexicana, mitad alemana. Supongo que me llevará toda una vida descifrar cómo influyó esto en mi persona.

3. ¿De qué país eres? ¿Has estado en Medio Oriente? Ya dije que soy mexicana. No.

4. ¿Cuál es tu plato de Medio Oriente o árabe favorito?
Definitivamente esas deliciosas bolitas de garbanzo, acompañadas con salsa de menta, que responden al nombre de falafel. Y también los rollitos de hoja de parra. Y también la halawa -una pasta suave y dulce parecida al mazapán- sobre todo si es de pistache.

5. Menciona una frase islámica o árabe interesante o chistosa que utilices a diario. Ojalá. Lo interesante o chistoso (vaya uste' a saber cual) es que ojalá significa "si Dios quiere" en árabe y se dice InshAllah.

6.¿Cuál es la característica más atractiva/repulsiva en un hombre/mujer islámico/a? Para cualquier sexo o religión, la generosidad me parece atractiva y la avaricia repulsiva (¿qué clase de pregunta es ésta? ¿Habré entrado en una red -de esas que abundan- para buscar esposa/marido en el mundo islámico?).

7. ¿Qué es lo que más amas del Islam? ¿Qué te desagrada?
El sufismo, por supuesto. Me desagrada la cobertura mediática, generalmente sesgada, que se hace de la gran mayoría de noticias relativas al Islam... ah, y eso de la poligamia (asunto que también da para todo un post al respecto).

8.¿Cuál es el objeto más interesante/divertido/embarazoso relativo a la cultura árabe o islámica que tienes en casa (además del Qur'an)? Pues no se que pueda tener de interesante/divertido/embarazoso una túnica turca roja (que me trajeron Duja y Tariq de Estambúl), pero no se me ocurre nada más.

9. ¿Hablas árabe? De ser así, di algo en árabe.
No. Estudié árabe durante poco más de un mes y ni siquiera terminé de aprender las consonantes como para aventurarme en las vocales...

10. Nombra todos los profetas del Islam que puedas recordar ahora mismo. No hagas trampa.
Lo siento, ya hice trampa. He aquí los nombres castellanizados (en su mayoría) de los 25 profetas del Islam en orden cronológico: Adán, Enoc, Hod, Salih, Lot, Noé, Abraham, Ismael, Isaac, Jacobo, José, Job, Ezequiel, Shu'aib, Moisés, Aaron, David, Salomón, Elías, Eliseo, Jonás, Zacarías, Juan, Jesús y Mahoma (que en realidad no se llama Mahoma -término castellano peyorativo-, sino Mohamed), paz para todos ellos.

Pregunta extra: ¿sabes donde está Osama Bin Laden?
Contestaré lo que la mayoría de las encuestadas dijo: no sé, ¡ni me importa!

Imagen: Bismillah (en el nombre de Allah), c
aligrafía de Hassan Musa, artista sudanés.