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sábado, 22 de noviembre de 2014

(No tan) breve historia de la impunidad

Hace muchos, muchos años, en un país muy bonito y así, unos señores -porque en ese tiempo las señoras qué- se hicieron del poder. Culparon a otro señor por todos los males del lindo país, lo mandaron lejos, muy lejos, junto con su señora, y luego se dedicaron a reinar (ay, perdón, quise decir: "a gobernar") en nombre de una tal patria que ellos mismos se inventaron. Ocurría que, a veces, estos señores del poder se peleaban entre sí, pero no había disputa que no pudieran solucionar con billetes, con balas, arrimándose para salir en la foto o nomás haciéndose de la vista gorda y ya. El bonito país progresaba de lo lindo y hasta varias señoras, no sólo las señoras de los señores del poder, empezaron a reinar (me confundí de nuevo: "a gobernar"). Todo iba perfecto en este país tan, pero tan bonito: las promesas de los señores y las señoras del poder parecían bien bonitas y bien patrióticas; el rechulo país, sus riquezas y también sus dineros estaban muy bien repartidos entre quienes lo guiaban por el buen camino de la estabilidad; se hacían felices elecciones de vez en cuando y la gente común y corriente se entretenía con pan y circo. Pero de repente, aparecieron así, como de quién sabe dónde, unos cuantos desestabilizadores inconformes (poquitos nomás) de la tal patria inventada que se atrevieron a querer hacerle daño a este país tan en calma y tan en paz porque no estaban nadita de acuerdo con su muy democrático reparto, por lo que los señores y las señoras del poder mejor los tiraron al mar desde un helicóptero y, muy inocentemente, se hicieron de la vista gorda, gordísima. Y nadie dijo nada, igual y porque nadie se enteró o porque mucha gente común siguió el progresista y muy patriótico ejemplo de sus soberanos (no, no, no: "gobernantes") y también se hizo de la vista gorda y ya.

Resultó que un buen día, otros señores, poderosos y billetudos, aparecieron así, como si nada, en este bonito país. Estos otros señores se dedicaban a comerciar drogas, lo cual era muy mal visto en la tal invención de patria, por lo que los pobrecitos inocentes se sentían un poco excluidos del muy justo y tan, pero tan democrático reparto de este país muy tranquilo y tan estable. Pero a estos otros señores mal vistos se les ocurrió una gran y estupenda idea: ponerse de acuerdo con los señores y las señoras del poder para que ese lindo reparto de este lindo país también los incluyera a ellos y así los dineros de todos crecieran y se multiplicaran en feliz y patriótica armonía. Los otros señores -junto con algunas otras señoras- y los señores y las señoras que reinaban (ay, no es cierto: "que gobernaban"…) en este país tan, pero tan chulo de bonito, se hicieron muy buenos amigos. Se entendieron perfecto porque se hablaban en millones de dólares y así. A veces ocurría que los otros señores mal vistos también se peleaban entre sí -y hasta se peleaban con toda la gente común que se dejara- pero no había disputa que no pudieran solucionar con billetes, con balas o haciéndose los que nunca se habían aparecido en este bonito país, gracias a la feliz e inocente ayuda de sus amigos y amigas del poder. Total: los señores y las señoras del poder eran requete buenos para hacerse de la vista gorda y ya. La estabilidad y la calma y obvio que el patriótico progreso de este bonito país eran tan bonitos como indudables. Por ahí, muy de vez en cuando y como quién no quiere la cosa, había ajustes de cuentas y así, gente común que desaparecía y demás, y hasta aparecían algunos (muy contados, contadísimos) desestabilizadores apátridas que seguían de necios queriendo hacerle daño al muy justo reparto de esta chulada de país, pero como que a los señores y las señoras del poder todas estas cosas no les importaban mucho que digamos. Total: siempre podían tirar al mar desde un patriótico helicóptero a quienes no estuvieran conformes con tanta paz y con tanto progreso. Y aunque nadie dijo nada, la gente común y corriente como que empezaba a olerse que algo muy, pero muy cochino estaba pasando desde hacía mucho tiempo y como que ya no les alcanzaban la indiferencia, el cinismo y el patriotismo inventado como para seguir haciéndose de la vista gorda y ya.

Un buen día, en alguna de las muchas montañas olvidadas de este país tan estable y tan en paz y, sobre todo, tan bonito, resultó que la gente común y corriente empezó a organizarse. Creyeron que tenían derechos y dignidad y que los señores y las señoras del poder ya se habían pasado de lanza. Creyeron que los otros señores, muy mal vistos por una invención patriotera, también se habían pasado de lanza. A partir de entonces, más gente común y corriente de las ciudades y de otros lados también empezó a organizarse porque parecía que ya se había vuelto muy, pero muy difícil hacerse de la vista gorda, así, como si nada. La gente común se dio cuenta de que los señores y las señoras del poder algo escondían -algo muy cochino, cochinísimo- y desde hacía mucho tiempo. Como que la gente común y corriente se dio cuenta de que las promesas de sus soberanos (ay, quise decir: "gobernantes"…) nunca se habían hecho realidad: eran puro atole con el dedo, igualito que su tal patria inventada. Mucha gente común y corriente de este bonito y estable país se enteró de que los señores y las señoras del poder habían tirado al mar a unos cuantos (poquitos, muy poquitos) apátridas desestabilizadores inconformes y que, muy inocentemente, se habían hecho de la vista gorda y ya sobre sus cochinos helicópteros. También se enteraron de que la feliz multiplicación de los dineros de los señores y las señoras del poder estaba tan coludida como en armonía con la feliz multiplicación de los dineros de los otros señores del poder, esos que eran muy mal vistos. Hasta se enteraron de que las elecciones -y las reformas y los discursos y la quesque democracia y las quesque libertades y así- nomás eran parte del pan y del circo y que los señores y las señoras del poder muy feliz y patrioteramente se había hecho de la vista gorda en todo cuanto habían podido. Y a la gente común y corriente se le ocurrió que ya estaba bueno de inocentes vistas gordas y de cochinadas y demás.

Y que se enojan los señores y las señoras del poder. Y que también se enojan los otros señores del poder mal vistos, así nomás, por el puro gusto de enojarse. ¿Cómo que la gente común y corriente no estaba de acuerdo con el muy democrático y muy feliz reparto de las riquezas y de los dineros en esta chulada de país tan patriótico? ¿Cómo que la gente común y corriente pensaba que sus soberanos (uuupppsss, perdón: "gobernantes"...) se habían quedado bien ciegos a puros palos de cochina vista gorda? ¿Cómo que los señores y las señoras del poder eran requete buenos amigos de los otros señores del poder, esos que eran muy mal vistos y que estaban muy, pero muy enojados? ¡Pamplinas! ¡Falso de toda falsedad! Los señores y las señoras del poder trataron de convencer a la gente común y corriente -con más pan, con más circo, con muchísimos billetes y hasta con hartas balas- de que estaba en el error y, sobre todo, de que ellos y ellas nada tenían que ver con los otros señores del poder, esos que eran mal vistos tan patrioteramente, esos quesque se habían aparecido, así nomás, un buen día. Prometieron otra vez, se deslindaron de todos los apátridas habidos y por haber y se volvieron a hacer de la vista gorda, gordísima. Hicieron investigaciones exhaustivas para culpar a quién sabe quién de quién sabe qué; llegaron hasta las últimas, patrioteras y cochinas consecuencias quién sabe cómo; e incluso hicieron más elecciones, tan bonitas como el bonito país en el cual reinaban (zas… "en el cual gobernaban"…) muy feliz e inocentemente. Los señores y las señoras del poder también hicieron votos de limpieza y de transparencia y pretextaron que ellos no tenían la culpa de nadita de nada: este rechulo país era un remanso de democracia, estabilidad y progreso, sépanlo bien, ¡inconformes e ingratos desestabilizadores! Pero nadie les creyó. Y, mientras tanto, los otros señores del poder, esos que eran muy mal vistos, de a tiro enloquecieron: aprovecharon la ceguera de sus amigos y amigas del poder y se pusieron a explotar, desaparecer y matar a la gente común de este bonito y tranquilo país así, como quién no quiere la cosa y como si no hubiera futuro en la tal patria inventada. Total: si los señores y las señoras del poder siempre se hacían de la vista gorda y ya, ¿por qué ellos no? Si los señores y las señores del poder podían tirar al mar desde sus cochinos y patrióticos helicópteros a los (muy, pero muy contados) necios inconformes y luego seguir haciéndose de la vista gorda tan, pero tan inocentemente, ¿por qué ellos no? Pero la gente común y corriente ya estaba organizada: ya no estaban las cosas como para que los señores y las señoras del poder les dieran atole con el dedo y con una sonrisa ciega, cochina y feliz y, encima, como para andar aguantando que los otros señores del poder enloquecidos, muy mal vistos y muy enojados, hicieran y deshicieran y así.

Otro buen día, este bonito país -pero chulo de bonito, de veras- se despertó convertido en una fea, cochina y maloliente fosa clandestina. La gente común y corriente se dio cuenta de que este país en realidad era muy feo y de que había sido feo, feísimo, desde hacía mucho, pero mucho tiempo. A partir de entonces y a pesar de los ríos de sangre que les llegan hasta el cuello, los señores y las señoras del poder hacen como que no ven nada: están muy ciegos, muy cochinos y muy ocupados cuidando su justo y tan democrático reparto de un país que todavía creen que es muy bonito y muy estable y muy así quién sabe cómo. También están muy ocupados cuidándose sus patrioteras espaldas -no vaya a ser la de malas- y, de paso, cuidando las espaldas de los otros señores del poder, tan enloquecidos y tan enojados, esos que son muy mal vistos y de quienes todavía siguen siendo muy buenos amigos. Desde ese día en que todos amanecimos entre cráneos fracturados, cuerpos desmembrados, cenizas, horror y dolor, la gente común y corriente de este feo y cochino país que había sido muy, pero muy bonito se dedica a resistir y a luchar, porque parece que los otros señores del poder, además de muy mal vistos, enojados y locos, están requete envalentonados con tantísimos años de vista gorda por aquí y por allá y por todos lados. Desde ese triste día, incluso desde mucho, mucho tiempo atrás, la gente común también está tratando de hacer que los señores y las señoras del poder recuperen la vista y, si se puede, hasta un poquito de su dignidad perdida, tantita nomás. Aunque este feo país -que alguna vez fuera una chulada de paz, estabilidad y progreso- rezuma cadáveres, corrupción, impunidad y otras cosas más feas y horribles, los señores y las señoras del poder, muy inocentemente, se empeñan en seguir haciendo como que no ven nada, nadita. Total: siempre podrán darle atole con el dedo a la gente común y corriente o tirar al mar, desde sus muy cochinotes y tan patrioteros helicópteros, a los desestabilizadores ingratos (poquitos, poquitos que son, de veras) que siguen con sus necedades y que quieren hacerle daño al muy democrático reparto de un país tan bonito, de un lindo país que, encima y por inconformes, se atreven a pensar que es, de a tiro, muy, pero muy feo. Parece que los señores y las señoras del poder nomás se aferran a seguir reinando (ay, sí cierto: "gobernando"...) sobre las ruinas de su tal invención patriotera, de lo que algún día fuera un país tan rechulo, transformado ahora en fea y maloliente fosa clandestina gracias a todos esos años en que cochinamente se hicieron de la vista gorda, gordísima, y ya...

lunes, 13 de febrero de 2012

Traducciones cantadas (o algo por el estilo) 3: Televators, The Mars Volta

En esta ocasión quería hacer otra traducción cantada pero, la mera verdad, no me animé a traducir dada la complejidad del texto. Me explico: las letras de Cedric Bixler-Zavala de The Mars Volta ciertamente no son sujeto de una traducción cantada dado que sólo hacen sentido (en términos melódicos) en la lengua en que fueron escritas y ajustarlas al español (o al inglés, según sea el caso) siguiendo la música de Omar Rodríguez-López es virtualmente imposible y seguramente destrozaría el concepto original. Y como me encanta The Mars Volta pues no quiero andar destrozando (tanto) sus rolas. Lo que me lleva al track que seleccioné para el primer cover propiamente dicho que presento en este bló...

El track de fondo en esta (pseudo) traducción cantada es una versión de Televators en NES (Nintendo Entertainment System), realizada por Simon Ince, ya de por si una especie de cover por sí mismo y uno que resulta bastante heterodoxo: quienes realizan este tipo de adaptaciones de canciones con una consola de Nintendo hacen un trabajo espectacular, aunque haya hartos haters cuyos oidos sangran cuando escuchan el resultado. Así que si Ince ya había "destrozado" Televators haciéndola sonar a soundtrack de Zelda o Super Mario, ¿por qué no cantarle encima?

Esta versión mía, como escucharán quienes se animen, está más producida que las dos traducciones cantadas anteriores. Digo, sigo siendo totalmente ignorante en el arte de la ingeniería de audio, pero para Televators me animé a mezclar un poco: tomé la intro de la rola original y hasta me aventé a hacerme unos coros, ¡ja! La mecánica del post es similar a otros que he publicado este año (lo sé, pareciera que me la he vivido cantando): primero la canción original (la versión corta, he de precisar), luego la letra y luego mi versión. Y como hice en otros posts, aquí también enfatizo las salvedades de una empresa como esta que trata de ser sólo un humilde homenaje a la rola original: que me perdone The Mars Volta (y sus fans) por cualquier barbaridad que puedan escuchar...


TELEVATORS

Just as he hit
The ground
They lowered a tow that
Stuck in his neck to the gills
Fragments of sobriquets
riddle me this
three half eaten corneas
who hit the aureole
Stalk the ground
Stalk the ground
You should have seen
The curse that flew right by you
Page of concrete
Sting walks crutch in hobbled sway
Auto-da-fé
A capillary hint of red
Only this manupod
Crescent in shape has escaped
The house half the way
Fell empty with teeth
That split both his lips
Mark these words
One day this chalk outline will circle this city
Was he robbed of the asphalt that cushioned his face
A room colored charlatan
Hid in a safe
Stalk the ground
Stalk the ground
You should have seen
The curse that flew right by you
Page of concrete
Sting walks crutch in hobbled sway
Auto-da-fé
A capillary hint of red
Only this manupod
Crescent in shape has escaped

Pull the pins
Save your grace
Mark these words
On his grave

You should have seen
The curse that flew right by you
Page of concrete
Sting walks crutch in hobbled sway
Auto-da-fé
A capillary hint of red
Everyone knows the last toes are
Always the coldest to go

Video, cortesía de killlikeafox en YouTube.
Televators, cortesía de The Mars Volta.
Versión Televators NES, cortesía de Simon Ince.

domingo, 1 de enero de 2012

Traducciones cantadas 1: Nude, Radiohead

Y que se me ocurre ponerme a cantar. Y que se me ocurre ponerme a traducir... al mismo tiempo. Sobre el "hobby" de la cantada ya había escrito antes por aquí y hasta me había embarcado a traducir pasajes de Infinite Jest de David Foster Wallace. Pero esto es diferente. [Por lo visto, el cambio de año me trajo unos nuevos bríos bárbaros, por lo aventados y creativos... espero.]

Gracias a la tecnología [y al YouTube, naturalmente] en un dos por tres ya tengo una rolita traducida y cantada por su servidora. Está demás apuntar hacia lo obvio, pero ahí les va de todas formas: soy completamente ignorante en eso de grabar y así, pero al menos ningún maullido de gato se coló en mi "demo". Todos los maullidos y nasalizaciones son completamente míos, ¡ja! Por ello [y por tantísimas otras razones] no esperen una fantastiquez: la rola que escogí -Nude del disco In Rainbows de Radiohead- es una auténtica y colosal fantastiquez y mi tributo en español nomás es eso, un tributo para el cual me he tomado muchas licencias que son bastante evidentes y espero las toleren los puristas de la cantada y también los de la traducida. Y sobre todo, un aviso para Sto. Thom Yorke: disculpe usted las molestias que esta entrada le pudiera ocasionar... En fin...

He aquí un video de la canción original, seguido por la letra de la misma, seguido por mi versión de Nude y finalmente mi traducción de la letra para que puedan evaluar este primer esfuerzo en el arte de la traducción cantada [que tal vez se convierta -dependiendo del éxito o fracaso que tenga, querido/a lector/a de este bló devenido/a escucha- en una sección recurrente por aquí... ya me veo haciendo lo mismo con Bohemian Rhapsody de Queen... bueno, creo que con esa canción no...]. A ver qué les parece tanto desvarío:



NUDE
Don't get any big ideas,
they're not gonna happen.

You paint yourself white
and fill up with noise
but there'll be something missing.

Now that you've found it, it's gone.
Now that you feel it, you don't.
You've gone off the rails...

So don't get any big ideas,
they're not gonna happen.

You'll go to hell for what your dirty mind is thinking...

Desnudo (trad. Nude-Radiohead)

DESNUDO
No tengas grandes ideas
que no sucederán.

Te pintas de blanco
pero hay algo que está ausente.

Y cuando lo encuentras, se va.
Y ahora lo sientes, no más.
Has perdido el piso...

Entonces, no tengas grandes ideas
que no sucederán.

Te vas a ir al infierno por lo que estás pensando...

Video, cortesía de Zedetnik en YouTube.
Nude, cortesía de Radiohead.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Pequeña entrada sobre plumas, moscas, pesados y pura elucubración

Un escritor argentino, muy amigo del boxeo, me decía que en ese combate
que se entabla entre un texto apasionante y su lector, la novela gana
siempre por puntos, mientras que el cuento debe ganar por knockout.
Julio Cortázar

Esta mañana en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM me di cuenta de que hay chicos (en el sentido más amplio del término, por paradójico que esto parezca) guapos que, de ser boxeadores, serían peso pluma o hasta mini o supermosca, según se vea (y marque la báscula, eso que ni que). Claro, porque entonces aquéllos hombres maduros ya con unas cuantas canitas encima (o más de las que podrían (o querrían) contar) y otro tanto de arrugas y experiencia y carisma y así -que ciertamente los hacen ver aún más interesantes y guapos de lo que ya de por si son (o eran en sus días de pluma)- de ser boxeadores, esos hombres maduros que decía yo, por supuesto serían peso pesado... o wélter, en su defecto. Es como si subiéramos al mismo ring (muy hipotéticamente hablando, ¿eh?) a Daniel Cloud Campos y a Gustavo Cerati. [Claus asiente con la cabeza]


Digo, en unos 12 años (si no hay contratiempos terribles, potencialmente letales) Daniel Cloud Campos tendrá 40 y, supongo, será todo un peso pesado, mientras que Cerati... Y esto fue una pequeña reflexión, a pedido de Claus, tras un largo y eficiente día de trabajo intenso y muy académico (uuufff...). [Risas de la mismísima "Clauds" que está aquí al lado, sentadita] Pero yo ni se de box (no me gusta nadita, con el perdón de los cronopios apasionados porque tampoco se de jazz). Y, además, ¿para qué ponerlos a pelear un round imaginario si ni siquiera están en la misma categoría? Lo que, por cierto, me recuerda las palabras de Cortázar...

Video, cortesía de Ester3694.

sábado, 26 de marzo de 2011

Gracias... ¡totales!

Helo aquí: mi primer video. Que no se diga que una bloguera no puede dar el salto cuántico hacia ser también vloguera, ¡ja! Ora podrán ver a la persona detrás de las palabras, la autora intelectual de tanto desvarío, la receptora de toda responsabilidad por lo aquí vertido, la mano que mece la cuna... bueno, nomás los deditos de la mano que anda de arriba abajo por el teclado. ¡Saludos a tod@s!

sábado, 19 de marzo de 2011

Escribir aquí

Este 27 de marzo nimbemon cumplirá dos añitos de existir, dos añitos que lo hacen a penas un bebé en tiempo humano y todo un adulto mayor para los estándares fugaces del ciberespacio [siempre me ha dado por contar, aunque creo que ya no tan obsesivamente como antes]. Dos años que, la verdad, se han sentido como los 730 días (con sus noches) que suman. Dos años en los que han pasado infinidad de cosas, como suele ocurrir con la vida mientras transcurre inexorable, cosas de las cuales a veces he posteado y otras he preferido omitir [antes, en mis diarios de papel, hacía cada fin de mes una suerte de recuento de daños y pérdidas, los enumeraba uno a uno, puntual, fatigosamente; ahora prefiero no hacerlo: los daños de la adultez son abrasadores, las pérdidas, irreparables]. En estos 730 días he escrito, he vuelto a escribir, me he cansado de editar posts antes de aventarlos hacia el mar virtual, como botellas mensajeras que guía el azar. He buscado links y referencias, he posteado música e imágenes. Me han leido (muchas gracias) y comentado (muchas más gracias). He leido comentarios, respondido a la mayoría de ellos y dialogado así con quienes amable y generosamente comparten lo que opinan sobre mis desvaríos. He derramado, tundiendo feliz este teclado, el equivalente a litros y litros de tinta a propósito de asuntos que (por lo menos a mi) me resultan vitales. Y nunca deja de sorprederme que las ideas para posts (buenas, malas, regulares, absurdas, divertidas y no tanto) parecen no agotarse [los daños y las pérdidas, en todos sentidos, son motor de la escritura; la risa y el gozo se comparten mejor cara a cara]; es sólo el tiempo del que dispongo para escribir aquí el que, desde hace meses ya, se estrecha poco a poco porque salir al mundo y concretar la vida cotidiana requieren cada vez más esfuerzo, atención y horas diarias. Siempre quedan posts en el tintero [por fortuna, por desgracia, por pudor o inconstancia], esperando a que una escapadita de los constreñimientos de la agenda les de existencia [sigo esperando que la risa y el gozo también se conviertan en motivos para escribir]. Por eso hoy me escapo por unos minutos para celebrar anticipadamente los (casi) dos años de nimbemon. Para prometerme que hurgaré más frecuentemente en el fondo del tintero, que encontraré razones alborozadas y recobraré el entuasiasmo bloguero (y vital), que tiraré por la borda la agenda y me daré el tiempo que sea necesario para hacer esto, lo que más me gusta y satisface de todo, o casi todo [escribir aquí...].



Música, cortesía de arturozoe2.

jueves, 6 de enero de 2011

El arte de la sustitución de palabras. Sobre la más reciente edición de la obra de Mark Twain

Si la publicación despierta buen debate sobre cómo el lenguaje marca el aprendizaje
o sobre la naturaleza de la censura o sobre la forma en que las injurias racistas
ejercen su perniciosa influencia, entonces nuestra misión al publicar
esta nueva edición de la obra de Twain se cumplirá más enfáticamente.
Un comentario sobre la edición NewSouth de
Tom Sawyer y Huckleberry Finn de Mark Twain
*

A la luz de la polémica que ha generado la supresión de la famosa, nunca bien ponderada e incendiaria "n" word (nigger, pues) en la reimpresión de NewSouth Books de The Adventures of Tom Sawyer (1876) y Adventures of Huckleberry Finn (1885) de Mark Twain, se me ocurre que la medida para "actualizar" estas dos obras "clásicas" no está del todo errada. Si resulta que, dada la lógica y experiencia de dicha casa editora, a un lector hipotético en su también hipotética lectura de uno o ambos libros, en algún hipotético e ilusorio lugar y tiempo, la palabra nigger le parece hipotética e indeciblemente ofensiva, pues sustituirla por slave es la solución perfecta. Así, estos hipotéticos lectores (al igual que otros tantos hipotéticos maestros de elementary y high schools) en Estados Unidos no encontrarán prejuicio racial o salvedad moral alguna que les impida leer a Twain (o sugerir su lectura), lo cual (hipotéticamente) buena falta les hace.

Hecha la sustitución de nigger por slave (entre otras sustituciones), la novísima y necesaria edición de NewSouth Books, Adventures of Tom Sawyer and Huckleberry Finn (bien lo explica el Dr. Alan Gribben en su introducción al texto), intenta dorar la píldora, por así decirlo, a quienes quieran o tengan que leer a Twain: nada de palabrejas feas de connotaciones fuertes y complejas que los distraigan en su acercamiento a la vida y milagros de dos chavales del Mississippi de la primera mitad del siglo XIX. Si se trata de una mera cuestión de meros términos, entonces ninguna consciencia será vulnerada nunca más a la sagrada hora de leer, ¡como debe de ser, chingau! Todo sea por fomentar ese devaluado y escaso hábito de la lectura, bendita lectura. Lo de la interpretación, apropiación, significación o como quieran llamarla de la misma, pues es otro asunto al cual mejor ni entrarle.

En un espíritu tal, promotor de la lectura por la lectura sin más -indiferente a los ya trasnochados quiénes, dóndes, cuándos, cómos y por qués de escritores y lectores-, resulta novísimo y necesario promover ediciones en México que sustituyan terminejos diversos por otros menos (o tal vez más...) problemáticos, cáusticos o, de plano, insultantes. He aquí tres modestos (y bastante editados) ejemplos en el arte de la sustitución de palabras, un arte pujante y cada día más popular porque, no me dejarán mentir, eso de andar cambiando unas palabras por otras hasta en Twitter se hace tiro por viaje.

a) Plateados por panistas (o priístas o perredistas o petistas, poco importa) y autoridades por criminales en El Zarco (1869) de Ignacio Manuel Altamirano

El carácter de aquellos
panistas (tal era el nombre que se daba a los bandidos de esa época) fue una cosa extraordinaria y excepcional, una explosión de vicio, de crueldad y de infamia que no se había visto jamás en México (...) Además, hay que advertir que los panistas contaban siempre con muchos cómplices y emisarios dentro de las poblaciones y de las haciendas, y que los pobres criminales, acobardados por la falta de elementos de defensa, se veían obligados, cuando llegaba la ocasión, a entrar en transacciones con ellos, contentándose con ocultarse o con huir para salvar la vida.

b) Realismo visceral (y sus derivaciones) por catolicismo talibán (y sus derivaciones) en la novela Los detectives salvajes (1998) de Roberto Bolaño

2 de noviembre
He sido cordialmente invitado a formar parte del catolicismo talibán. Por supuesto, he aceptado. No hubo ceremonia de iniciación. Mejor así.

3 de noviembre
No sé muy bien en que consiste el catolicismo talibán. Tengo diecisiete años, me llamo Juan García Madero, estoy en el primer semestre de la carrera de Derecho. Yo no quería estudiar Derecho sino Letras, pero mi tío insistió y al final acabé transigiendo. Soy huérfano. Seré abogado (...) con aparente resignación, entré en la gloriosa Facultad de Derecho pero al cabo de un mes me inscribí en el taller de poesía de Julio César Álamo, y de esa manera conocí a los católicos talibanes o talibánicos católicos o incluso talibanólicos como a veces gustan llamarse.

c) Gallina por Paulina y huevo por pene en el cuento Una gallina (publicado en la antología Lazos de familia, 1960) de Clarice Lispector

Era una Paulina de domingo. Todavía vivía porque no pasaba de las nueve de la mañana. Parecía calma (...)
Su única ventaja era que había tantas Paulinas, que aunque muriera una surgiría en ese mismo instante otra tan igual como si fuese ella misma (...) Fue entonces cuando sucedió. De puros nervios la Paulina puso un pene. Sorprendida, exhausta. Quizás fue prematuro. Pero después que naciera a la maternidad parecía una vieja madre acostumbrada a ella. Sentada sobre el pene, respiraba mientras abría y cerraba los ojos. Su corazón tan pequeño en un plato, ahora elevaba y bajaba las plumas, llenando de tibieza aquello que nunca podría ser un pene. Solamente la niña estaba cerca y observaba todo, aterrorizada. Apenas consiguió desprenderse del acontecimiento, se despegó del suelo y escapó a los gritos:

-¡Mamá, mamá, no mates a la Paulina, puso un pene!, ¡ella quiere nuestro bien!

Para concluir, un ejercicio más en el arte de la sustitución de palabras se puede hacer en este mismísimo post: ¿qué tal cambiar hipotético (y sus derivaciones) por fascista (y sus derivaciones)? Espero que un ejercicio de esta naturaleza contribuya a aclarar dudas y disipe las reticencias con relación a las modificaciones hechas por NewSouth Books en la obra de Twain (o de cualquier otro escritor para el caso). Aunque dicho ejercicio también podría hacer ver cuán escabroso es meterle desenfadada mano al lenguaje...

* If the publication sparks good debate about how language impacts learning or about the nature of censorship or the way in which racial slurs exercise their baneful influence, then our mission in publishing this new edition of Twain’s works will be more emphatically fulfilled. A word about the NewSouth edition of Mark Twain's Tom Sawyer and Huckleberry Finn

lunes, 24 de mayo de 2010

Esto que ves aquí

Esto que ves aquí es un hombre. El cabello largo al hombro y rizado, la barba de días, los pantalones caqui, la espalda amplia recargada en la puerta del vagón lo delatan. Las manos grandes, las piernas separadas, el peso del cuerpo sobre la pierna izquierda. La mirada discreta que escruta. ¿Si dijera palabra pasaría algo? ¿Si lo prensara entre mi cuerpo y la puerta del vagón? Esto que ves aquí es una anciana. Las manos ajadas por el trabajo y las horas, largas, bajo el sol la delatan. Las piernas delgadísimas, en los huesos, cubiertas por unos calcetines grises. La canasta con dulces que deja cuidadosamente en el piso del vagón. Esto que ves aquí es una mujer. La bolsa de la que saca un delineador negro, los tacones, las uñas postizas la delatan. El espejito que sostiene a la altura de los ojos, del cual se asoman guiños certeros. ¿Si mirara más penetrantemente al hombre de los pantalones caqui pasaría algo? ¿Si el mirar se transformara en palabras, en actos? Esto que ves aquí es tu reflejo: intermitente, borroso, en la ventana del vagón. Esto que ves aquí es tu reflejo: naranja, plateado, naranja, plateado, impreso a intervalos en los vagones del tren del que saliste y que se llevó al hombre, a la anciana, a la mujer. Esto que hueles es el olor a lluvia, a tierra mojada, a tormenta que te espera cuando vuelvas a la superficie. Esto que ves aquí es una familia. El padre, la madre, los tres hijos. El gesto del padre, el silencio de la madre, la cara de aburrimiento de los hijos mientras la escalera eléctrica los mueve sin esfuerzo los delatan. Esto que ves aquí es una cascada que improvisó la lluvia en su descenso por la escalinata de la estación. El rumor del agua, que va a parar sin remedio a una coladera, la delata. Esto que ves aquí es el cielo nocturno, acompañado de relámpagos, de sobresaltos. ¿Y si, por una vez en la vida, me entregara a la lluvia?

miércoles, 24 de febrero de 2010

De sueños y fórmulas

Supongo que no es nada nuevo preguntarse cómo funcionan los sueños, ni se diga preguntarse por su significado. Ahi están cientos y cientos de libros, más o menos serios, que prometen resolver el misterio irresoluble: ¿qué significa soñar que alguien fallece? ¿Qué significa soñar que uno vuela? ¿Qué significa soñar que uno va surcando los cielos, repentinamente pierde impulso y muere tras la monumental caida? Este post no pretende dar respuesta a ninguna de las interrogantes anteriores y solamente propondrá una fórmula (que debido a mi muy limitado conocimiento de las matemáticas podrá parecer algo verdaderamente simplón) para dar cuenta de la génesis de los sueños, al menos de dos sueños, para ser precisos, que tuve anoche. O sea: es solo un experimento que nada tiene de científico y si mucho de onírico y lúdico. Aunque uno nunca sabe y no resulta tan descabellado imaginar que mi fórmula fuera generalizable a todos los fenómenos del mundo onírico. La fórmula de la génesis del sueño es la siguiente:

(Pa + Af) * P.O / I.O

donde:
Pa= Preocupación actual
Af = Anhelo futuro
P.O = Potencial Onírico
I.O = Inestabilidad Onírica

Y, como casi siempre hago en este blog, los nombres de las personas reales que habitaron mis sueños anoche han sido sustituidos por una sola inicial para no andar balconeando a la banda (o, más bien, para no balconear mi propio inconsciente). Hechas las aclaraciones pertinentes, demos paso a la descripción de los sueños que nos competen, seguida por un intento de aplicar la fórmula de su génesis:

Sueño A
Estoy en lo que parece ser el set de una película. Aparece algo así como un crew de noticias y se pone a entrevistar al director de la misma. Yo estoy sentada en un sofá con varias personas, junto a C, viendo cómo se desarrolla la entrevista. De pronto, C se acerca y comienza a hacerme piojito. Luego C me da un beso en el muslo.
Fin de Sueño A.

Aplicación de la fórmula para Sueño A
La Pa en este caso es una cierta entrevista para la cual necesito (o necesitaba, porque eso ya se arregló) un invitado, siendo C uno de los principales candidatos. El Af es la infatuación que me provoca (o, por lo menos, me provocaba dadas las circunstancias actuales) C. Al sumar ambos factores y multiplicarlos por el P.O -que aquí puede entenderse como las referencias a lo que implican una entrevista y el cine (también resulta que el trabajo de C está directamente relacionado con la industria cinematográfica)- tenemos el contexto de ocurrencia del sueño. La división de dicho resultado entre la I.O -indefinible por definición- genera esta breve escena en la cual hay un intento de aproximación de C hacia mi persona que el propio sueño interrumpe.

Sueño B
Una vez más soy roommate de D. Es una noche de tormenta y cada quien se va a su cuarto a dormir. Después de tratar de conciliar el sueño sin lograrlo, me levanto de la cama y salgo por un vaso con agua. Súbitamente me encuentro a D en la cocina, lo cual me da un gran susto. Acto seguido, nos besamos.
Fin de Sueño B.

Aplicación de la fórmula para Sueño B
La Pa en este caso es un viaje que espero realizar a Venecia (cuyos preparativos, he de confesar, me tienen un poco estresada). El Af del sueño es una mezcla de expectativas y recuerdos: poder, efectivamente, ir a Venecia -resulta que D es italiano- y evocar los buenos viejos tiempos que D y yo pasamos cuando compartíamos departamento. El P.O para este sueño es la referencia a mi posible travesía a Italia, siendo mi punto de partida más cercano la nacionalidad de D. Al dividir lo anterior por la I.O, el resultado (¿previsible? ¿lógico? ¿absurdo?) es un beso que D y yo, por cierto, nunca nos dimos en la vida real.

La aplicación de la fórmula de la génesis del sueño para estos dos casos, debido a que sucedieron la misma noche, también podría hacerse al conjugar el factor común en ambos: el muy distinto beso presente en cada escena onírica. Pero eso implica todo un replanteamiento de la posibilidad del análisis comparado, que debiera tener en cuenta los alcances y límites de la fórmula original. Así las cosas, creo que ésta nomás tuvo un resultado contundente: encontrar los tres pies del gato. Finalmente el encanto de los sueños radica en que son incomprensibles, en el gozo que provocan y que se vive como realidad, aunque sea por unos cuantos segundos nocturnos que después, si somos afortunados, la memoria guarda y reproduce a la mañana siguiente. Por esto y otras muchas razones no estudié matemáticas...

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Fotos robadas

Fotos robadas, fotos virtuales. Fotos que alguna vez tuvieron un soporte físico, prueba de su real existencia, una impresión de papel brilloso perdida tras los años de constantes mudanzas. Descubrir estas fotos encalladas en el ciberespacio me removió las fibras del corazón que solo se remueven cuando ataca la nostalgia. Por eso las robé. Para observar atenta ese segundo hurtado al olvido y hacerlo presente, para transportarme al momento justo del click y preguntarme: ¡ay!, ¿dónde fue a parar todo esto, además de estar escondido en un rincón profundo de mi memoria? ¿Quedó algo de ese instante salvo el remedo de recuerdo que centellea deslavado, oscurecido, pixeleado en mi pantalla? ¿Salvo el simulacro alterado de lo que fue?

I
La Fotografía no dice (forzosamente) lo que ya no es, sino tan sólo y sin duda alguna lo que ha sido. Tal sutileza es decisiva.
Vivo con la ilusión de que basta con limpiar la superficie de la imagen para acceder a lo que hay detrás: escrutar quiere decir volver del revés la foto, entrar en la profundidad del papel, alcanzar su cara inversa...

II

En la Fotografía, la inmovilización del Tiempo sólo se da de un modo excesivo, monstruoso: el Tiempo se encuentra atascado; no es necesario que me represente un cuerpo para sentir ese vértigo del Tiempo anonadado. La Fotografía es como la vejez: aunque sea resplandeciente, demacra el rostro...





























III
La Fotografía sólo adquiere su valor pleno con la desaparición irreversible del referente, con la muerte del sujeto fotografiado, con el paso del Tiempo. La fecha forma parte de la foto: no tanto porque denota un estilo, sino porque hace pensar, obliga a sopesar la vida, la muerte, la inexorable extinción de las generaciones...















IV
Lo que la Fotografía reproduce al infinito únicamente ha tenido lugar una sola vez: repite mecánicamente lo que nunca más podrá repetirse existencialmente. La Fotografía tiene el poder de mirarme directamente a los ojos...




V
Veo, siento, luego noto, miro y pienso. La vida está hecha así, a base de pequeñas soledades. Una foto está enteramente lastrada por la contingencia de la que es envoltura transparente y ligera.

Textos: La cámara lúcida. Notas sobre la fotografía de Roland Barthes.

Fotos robadas cortesía (en alguna u otra forma) de: Víctor, Manu, Jez, Larissa, Roberto, Nadine y Moy.


sábado, 8 de agosto de 2009

Pensamientos desordenados

...veinte días después vino mi hija a visitarme y me dijo papá, ¿cuál sería el curso de acción más acertado? "¿Acertado? ¿Existe tal cosa?", se cuestiona insistente una voz insegura, agazapada en mi interior. "¿No sientes que... esto no debería decírtelo pero creo que es mejor que lo sepas. Llueve fuerte afuera y aquí dentro también.

Diazepam, diacepin, valium, metildiazepinona:
cuando se instalan la decepción y la desazón (no quiero escribir desconsuelo, un término tan desvalido) se vuelve difícil encontrar motivos para... una especie de listado de embrujos, agorero y posmoderno, con sus dosis de pretendido feminismo y varios toques de ingenua superación personal: El Manual de la Perfecta Hechicera contraindicado en la insuficiencia respiratoria y la hiperquinesia infantil.

Tendría que hilvanar con cuidado el tejido de mis dudas: qué preguntarle, también cómo hacerlo, cuándo y dónde. Convulsión: síntoma transitorio; contracción y distensión repetidas de uno o varios músculos... Y yo le dije: cuenta, cuenta, soy todo oídos. Y ella dijo: Álvaro Damián se pegó un balazo en la cabeza. Lo entiendo perfectamente bien, pero mi problema no es tanto preguntar, sino atreverme a...

Alex, tienes razón: hay que aplicar lo que dice el muy mentado libro, para eso me lo regalaste, ¿no? aunque deep down inside me parezca inútil...
decirle que me gusta mucho: Milagros, una palabra esperanzada y melódica... brusca y violenta; alteraciones, trastornos, déjà vu o jamais vu; pensar así es tan estratégico y perverso que resulta digno de una auténtica cabrona?" Fenobarbital o fenobarbitona: propiedades sedantes e hipnóticas: la única verdad -y pongo la mano en el fuego por ella- es que lo ignoro todo; solo indagando de frente y sin pretextos se hallan respuestas. Y yo dije: pero podía haberse venido al manicomio conmigo. Y mi hija se rió y dijo que las cosas no eran tan fáciles.

Centellas y gotas de lluvia, humedad. Milagros le hace honor a su nombre. Y yo dije: ¿y cómo ha podido Alvarito hacer semejante barbaridad? Ha sido pues un sábado nublado y lánguido: fármaco derivado de la 1.4-benzodiazepina; propiedades ansiolíticas, miorrelajantes, anticonvulsivantes. ¿Cuánto era la dosis? He fumado en demasía y me quedé sin café: porque uno simplemente no puede adivinar la réplica precisa frente a tal declaración, lo cual es tan fascinante como pavoroso...
...y entonces supe sin asomo de duda que todo iría de mal en peor.

Información sobre drogas y malestares: Wikipedia.
Los detectives salvajes, Roberto Bolaño.