miércoles, 2 de julio de 2014
Una carta para Ann Coulter sobre los "males" del soccer
sábado, 17 de noviembre de 2012
Mi colapso en El Paso
Creo que todo empezó en Albuquerque, Nuevo México. Bueno, en realidad pudo haber comenzado incluso antes, cuando la Caravana por la Paz cruzó la frontera entre Tijuana y San Diego, o cuando miles de personas se reunieron –varias veces- en el Zócalo del Distrito Federal para exigir el término definitivo del creciente derramamiento de sangre a manos del narco, o incluso cuando siete cuerpos fueron encontrados dentro de un automóvil en Temixco, Morelos…
jueves, 9 de febrero de 2012
Traducciones cantadas 2: Un dernier verre (pour la route), Beirut
UN DERNIER VERRE (POUR LA ROUTE)
Come sit at the table
under October's able skies.
Once we'd seen eye to eye
I'd known that I'd pass you by, and I tried.
The bells chime
seven times
completed at nine
the world moves slower, I find.
No, but I
learned of time
by your hands.
And in shallow waters' end
I learned not to swim, but to lie.
I'll wait for now
'til it's ready to burn out.
I insist on doubts
we're already lying on the glass,
Ven, siéntate ahora
en esta mesa bajo el cielo otoñal.
Supe cuando te vi
que te haría partir, y traté.
Suenan las campanas
siete veces
llegan hasta nueve,
el mundo lento gira.
Pero el tiempo
de tus manos
aprendí.
Y a la orilla de la mar
mejor dejarse llevar que nadar.
Por ahora espero
que todo se consuma ya.
En la duda insisto,
sobre los vidrios rotos
yacemos...
domingo, 1 de enero de 2012
Traducciones cantadas 1: Nude, Radiohead
they're not gonna happen.
You paint yourself white
and fill up with noise
but there'll be something missing.
Now that you've found it, it's gone.
Now that you feel it, you don't.
You've gone off the rails...
So don't get any big ideas,
they're not gonna happen.
You'll go to hell for what your dirty mind is thinking...
Desnudo (trad. Nude-Radiohead)
Te vas a ir al infierno por lo que estás pensando...
jueves, 6 de enero de 2011
El arte de la sustitución de palabras. Sobre la más reciente edición de la obra de Mark Twain
o sobre la naturaleza de la censura o sobre la forma en que las injurias racistas
ejercen su perniciosa influencia, entonces nuestra misión al publicar
esta nueva edición de la obra de Twain se cumplirá más enfáticamente.
Un comentario sobre la edición NewSouth de
Tom Sawyer y Huckleberry Finn de Mark Twain *
Hecha la sustitución de nigger por slave (entre otras sustituciones), la novísima y necesaria edición de NewSouth Books, Adventures of Tom Sawyer and Huckleberry Finn (bien lo explica el Dr. Alan Gribben en su introducción al texto), intenta dorar la píldora, por así decirlo, a quienes quieran o tengan que leer a Twain: nada de palabrejas feas de connotaciones fuertes y complejas que los distraigan en su acercamiento a la vida y milagros de dos chavales del Mississippi de la primera mitad del siglo XIX. Si se trata de una mera cuestión de meros términos, entonces ninguna consciencia será vulnerada nunca más a la sagrada hora de leer, ¡como debe de ser, chingau! Todo sea por fomentar ese devaluado y escaso hábito de la lectura, bendita lectura. Lo de la interpretación, apropiación, significación o como quieran llamarla de la misma, pues es otro asunto al cual mejor ni entrarle.
En un espíritu tal, promotor de la lectura por la lectura sin más -indiferente a los ya trasnochados quiénes, dóndes, cuándos, cómos y por qués de escritores y lectores-, resulta novísimo y necesario promover ediciones en México que sustituyan terminejos diversos por otros menos (o tal vez más...) problemáticos, cáusticos o, de plano, insultantes. He aquí tres modestos (y bastante editados) ejemplos en el arte de la sustitución de palabras, un arte pujante y cada día más popular porque, no me dejarán mentir, eso de andar cambiando unas palabras por otras hasta en Twitter se hace tiro por viaje.
a) Plateados por panistas (o priístas o perredistas o petistas, poco importa) y autoridades por criminales en El Zarco (1869) de Ignacio Manuel Altamirano
El carácter de aquellos panistas (tal era el nombre que se daba a los bandidos de esa época) fue una cosa extraordinaria y excepcional, una explosión de vicio, de crueldad y de infamia que no se había visto jamás en México (...) Además, hay que advertir que los panistas contaban siempre con muchos cómplices y emisarios dentro de las poblaciones y de las haciendas, y que los pobres criminales, acobardados por la falta de elementos de defensa, se veían obligados, cuando llegaba la ocasión, a entrar en transacciones con ellos, contentándose con ocultarse o con huir para salvar la vida.
b) Realismo visceral (y sus derivaciones) por catolicismo talibán (y sus derivaciones) en la novela Los detectives salvajes (1998) de Roberto Bolaño
2 de noviembre
He sido cordialmente invitado a formar parte del catolicismo talibán. Por supuesto, he aceptado. No hubo ceremonia de iniciación. Mejor así.
3 de noviembre
No sé muy bien en que consiste el catolicismo talibán. Tengo diecisiete años, me llamo Juan García Madero, estoy en el primer semestre de la carrera de Derecho. Yo no quería estudiar Derecho sino Letras, pero mi tío insistió y al final acabé transigiendo. Soy huérfano. Seré abogado (...) con aparente resignación, entré en la gloriosa Facultad de Derecho pero al cabo de un mes me inscribí en el taller de poesía de Julio César Álamo, y de esa manera conocí a los católicos talibanes o talibánicos católicos o incluso talibanólicos como a veces gustan llamarse.
c) Gallina por Paulina y huevo por pene en el cuento Una gallina (publicado en la antología Lazos de familia, 1960) de Clarice Lispector
Era una Paulina de domingo. Todavía vivía porque no pasaba de las nueve de la mañana. Parecía calma (...) Su única ventaja era que había tantas Paulinas, que aunque muriera una surgiría en ese mismo instante otra tan igual como si fuese ella misma (...) Fue entonces cuando sucedió. De puros nervios la Paulina puso un pene. Sorprendida, exhausta. Quizás fue prematuro. Pero después que naciera a la maternidad parecía una vieja madre acostumbrada a ella. Sentada sobre el pene, respiraba mientras abría y cerraba los ojos. Su corazón tan pequeño en un plato, ahora elevaba y bajaba las plumas, llenando de tibieza aquello que nunca podría ser un pene. Solamente la niña estaba cerca y observaba todo, aterrorizada. Apenas consiguió desprenderse del acontecimiento, se despegó del suelo y escapó a los gritos:
-¡Mamá, mamá, no mates a la Paulina, puso un pene!, ¡ella quiere nuestro bien!
Para concluir, un ejercicio más en el arte de la sustitución de palabras se puede hacer en este mismísimo post: ¿qué tal cambiar hipotético (y sus derivaciones) por fascista (y sus derivaciones)? Espero que un ejercicio de esta naturaleza contribuya a aclarar dudas y disipe las reticencias con relación a las modificaciones hechas por NewSouth Books en la obra de Twain (o de cualquier otro escritor para el caso). Aunque dicho ejercicio también podría hacer ver cuán escabroso es meterle desenfadada mano al lenguaje...
* If the publication sparks good debate about how language impacts learning or about the nature of censorship or the way in which racial slurs exercise their baneful influence, then our mission in publishing this new edition of Twain’s works will be more emphatically fulfilled. A word about the NewSouth edition of Mark Twain's Tom Sawyer and Huckleberry Finn
sábado, 31 de julio de 2010
Salgamos al mundo. De Antropología y YouTube
Lawrence Lessig [1]
Cuando veo trabajos como este me dan ganas de cambiar el tema de mi tesis (pero, ¡oh calamidad!, para eso es un poquillo demasiado tarde). La etnografía de YouTube que hacen Wesch y sus alumnos ilustra solo una de entre las infinitas maneras que existen para hacer del Internet un verdadero objeto de estudio.
Si de criticar se trata (eso si: de manera constructiva, ¡ja!), me parece que debido al perfil de los vloggeros al que se abocó, la etnografía de Wesch y sus alumnos obvia un poco el potencial de transformación social que los usuarios de YouTube pueden explotar, por un lado, y también pasa por alto el riesgo de difundir contenidos ideológicos que puedan prestarse a la manipulación o desinformación, por el otro. YouTube es, al mismo tiempo, panfleto para las más extravagantes causas, seria tribuna política e incluso semillero de acción colectiva. No obstante pareciera [3], dadas las imágenes con que concluye el video, que este sitio primordialmente da a sus usuarios un espacio de reflexividad sobre sí mismos y quienes son, sobre como presentarse frente a los otros y vincularse con ellos. Estoy de acuerdo en que YouTube ha conformado una serie de comunidades virtuales a través de las cuales se dan relaciones más o menos estrechas y se reconfiguran las identidades individuales, aunque tal vez Wesch y sus alumnos son muy optimistas (hasta llegar a la cursilería) al apuntar hacia el positivo hecho de que YouTube potencia el contacto humano. Es imposible negarlo: YouTube permite "conocer" a un abanico impresionante de personas y, a través de comentarios y mensajes personales, "conectarse" con ellas. Pero estas conexiones no siempre se dan en términos amistosos o incluso respetuosos (y el propio video lo ejemplifica).
Más allá de los dramas que propician haters y trollers, me parece que el impacto real (entiéndase esta última palabra como una referencia a: 1. el mundo fuera de YouTube; y 2. el cambio o su mera posibilidad en dicho mundo) de este sitio tiene que ver con los encuentros cara a cara, en los mismos tiempos y lugares, que también fomenta: la historia de Juan Mann, el chico de los abrazos gratis, es muy linda, pero el pequeño radical que llevo dentro me impide enternecerme o esperanzarme demasiado con ella. YouTube ha sido escenario de casos -como el de Anonymous contra Cienciología [4] o el de las campañas que promovieron el voto en blanco en las elecciones intermedias de 2009 en México, por mencionar dos- que pasaron de ser meras grescas ciberespaciales para convertirse en movimientos sociales. Me parece que en esta posibilidad de llevar la trifulca virtual -que toma forma y se organiza como exigencia- al mundo real yace una oportunidad en verdad revolucionaria. El instinto que da la tecnología de explorar y crear, retomando el epígrafe de Lessig, también puede hacernos salir a la calle porque ciertamente ese mundo real no se transformará si solo permanecemos tras el teclado, por más que éste ayude muchísimo.
NOTAS
1. Lawrence Lessig es un abogado, activista y académico americano, miembro fundador de Creative Commons, una organización sin fines de lucro que redefine el concepto de los derechos reservados y expande las posibilidades de compartir obras artísticas. Y, por cierto, este bló ya debería de tener su propia licencia de Creative Commons...
2. Conocido como UGC, user-generated content, por sus siglas en inglés.
3. Y creo que, en última instancia, estoy de acuerdo: el camino de la revolución inicia con uno mismo.
4. Anonymous es un grupo literalmente virtual (no tiene liderazgo visible y se define como un colectivo ubicuo), de inicio aglutinado a partir de varios canales de YouTube, que desembocó en un movimiento de protesta global -Project Chanology- contra las prácticas de la Iglesia de Cienciología, sobre todo la de estigmatizar, marginar y acosar a quienes han dejado dicha organización por voluntad propia o a quienes han sido expulsados y vetados de la Cienciología por la Iglesia misma. Para más información -en Wikipedia, en inglés- sobre este caso, pícale aquí.
Video, cortesía de mwesch.
martes, 1 de diciembre de 2009
Infinite Jest/La broma infinita. David Foster Wallace
La C.M.B.D.T.L.T. [1] era una fanática del cine, a pesar de que sus gustos eran bien corporativos: le dijo a O. que prefería las películas donde 'un chingo de madres explotan'. De manera discreta, Orin la introdujo al cine de arte conceptual y al refinado y académico cine avant y après garde y le enseñó a usar algunos de los menús más esotéricos del InterLace. Orin galopó colina arriba hasta Enfield y trajo consigo el Contrato prenupcial del Cielo y el Infierno de la mismísima Cigüeña Loca [2] que tuvo un hondo impacto en ella. Después de Acción de Gracias, Él Mismo [3] permitió, a cambio de haberle dejado filmar su pulgar apoyado en un hilo desplumado, que la C.M.B.D.T.L.T. fuera suplente junto con Leith en el plató de El Siglo Americano visto a través de un ladrillo [...] (Joelle limpia la casa como un demonio. El lugar siempre está esterilizado. Orin encuentra que el parecido con la forma de limpiar de la Mamá [4] es un poco estremecedor. Salvo que a Joelle no le importa el desorden y, para no herir ningún sentimiento, no le provoca escalofríos a la gente al preocuparse por ocultar que a ella si le importa en realidad. Con Joelle, el desorden simplemente desaparece en algún punto de la noche y uno se despierta y la casa está esterilizada. Es como si hubiera duendes.)
Sigo leyendo Infinite Jest. Lentamente, muy lentamente. Esta vez los pequeños extractos que escogí para traducir como homenaje permanente a Wallace (por lo menos mientras siga leyendo, traduciendo y posteando) necesitan ciertas precisiones. He aquí las:
NOTAS DE LA TRADUCTORA
1. Joelle van Dyne, miembro activo del Sindicato de los Horrorosa e Improbablemente Deformes, aparece velada gran parte de la novela. Novia de Orin Incandenza en algún momento de la trama, La Chica Más Bella de Todos los Tiempos también es conocida como Madame Psychosis en su programa radial de medianoche.
2. Apodo que Orin le dió a su padre, James Orin Incandenza, experto en óptica y cineasta, también conocido entre su familia como Él Mismo. La Cigüeña Loca se suicida introduciendo la cabeza en un microondas mucho antes de que inicie la novela, por lo que aparece en ésta mediante flashbacks.
3. Véase Nota 2.
4. Avril Incandenza, madre de Orin, culpable de haber deformado la cara de Joelle tras haberle arrojado ácido durante una cena de Acción de Gracias...
lunes, 2 de noviembre de 2009
Mapplethorpe: otra entrada sobre arte y moralidad
La pregunta que espero responder para esta tesis, aunque sea preliminar y contingentemente, es: ¿por qué (y cómo: ahí yace el desarrollo de la tesis) un juicio estético se equipara a un juicio moral? O sea: ¿por qué, en infinidad de casos, se transita tan chabacanamente de decir "esta película (o pintura o foto u obra de teatro o libro) no me gusta" a escandalizarse o censurarla porque es mala, maligna o cualquier otro adjetivo que denote maldad, no solo por lo que se critica en la factura de la hipotética cinta, sino por lo que se percibe como su depravadísimo "mensaje"? La tesis que estoy escribiendo es pues sobre el escabroso tema del arte y la moralidad.
Para muestra basta un botón: un caso que no entrará en la tesis, porque corresponde a otro arte, la fotografía, pero que definitivamente me encanta: el de un pobre libro que fue llevado a juicio a finales de los noventa del siglo pasado en Birmingham. Una estudiante de la Licenciatura en Arte en la University of Central England estaba escribiendo un ensayo sobre el premiado fotógrafo americano Robert Mapplethorpe (Nueva York 1946 - Boston 1989), reconocido por sus naturalezas muertas, sus retratos de celebridades como Patti Smith y Andy Warhol y por sus desnudos masculinos eróticos. La estudiante decidió incluir algunas fotografías de Mapplethorpe para acompañar su escrito. Nunca se imaginó que, al llevar a revelar las fotos que ella había tomado de algunas de las fotos en el libro Mapplethorpe de Jonathan Cape, el empleado de la tienda fotográfica llamara a la policía.
Después de confiscar el libro en cuestión, que la estudiante había sacado de la biblioteca de su universidad, la policía informó a las autoridades de ésta que el texto debía ser destruido porque infringía la Ley de Publicaciones Obscenas en vigor en el Reino Unido, la cual censura cualquier material que pueda “corromper” a quien lo use. El argumento de la policía se concentraba alrededor de una serie de fotografías en particular: Jim and Tom, Sausalito 1977, tríptico que presenta “a un hombre orinando en la boca de otro, emulando el tema barroco de la ‘Caridad Romana’, en el cual una hija da el pecho a su padre encadenado para evitar que muera de hambre” [1]. Tras seis meses de pesquisas, se le informó a la University of Central England que no había evidencia suficiente para proseguir la acusación contra el libro, por lo que éste, un poco maltrecho, simplemente fue devuelto a la biblioteca.
No me imagino la cara que puso el chico cuando reveló estas fotos, ni la de los bobbies que llegaron a su tienda para verlas y mucho menos la del juez y el jurado, pero creo intuir lo que pensaron, al menos antes de que se retiraran los cargos: "¡qué fotos tan cochinas! ¡A quien le puede gustar esto! Seguramente a unos gays depravados...". Este sencillo ejercicio de imaginación tiene complejas ramificaciones porque genera varias preguntas: desde ¿qué es el arte? hasta ¿para qué sirve? (si es que tiene forzosamente que servir de algo).Ya en otra ocasión me había preguntado aquí qué es el arte y, como aquélla vez, creo que aún no estoy calificada para dar una respuesta. En cuanto a la segunda pregunta, si puedo adelantar al menos un argumento (entre los muchísimos que existen): el arte debe ser la quintaesencia de los valores más altos del hombre y debe elevar su espíritu porque de lo contrario solamente corrompe y envilece a los ilusos espectadores que se atraviesan en su camino. Desde esta perspectiva [2], las fotos de Jim and Tom definitivamente no satisfacen la función del arte: la urolagnia y la urofagia no son actividades que la gran mayoría de las personas considere enaltecedoras o dignificadoras del espíritu, por lo que una "apología" de éstas es virtualmente peligrosa. No vaya a ser la de malas y después de ver estas fotos a alguien se le ocurre hacer unos cuantos experimentos...
La llamada "Controversia Mapplethorpe" apunta hacia la capacidad de las imágenes para cuestionar los valores y convicciones de quienes las miran. Hay quien las mira con fascinación, quien las mira con recelo, repulsión o extrañeza, quien prefiere cerrar los ojos y no mirar y hasta quien obliga, como la policía inglesa después de ver las fotos de Jim and Tom, a que otros cierren los ojos para que no miren. Esta amplia variedad de reacciones ante las imágenes, fijas o en movimiento, hace surgir incluso otra pregunta: ¿qué hay en ellas que parece tener el poder de interpelar a quien las mira? Pero tratar de responder esta cuestión da para muchos más posts y otras tantas tesis además de la que estoy escribiendo...
NOTAS
1. Heartney, Eleanor. “Postmodern heretics. Influences of catholicism on contemporary artists”, en la revista Art in America, febrero 1997: “one man urinating into another man's mouth, in terms of the Baroque theme of ‘Roman Charity’ in which a daughter gives her breast to her shackled father so that he will not starve”.
2. Perspectiva complicada y problemática, como cualquier otra, porque ¿cuáles son los valores más altos y según cuál hombre deben ser ésos y no otros y de veras si el arte no es "bueno", en todos sentidos, no es arte porque uno se deprava y degenera irremediablemente si cae presa de su pérfida seducción?
Foto cortesía de http://mugwump.pitzer.edu/~bkeeley/CLASS/PA/Spr04/danto.html
donde pueden verse más fotos de Mapplethorpe.
sábado, 12 de septiembre de 2009
Cómo se siente vivir. A propósito del primer aniversario luctuoso de David Foster Wallace
Para KarstenHoy hace exactamente un año, David Foster Wallace decidió que ya no había motivos ni razones para seguir viviendo. La depresión clínica que había padecido por décadas y de la que únicamente su círculo más íntimo tenía conocimiento fue culpable de que se colgara. El Nardil que tomó durante años no fue suficiente para sobrellevar el infierno personal de sus últimos días cuando, tras un tiempo de verse libre del medicamento, al volver a tomarlo ya no hizo efecto. Sus alumnos y colegas nunca sospecharon que un hombre tan vital, generoso, brillante y divertido fuera presa de la depresión. Por eso la noticia de su suicidio sacudió profundamente a quienes lo conocían y también a quienes supieron de él solo a través de su obra.
Wallace [1] quería atestiguar con sus escritos “cómo se siente vivir”, en lugar de hacer de la escritura un alivio para las sensaciones –a veces desgarradoras- de la vida [2]. Tal vez por ello en sus novelas y ensayos se intuye la presencia constante de personajes que podríamos caracterizar como deprimidos y/o suicidas y que luchan, de alguna u otra forma, por mantenerse a flote [3]. El primer párrafo en su relato The Depressed Person, publicado en enero de 1998 en Harper’s Magazine, es ahora muda evidencia de un estado de ánimo al cual Wallace no era ajeno: La persona deprimida padecía un dolor emocional terrible e incesante y la imposibilidad de compartir o articular este dolor era, en sí misma, un componente del dolor y un factor que contribuía a su horror esencial. [4]
Junto con la depresión, dos de los temas recurrentes en la literatura de Wallace son la soledad y la tristeza. Según él, Infinite Jest había sido concebida en un inicio como una novela terriblemente triste, aunque a muchos lectores nos parezca endemoniadamente divertida. En su excelente ensayo E Unibus Pluram. Television and U.S. Fiction, Wallace explica (entre muchas otras cosas) el estrecho lazo entre la soledad del espectador masificado –supongo que también triste y hasta deprimido y hasta suicida- y el voyeurismo televisivo:
Nosotros podemos verlos; Ellos no pueden vernos. Podemos relajarnos, sin ser vistos, mientras nos los comemos con los ojos. Resulta que yo creo que esta es la razón por la cual la televisión también es tan atractiva para la gente solitaria (…) Los solitarios, como los personajes ficticios, aman observar en un solo sentido. Porque la gente solitaria generalmente es solitaria no debido a una deformidad horrenda o al olor o a ser odiosa, de hecho hoy existen apoyo y grupos sociales para personas con precisamente estos atributos. En lugar de eso, la gente solitaria tiende a ser solitaria porque rehúsa soportar los costos psíquicos de la compañía de otros humanos. Es alérgica a la gente. La gente le afecta intensamente, en demasía. [5]
Esta incapacidad, falta de voluntad o motivación para relacionarse con otros; este sentirse fuera de lugar en contextos de típica socialización, aunado al sentir tan dentro y con tanta fuerza a los demás –desde sus juicios hasta sus miradas- también resulta un leit motiv en la obra de Wallace. Sus personajes -él mismo incluso- aluden permanentemente a la dificultad de la interacción entre personas (hasta cuando la mediación es el amor o la amistad…), a los absurdos del roce social, a la vacuidad de muchas situaciones que implican tener que vincularse con la gente. Un viaje en crucero por el Caribe, con todas las comodidades, excesos y opulencias, algo así como las vacaciones de ensueño para una gran mayoría, puede ser, desde la perspectiva ingeniosamente crítica de Wallace [6], materia para sentir que se pierde la esperanza:
Hay algo acerca de los Cruceros de Lujo para el mercado masivo que es insoportablemente triste. Como la mayoría de las cosas insoportablemente tristes, da la impresión de ser increíblemente elusivo y complejo en cuanto a sus causas y simple en su efecto: a bordo del Nadir (…) sentí desesperación (…) Tal vez está cerca de lo que la gente llama terror o angustia. Pero no es eso. Es como quererse morir para escapar al sentimiento insoportable de hacerme consciente de que soy pequeño y débil y egoísta y de que, sin duda alguna, voy a morir. Es querer lanzarse por la borda. [7]
Wallace se lanzó por la borda de la vida un 12 de septiembre. Incluso quienes solo tenemos algunas vagas nociones de cómo sintió vivir por lo que dejó escrito lamentamos que no siga viviendo, sintiendo y escribiendo para intentar compartir, aunque solo sea mediante la lectura, esa tristeza y soledad que tan genialmente supo teñir de humor e ironía. Descanse en paz.
NOTAS
1. Omito el Foster, apellido de soltera de su madre que le endilgó un editor y que permaneció con Wallace a lo largo de su carrera, porque él mismo decía que no le gustaba.
2. Este anhelo de Wallace lo descubrí en el estupendo artículo The Lost Years & Last Days of David Foster Wallace de David Lipsky publicado en octubre de 2008 en Rolling Stone Magazine, cuyo link se encuentra aquí.
3. Mi intención con estas citas no es buscar los indicios retrospectivos del suicidio de Wallace, como seguramente muchos han hecho y siguen haciendo. Solo quiero dar cuenta de una pequeñísima parcela de “cómo se siente vivir” desde las palabras del propio Wallace, palabras que en estos tiempos de exilio en interiores me resuenan hondamente.
4. The depressed person was in terrible and unceasing emotional pain, and the impossibility of sharing or articulating this pain was itself a component of the pain and a contributing factor in its essential horror. Para leer este relato en su totalidad, en formato pdf, al igual que otros textos de Wallace publicados en Harper's, pícale aquí.
5. We can see Them; They can’t see Us. We can relax, unobserved, as we ogle. I happen to believe this is why television also appeals so much to the lonely people (…) The lonely, like the fictive, love one way-watching. For lonely people are usually lonely not because of hideous deformity or odor or obnoxiousness –in fact there exist today support- and social groups for persons with precisely these attributes. Lonely people tend, rather, to be lonely because they decline to bear the psychic costs of being around other humans. They are allergic to people. People affect them too strongly. Este texto está publicado en la compilación de ensayos de David Foster Wallace A Supposedly Fun Thing I'll Never Do Again: essays and arguments, Back Bay Books/Little Brown and Company, Nueva York, 1998. Dicha antología también incluye la crónica, cuyo nombre le da título al volumen, sobre las peripecias de Wallace en su travesía por el Caribe abordo de un crucero.
6. El propio sentimiento de inadecuación de Wallace ante un lujo y una atención desbordados y llevados a extremos absurdos, así como un extrañamiento casi antropológico frente a la experiencia son la piedra de toque en su crítica y constituyen gran parte de su humor.
7. There is something about a mass-market Luxury Cruise that’s unbearably sad. Like most unbearably sad things, it seems incredibly elusive and complex in its causes and simple in its effect: on board the Nadir (…) I felt despair (…) It’s maybe close to what people call dread or angst. But it’s not these things quite. It’s like wanting to die in order to escape the unbearable feeling of becoming aware that I’m small and weak and selfish and going without any doubt at all to die. It’s wanting to jump overboard. Para bajar en pdf la versión que Harper's publicó de este texto en enero de 1996 bajo el título Shipping out: On the (nearly lethal) comforts of a luxury cruise, el link está aquí.
Las traducciones de los textos de Wallace son cortesía de nimbemon.
Las fotos, de www.123people.com y www.kcrw.com
jueves, 3 de septiembre de 2009
Infinite Jest/La broma infinita. David Foster Wallace
El Sindicato de los Horrorosa e Improbablemente Deformes fue fundado extra oficialmente en Londres, R.U., en el Londres de 1940 A.S., por la esposa vizca y de paladar hendido de un miembro subalterno de la Cámara de los Comunes, salvajemente infestada de carbúnculos, una dama a la cual Sir Winston Churchill, P.M.R.U., se había dirigido de forma completamente impropia según las relaciones sociales entre caballeros y damas civilizados tras haber tomado varias copas de oporto, además de un toddy, en la recepción de un Administrador americano de Préstamos y Arriendos. W. Churchill, del todo ignorante al dar autoría al Sindicato diseñado para proporcionar membresía escopofóbica y empática y la génesis de sólidos recursos interiores a través de la carencia de vergüenza y del ocultamiento no impuesto, dio la anecdóticamente famosa respuesta a la dama –cuando ésta, tapete de nadie, le hizo saber con remilgada asperidad que daba la impresión de estar deplorablemente borracho- de que mientras él, si, verdaderamente, estaba ebrio de hecho, a la mañana siguiente estaría sobrio de nuevo, mientras que ella, querida dama, al día siguiente seguiría estando horrorosa e improbablemente deforme. Churchill, sin duda bajo presiones emocionales de peso en este periodo en la historia, procedió a extinguir su puro en el jerez de la dama, para después colocar delicadamente sobre los arruinados rasgos de su cara encendida la servilleta de una jofaina.