jueves, 3 de septiembre de 2009

Los agentes invisibles

Yo digo: ¿Bueno?
E dice emocionada: ¡Amiga! ¡No me aguanté las ganas de llamarte!
Yo digo: ¿¡Qué pasó!? Por la voz te oyes super bien...
E dice: Ufff, ¡si! Bueno, más o menos: el cochino y pinche mundo en que vivimos me tiene muy deprimida. Pero he tenido un reencuentro amoroso de lo mejor, por el momento virtual pero reencuentro al fin y al cabo.
Yo me acuerdo de mi propio amor virtual, tan desconectado últimamente...
Yo pregunto intrigada: ¿Cómo? ¿Con aquél amor transocéanico tuyo?
E dice: No: por indiferente a él le di el carpetazo transocéanico que tu recomendaste.
Yo caigo en cuenta que mi amor virtual también es transocéanico, en cierto sentido...
Yo digo: Ahhh, ¿entonces?
E dice: Revisa la foto que acabo de comentar en Facebook...
Sin necesidad de una gran búsqueda, pico el link correcto y aparece un hombre muy sonriente y muy guapo (a mi parecer), de grandes ojos azules y con un paliacate del mismo color cubriéndole la cabeza.
Yo digo: Ay, amiga, qué bien...
E suspira y dice: Ahhh... mira que platicar con él es tan bueno para olvidarme un poco de los pederastas, del turismo sexual en Acapulco y de los Maras... Trabajar en Derechos Humanos a veces me abruma...
Yo digo: Solo espero que no tengas el teléfono intervenido, ¡ja!
E dice medio en broma, medio en serio: Seguramente ahora mismo dos agentes de traje negro y mocasines negros escuchan atentos lo que estamos diciendo...
Yo suelto: Ay, ¡por Dios! Señores agentes: por el momento aquí solo se ha hablado de amores y eso no es ningún crimen...
E y yo reimos.
Yo me quedo pensando: ¿Y si de veras tiene el teléfono intervenido?
E pregunta: ¿Cómo ha seguido Milagros?
Yo digo: Pues con la dosis doble de barbitúricos que le estoy dando está muchísimo mejor, toda dopada la pobre, pero mejor.
E advierte: Señores agentes: no vayan a pensar que Milagros es la roommate drogadicta a quien mi amiga dealer le corre medicamentos sin receta, ¡ja!
Yo, sin pensarlo, digo: No, no: es mi hija drogadicta.
Entonces se me desata el pequeño paranoico que llevo dentro y pienso: ¡Zaz! ¡Qué bocotas! Ojalá de veras no haya nadie más al otro lado de la línea...
Enciendo un cigarrillo para apaciguar al paranoico.
E dice: Hemos de aclarar que es una hija gatuna, ¡eh! No te vayan a denunciar con el DIF los agentes metiches que están escuchando nuestra conversación...
E suelta una carcajada y yo empiezo a reirme entre bocanadas, pero de los nervios.
E dice: Oye, a estas alturas del partido supongo que ya me tienes algo más que novedades virtuales de Herr...
El cigarrillo se me cae de entre los dedos y va a dar directo a mi regazo.
Yo, con el Jesús en la boca, la interrumpo mientras me sacudo la piernas: ¡Ay, no! ¡No, no! Ni digas su nombre que los agentes están parando la oreja, y en una de esas me lo deportan...

Infinite Jest/La broma infinita. David Foster Wallace

The Union of the Hideously and Improbably Deformed was unofficially founded in London in B.S. 1940 in London U.K. by the cross-eyed, palate-clefted, and wildly carbuncular wife of a junior member of the House of Commons, a lady whom Sir Winston Churchill, P.M.U.K., having had several glasses of port plus a toddy at a reception for an American Lend-Lease administrator, had addressed in a fashion wholly inappropriate to social intercourse between civilized gentlemen and ladies. Unwittingly all but authoring the Union designed to afford the scopophobic empathic fellowship and the genesis of sturdy inner resources through shame-free and unconstrained concealment, W. Churchill — when the lady, no person's doormat, informed him with prim asperity that he appeared to be woefully inebriated — made the anecdotally famous reply that while, yes, yea verily, he was indeed inebriated, he would the following A.M. be once again sober, while she, dear lady, would tomorrow still be hideously and improbably deformed. Churchill, doubtless under weighty emotional pressures during this period in history, had then proceeded to extinguish his cigar in the lady's sherry and to place a finger-bowl napkin delicately over the ruined features of her flaming visage.

***

El Sindicato de los Horrorosa e Improbablemente Deformes fue fundado extra oficialmente en Londres, R.U., en el Londres de 1940 A.S., por la esposa vizca y de paladar hendido de un miembro subalterno de la Cámara de los Comunes, salvajemente infestada de carbúnculos, una dama a la cual Sir Winston Churchill, P.M.R.U., se había dirigido de forma completamente impropia según las relaciones sociales entre caballeros y damas civilizados tras haber tomado varias copas de oporto, además de un toddy, en la recepción de un Administrador americano de Préstamos y Arriendos. W. Churchill, del todo ignorante al dar autoría al Sindicato diseñado para proporcionar membresía escopofóbica y empática y la génesis de sólidos recursos interiores a través de la carencia de vergüenza y del ocultamiento no impuesto, dio la anecdóticamente famosa respuesta a la dama –cuando ésta, tapete de nadie, le hizo saber con remilgada asperidad que daba la impresión de estar deplorablemente borracho- de que mientras él, si, verdaderamente, estaba ebrio de hecho, a la mañana siguiente estaría sobrio de nuevo, mientras que ella, querida dama, al día siguiente seguiría estando horrorosa e improbablemente deforme. Churchill, sin duda bajo presiones emocionales de peso en este periodo en la historia, procedió a extinguir su puro en el jerez de la dama, para después colocar delicadamente sobre los arruinados rasgos de su cara encendida la servilleta de una jofaina.


miércoles, 2 de septiembre de 2009

La cartita de Felipón

Hace unos días llegó a mi domicilio una cartita verdaderamente enternecedora: la misiva de Felipón en que personalmente y en persona (con todo y firma escaneada, haiga sido como haiga sido) me da a conocer algunos de sus muchos e importantes logros con motivo del Tercer Informe de Gobierno. Seguramente Felipón obtuvo mi dirección de la base de datos de Conacyt y, como ha de haber pasado con todos los colegas becarios, se tomó valioso tiempo de su muy apretada agenda en el combate antinarco para dedicarme unas emotivas líneas:

Apreciable
(eso si: ni siquiera puso mi nombre, ¡ash!):

El Gobierno Federal rinde cuenta de sus acciones y sus resultados
(aunque solo sea por escrito y vía postal). Por ello me es grato informarte (ah, ¡qué confiancitas Felipón!) los avances de uno de los programas que estamos impulsando en esta administración (a ver: cuéntamelo todo).

La beca del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, a la cual te hiciste acreedor, es muestra del trabajo que el Gobierno Federal lleva a cabo para que más estudiantes destacados como tú
(ay, ¡muchas gracias!), tengan acceso a una educación de excelencia. En este tercer año de gobierno hemos apoyado a casi 28 mil estudiantes a través de nuestro programa de becas (¿te cae? Y, si no es indiscreción, ¿le han reducido el monto de la beca a todos ellos o solo a los que acaban de ingresar a un posgrado de esos que llaman "de excelencia"?). Esfuerzos como este forjarán los recursos humanos altamente calificados que llevarán a México a un mayor desarrollo científico, tecnológico y social (¡Dios te oiga!).

Nuestro país es la suma del esfuerzo de todos los mexicanos. Hoy que enfrentamos grandes desafíos
(¿te refieres al huracán Jimena?), el empeño y el compromiso de personas como tú son vitales para salir adelante (ay, Felipón, no sigas que me ruborizo...).

Todos tenemos un papel que cumplir y sé que tú harás la parte que te corresponde. México cuenta contigo
(me has conmovido hasta las lágrimas, snif...).

Puedes tener la certeza de que el Gobierno Federal le seguirá dando la más alta proridad al desarrollo en ciencia, tecnología e innovación
(ahora entiendo: por eso Conacyt repartió 2 mil millones de pesos entre Kimberly Clark, Volkswagen y Monsanto...). Igualar las oportunidades de superación es el mejor camino para avanzar hacia un mejor futuro para ti, para tu familia (¿a poco ya hay políticas públicas para gatitos?), para tu comunidad y para todo México (al fin podré dormir tranquila).

Atentamente,

Felipe Calderón Hinojosa
Presidente de los Estados Unidos Mexicanos

La verdad no se qué suceso ha sido el más entrañable en los años que me ha tocado vivir el despliegue presidencial con motivo de su anual rendición de cuentas: las lágrimas de perro de López Portillo en su informe de gobierno final; la carita de indiferencia de Salinas de Gortari ante una manta desplegada en San Lázaro con la consigna: "Mientes, Salinas"; el espanto contenido de Zedillo frente a Rascón y su máscara de cerdo; el "entregas tu último informe y te vas corriendo" de Fox, con todo y dispositivo de ultra seguridad; o la hermosa cartita que me envió Felipón y atesoraré toda la vida.