miércoles, 1 de diciembre de 2010

52 Muestra Internacional de Cine. Sobre You will meet a tall dark stranger de Woody Allen

Desde que empacó las maletas y dejó Nueva York, las películas de Woody Allen de verdad que no tienen desperdicio. Hace cinco años inició su estancia cinematográfica en el viejo continente con Provocación (es decir, Match Point), a la que siguieron, entre otras, Los inquebrantables (Cassandra's dream) y Vicky Cristina Barcelona, tres soberbias películas [1]. Si bien El Ciego (Hollywood ending, 2002) es una brillante, divertida y ácida crítica de la industria de cine gringa, me da la impresión de que en la Gran Manzana Allen ya se estaba mordiendo la cola: hacer religiosamente una película por año desde 1982 [2] agota la creatividad de cualquiera, por lo que el dramático cambio de locaciones -que no de preocupaciones vitales- le cayó muy bien.




Conocerás al hombre de tus sueños (You will meet a tall dark stranger, 2010) es una comedia ligera (dicen los que saben que menor dada la magnitud de la obra de su autor), pero a mi me pareció muy divertida e interesante porque, como digna película de Allen que es, explora las dificultades -casi, casi la imposibilidad- de las relaciones amorosas. Helena (Gemma Jones, quien curiosamente es ¡la mismísima mamá de Bridget!) y Alfie (Anthony Hopkins) se divorcian después de décadas de matrimonio. Helena cae en depresión, por lo que su hija Sally (Naomi Watts) le recomienda ir con la (pseudo) psíquica Cristal (Pauline Collins), quien la entretiene y motiva gracias a su supuesto don para ver el futuro. Cristal le dice a Helena que -si, queridos lectores, es fácil de adivinar- "conocerá al hombre de sus sueños" y aprovecha para anunciar que Roy (Josh Brolin), el marido escritor de Sally, no tendrá la fama y fortuna que añora con el libro en que ha invertido años de trabajo. Helena comienza a explorar el mundo new-age de las vidas pasadas y el espiritismo, y así se involucra con alguien que comparte sus nuevos intereses, Jonathan (Roger Ashton-Griffiths), para lidiar con el hecho de que Alfie ha conocido un "nuevo amor", Charmaine (Lucy Punch), una joven y poco educada call-girl. Al tiempo que Helena busca el sentido de la existencia, Sally tiene un crush con Greg (Antonio Banderas), su nuevo jefe, y Roy fantasea con Dia (Freida Pinto), su vecina de rojo -comprometida para casarse, por cierto-, mientras espera penosamente el fallo de la casa editorial. Como esta es una película de Woody Allen -adivinaron de nuevo- todo (o casi) se complica para los personajes: ninguno obtiene exactamente lo que quiere y, en el camino, se cuestionan si los altibajos de la vida en verdad valen la pena.

En Conocerás al hombre de tus sueños, Allen ataca la cursilería y ñoñez de las comedias románticas hollywoodenses -sobre todo, los finales felices-, como ya lo había hecho antes con las excelentes Annie Hall (1977) y Manhattan (1979). A través de las historias de varias parejas de distintas generaciones, Allen urde en Conocerás al hombre de tus sueños una trama en la que nadie sale bien parado (he de apuntar que lo que sigue son SPOILERS, así que ¡aguas!): Alfie se casa y muy pronto se divorcia de Charmaine (embarazada, tal vez, de un galán de gimnasio) debido a las obvias diferencias entre ellos; Sally y Roy terminan porque su matrimonio parecía no ir a ninguna parte; tardíamente, Sally confiesa su atracción a Greg que ni se inmuta y, además, ya tiene sus queveres con Iris (Anna Friel), a quien la misma Sally le presentó; y aunque Roy y Dia acaban juntos es posible que su relación no sea larga porque ambos son el rebound del otro, dados sus recientes fracasos sentimentales. Por lo visto, los únicos que tienen algo así como "un futuro juntos" son Helena y Jonathan... La más reciente película de Allen termina con esta lista de desencuentros, un catálogo de sinsabores -no sin su genial dosis de humor- que da al traste con las fantasías e ilusiones de la típica comedia romántica. Porque si nos tomáramos en serio los continuos reveses y descalabros, muy infelices seríamos, eso si.

Conocerás al hombre de tus sueños inicia con una cita de Shakespeare que da título a una gran obra de Faulkner y que yo uso para darle fin a este post:

Life's but a walking shadow, a poor player
That struts and frets his hour upon the stage
And then is heard no more: it is a tale
Told by an idiot, full of sound and fury,
Signifying nothing. (Macbeth, Act 5, Scene 5)

La vida -y el amor por añadidura- es un cuento contado por un idiota que, ultimadamente, no significa nada. Pero este cuento lleno de ruido y de furia, al menos al estilo de Allen, es capaz de hacer reir y de hacer olvidar el sinsentido del mundo, al menos por un rato. Si de dar estrellas se trata, de cinco le doy cuatro.

NOTAS
1. Salvo Si la cosa funciona (Whatever works, 2009) que, curiosamente, no se estrenó en cine comercial en México y se ve bastante interesante con Larry David al frente del reparto, las seis películas que Allen ha filmado desde 2005 están situadas en ciudades europeas: Londres, Barcelona, París.
2. Aunque, a veces (y eso que no estoy contando cortos ni películas para televisión), eran más de una: en 1987 Allen escribió y dirigió Días de Radio y Septiembre.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Actividad paranormal 2

Tras lo que parece un extraño intento de robo frustrado, Kristi (Sprague Grayden) y Dan Rey (Brian Boland) arman su casa con un sistema de cámaras de vigilancia para sentirse de alguna forma protegidos. Kristi y Dan viven con su pequeño retoño, Hunter (los bebés gemelos Jackson Xenia Prieto y William Juan Prieto), y con Ali (Molly Ephraim), la hija adolescente del primer matrimonio de Dan, por lo cual la seguridad es prioridad en casa de los Rey. Pero las grabaciones de las cámaras poco a poco revelan que el peligro que los acecha no es de este mundo...

Hace tiempo reseñé aquí Actividad paranormal (Oren Peli, Estados Unidos, 2007). A pesar de que no me encantó, esta cinta de Peli tiene el gran acierto de intentar construir -porque no lo logra a cabalidad- una atmósfera agobiante con mínimos elementos. Dado el enorme éxito en taquilla de Actividad paranormal y porque ustedes lo pidieron, Paramount y Dreamworks -quienes compraron los derechos de la película original- se embarcaron en una segunda parte: Actividad paranormal 2 (Tod Williams, Estados Unidos, 2010). Hay que aprovechar la inercia mediática, ¿que no? El problema es que Actividad paranormal 2 es una pálida y revuelta sombra del potencial de la cinta que le antecede y produce más sueño que miedo.

Algo así como una precuela paralela, el falso documental de terror Actividad paranormal 2 inicia con un agradecimiento a "las familias de los muertos" en un intento por asentar verismo: la premisa de que lo que estamos viendo es real, de que sucedió así merito, no requiere tanta explicitud, basta con el hecho de construir toda la cinta con el "pietaje" de las cámaras, las de vigilancia y la de video que usa principalmente Ali. Basta con no incluir un soundtrack ni un original score, como hizo Peli en la primera película. El público sabe, sobre todo si fue a ver Actividad paranormal 2 embaucado por su antecesora, que no está frente a un testimonio real, sino que se trata de otra ficción más. La misma reacción de "ay, no maaameeen..." ocurre con los ominosos títulos que aparecen cuando Micah (Micah Sloat, el novio incrédulo de Actividad paranormal) entra a cuadro: resulta que Kristi es hermana de Katie (Katie Featherston), la chica a quien un demonio perseguía en la cinta de Peli.

La historia de la presencia maligna que acosó a las hermanas en su infancia aparece muy convenientemente en Actividad paranormal 2 para medio explicar las ocurrencias misteriosas en la casa de los Rey, pero está del todo desaprovechada (además, ¿que no la familia de Katie murió en el incendio al que se alude en Actividad Paranormal? Vayan ustedes a saber...). Como quien no quiere la cosa, nos enteramos por las búsquedas en internet de Ali que si uno hace un pacto con un demonio -por dinero o por poder- debe entregarle a su primogénito varón: Hunter, en el caso de la bisabuela de Katie. Lo que resulta un misterio, por lo inexplorado de esta línea narrativa, es cómo o porque la bisabuela andaba jugando con el chamuquín en cuestión, e incluso de dónde demonios salió esta bisabuela. Y otra situación totalmente inexplicada en Actividad paranormal 2 -lo que sigue es una grandísimo SPOILER, así que ¡aguas!- es por qué artes Martine (Vivis Cortez), la hispanic nanny de los Rey, logra hacer que el demonio que se le metió a Kristi se le pase a Katie: tanto las secuencias de la posesión como del exorcismo de Kristi son confusas, por lo que de oscuras tienen en todo sentido. Así, gracias a estos vínculos superficiales entre Actividad paranormal y su segunda parte, nos enteramos -ahí les va otro SPOILER- de la razón por la que Katie desapareció en la primera película: después de entrar a casa de su hermana, la mata junto a su marido y se lleva a Hunter hacia un destino incierto, tal vez una tercera entrega de la saga.

Si de dar estrellas se trata, yo le doy 1/2 de 5.



Trailer, cortesía de Scream4channel2.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Scott Pilgrim vs. The World

Scott Pilgrim (Michael Cera, again) es un nerd canadiense de 23 años bastante cool: bajista de la banda Sex Bob-omb, entusiasta aficionado a infinidad de juegos de video y liberal roommate de Wallace (un excelente Kieran Culkin), su amigo gay. Según Scott, no tiene suerte con las chicas, aunque ha andado con varias, como Kim (Allison Pill), la baterista de su actual grupo, y la rockstar Envy (Brie Larson), quien le rompió el corazón al dejarlo por la fama y la fortuna del showbiz. Seguro de que ha llegado el momento de olvidar a Envy, Scott decide salir con la aparentemente inofensiva niña de preparatoria, Knives Chau (Ellen Wong): todo sea por no estar solo y para, como dicen en inglés, move on. Pero las cosas se complican cuando Scott se topa en la vida real con la chica (literalmente) de sus sueños: Ramona Flowers (Mary Elizabeth Winstead). Resulta que esta chica -que cambia de color de cabello como de ropa interior (supongo)- no es un objetivo fácil: además de que Scott no halla cómo romper con Knives y de las dificultades propias de ganarse un si de la arrogante y sangroncilla Ramona, nuestro héroe descubre que si quiere salir con ella tendrá que combatir y vencer a sus siete malignos ex novios (que, en realidad, son seis si tomamos en cuenta el hecho de que Roxy (Mae Whitman) es una ex novia...).

Scott Pilgrim vs. The World (Edgar Wright, Estados Unidos, 2010) es la adaptación al cine de la novela gráfica -nada menos que un voluminoso comic según Leonardo García Tsao- de Bryan Lee O'Malley, tan exitosa y popular en Canadá y Estados Unidos que ya se mereció ser llevada a la pantalla grande. Para quienes son adictos a los video juegos, al anime y al manga -ya sean geeks, otakus o gamers- Scott Pilgrim vs. The World es la quintaesencia de las referencias intertextuales (si no me creen, pregúntenle a Poketronik): les habla directamente sobre un mundo que conocen muy bien y que disfrutan con pasión. Así, esta es una cinta cuyo público objetivo se encuentra justo en ese rango poblacional de gente que nació frente a una computadora, que siguió frente a la computadora gran parte de su infancia y adolescencia y que, ya entrados en su juventud (ay, ¡quien fuera chamaca!), continúan frente a la computadora. Gente que sabe que un bob-omb es un tipo de bomba trashumante que aparece en los juegos de la saga Mario Bros; gente que cuando espera, en una de esas, tiene en la cabeza una progress bar o que cuando piensa lo hace en forma de thought balloon; gente cuyos primeros contactos con el lenguaje audiovisual provienen de horas y horas de MTV y que han fantaseado con vencer malosos gracias al poder de su air guitar; en fin, gente que comparte un ethos generacional y mediáticamente determinado. Por eso, no es de extrañar que para quienes nacimos en los setenta (y no se diga quienes nacieron antes) muchísimas de las referencias que aparecen en Scott Pilgrim vs. The World puedan resultar ajenas, por decir lo menos, e incluso decididamente incomprensibles.

Aún así, Scott Pilgrim vs. los ex de la chica de sus sueños (como tuvo a bien ponerle Universal, la distribuidora en México) es una película muy atractiva y, sobre todo, muy bien lograda: el ritmo es excelente y los gags y diálogos divertidísimos. Tal vez la cámara sea demasiado esquizofrénica para algunas susceptibilidades, los cortes en la edición abruptos, los efectos especiales desmedidos y la música ensordecedora, pero el oficio cómico y cinematográfico de Wright es innegable, como lo demostró con su fantástica película Shaun of the Dead (Reino Unido/Francia, 2004). Si bien, por razones obvias, es posible comparar Scott Pilgrim vs. The World con otras adaptaciones al cine de novelas gráficas (como Sin City de Frank Miller y Robert Rodríguez o 300, otra obra de Miller, dirigida por Zach Snyder), el encanto de la más reciente película de Wright es su ligereza y buenaondez: la acción de los duelos entre Scott y los miembros de la Legión de Exnovios Malignos no le pide nada a los encontronazos épicos entre Leónidas y Xerxes, pero si que le deja a uno una sonrisita dibujada y no la fatídica lágrima Remy, como ocurre en 300. A lo que voy pues: Scott Pilgrim vs. The World no será un película trascendental, no cambiará vidas ni recibirá Óscares (¿serán estos los únicos objetivos del cine, proponer moralejas normalizadores y acumular premios de la crítica?), pero de que es una experiencia estética muy interesante y de que cumple con su cometido de entretener, no me queda duda. Y además lo hace muy, pero muy bien.

Si de dar estrellas se trata, yo le doy 3 de 5.



Trailer, cortesía de UniversalPictures.