lunes, 9 de mayo de 2011

KLM, Schiphol y Kopischstr.

Para Said y María:

ientras los/as universitario/as festejaban el triunfo de Pumas y unas 10 mil personas (eso dice La Jornada) marchaban hacia el Zócalo contra la guerrita de Felipón. Hace un día (o menos, supongo que aún estoy perdida en el tiempo y, sobre todo, en el espacio: ¿dónde quedó el norte?) que estoy aquí y lo poco que he visto desde que, muy amablemente, la familia Téllez Isibasi me acompañó al aeropuerto, da para pensar mucho y escribir todavía más.

Casi no sentí las nueve horas de vuelo hasta Amsterdam, en parte gracias a que KLM tiene un sistema de entretenimiento bárbaro para sus vuelos transcontinentales: pantallas y audífonos individuales con los cuales uno solito se confecciona el desaburrimiento, sin necesidad de siquiera mirar al de al lado, ni riesgo alguno de platicar o convivir. Pantallitas individuales para enajenarse a gusto con episodios de las series de Hannah Montana, The Big Bang Theory y los imperdibles Friends, películas bien taquilleras y oscarescas como Black Swan y The King's Speech, juegos y musiquita variada: de la Gainsbourg (yo ni sabía que cantaba), de Queen y Radiohead, Michael Jackson, Khaled, Mahler and absolutely everything in between. Me conformé con dormir, comer (muy sustanciosamente, eso si) y ver un documental sobre Joan Rivers quien, entre más conozco, mejor me cae. A pesar del completísimo programa contra el tedio de KLM, sigo pensando que volar es más bien infernal: es ruidosísimo y mucho muy contaminante, además de que me entra un poco la claustrofobia y me pongo a pensar cosas tontas y decididamente ociosas, como la (mucho muy inverosímil) posibilidad de acabar cual personaje de Lost (por cierto, Lost no está entre las opciones de entretenimiento de KLM, lo cual es completamente entendible), varada en una isla "desierta", con todo y osos polares y monstruos de humo.

Ya en tierra, en Schiphol, el multipremiado aeropuerto de Amsterdam (que, como todo aeropuerto en el mundo, en realidad es un gran centro comercial encubierto), me fumé cuatro cigarros (uno por cada hora de espera para hacer la conexión a Berlín) en el Smoking Room más deprimente que me ha tocado: una especie de pasillo-pecera de dos metros de ancho por diez de largo, cuya única pared estaba acolchonada como pa' descansar la espalda o darse de topes, según el grado de nicotinomanía y/o hartazgo del usuario. El Smoking Room con los fumadores peor encarados que he visto. Para muestra, he aquí un botón (del Smoking Room en Schiphol, porque a los fumadores no los fotografié, no fuera a ser la de malas):



Así las cosas, llegué a Berlín de noche. Como no andaba muy prendida que digamos, tomé un taxi en vez de seguir las detalladas instrucciones que me habían dado para ir en transporte público a mi nuevo hogar. El departamento donde me estoy quedando en Kopisch Strasse resultó una verdadera g-l-o-r-i-a (así, g-l-o-r-i-a, para enfatizar la fantastiquez del lugar). Está en un edificio viejo renovado, con escaleras de madera que crujen a cada paso (me acabo de enterar que también tenemos sótano; en cuanto pueda me daré una vuelta y les contaré qué alberga). El departamento es amplísimo, techos altos, pisos de madera, baño enorme con todo y tina enorme y balconcito encantador. Y el casero-roomie también resultó encantador: Michael (pronúnciese a lo alemán, "Mijael", ni que fuera un "Maicol" gringo cualquiera) trabaja en el Instituto de Estudios Latinoamericanos donde vine a estudiar, habla español perfectamente bien y todo parece apuntar hacia que es un excelente anfitrión. Les dejo una foto del balconcito, nomás para que vean qué bonito que es (porque no me iba a poner a sacarle fotos a Michael nomás llegando, ¿verdad?):


Nunca antes había vivido fuera de México, es más, fuera de la Ciudad de México que definitivamente no es todo México. Eso también da para pensar mucho y escribir otro tanto (por lo de que la distancia da perspectiva y así). No puedo más que estar agradecida por los tres meses que pasaré por acá. Sólo espero que mi país no se desmorone mientras tanto, que me aguante en pie (tambaleándose, pues, pero en pie al fin y al cabo) para que cuando regrese todo siga igual o, por lo menos, que no se haya ido todo al carajo. Aunque también podría regresar a un México un poquitito mejor. Ojalá...

8 comentarios:

Alex dijo...

AAAAAhhhhhh!!! qué emoción Monx, qué bueno que hasta fotos nos ofreces. S&M están muy agradecidos con el relato, ahora -gracias a ti- están dispuestos a viajar en KLM. Tratemos de fumar menos, tú allá yo aquí, estoy muy orgullosa de tus cigarros distanciados de 60 min. cada uno!
Beso!

11:11 dijo...

delicados, ja...

Anónimo dijo...

Ea!!! Qué bueno que llegaste con bien y con un anfitrión excelente. Tu nuevo hogar suena perfecto y ya estaré al pendiente de los demás relatos. Que tengas una feliz y productiva estancia...sé que dejarás a los alemanes boquiabierta!!!
Besos

Ashki

Beatriz dijo...

Ey Montse, curiosamente te siento más cerquita.
Ojalá que tus días por allá sean bien chidos.
Ya leí también el post de abajo... tienes que sonreír, sonreír, payasitooo. Yo también me quedé con ese post en el tintero. La risa del taxista fue mejor que veinte "me gusta" del fb.
Besos!

La Rumu dijo...

Guauuu, ¡qué buena primera experiencia para vivir fuera del defectuoso!
Esa vista es envidiable, pásala muy bien mientras tanto acá seguimos en un colorido desmorone.
Por cierto, ese smoking room parece sanitarium, jajaja :-)

Viridiana Mirón (Hafiza) dijo...

Qué gusto me da empezar a leerte desde el otro lado del mundo. Y sí, KLM sí que se la rifa con su oferta de entretenimiento, yo hasta unas clases de árabe tomé durante esas 9 horas de vuelo.. jajaja. Con respecto del aeropuesto de Amsterdam, quedé boquiabierta, pero lo que más me costó fue encontrar la salida para salir y tomar un tren hacia el centro jajajaja. tu nueva casa, o al menos el balcón se ven geniales y creo que combinas perfectamente con el panorama. Que vengan días de inmensas experiencias y que disfrutes tus 3 meses a lo grande. Un beso lleno de amor

nimbemon dijo...

Alex: lo de los cigarros ya no está funcionando tan bien. Sólo los altos precios de las cajetillas lograrán el milagro. Un besote para ti, Ricardo y S&M.
Mau: así es, cigarrillos, mi perdición...
Ashki: el hogar es casi casi un palacio como ya viste. Gracias por las flores: espero que pronto algún alemán quede boquiabierto, ¡jo!
Bea: ¡si! Ya estamos en horarios más compatibles. A chatear se ha dicho ;)
Rumu: sip, ese smoking room era infame.
Hafiza: yo nomás no me atreví a salir a rolar por Amsterdam por miedo a perder el avión O_0. A ver si de regreso.
Besos a tod@s, n.

Moy dijo...

Qué interesante post... No había podido leerte porque anduve en exámenes y haciendo ensayos. Ojalá te la pases súper bien en Berlín y yo comparto contigo ese pequeño "temor" de ojalá México no se nos desmorone mientras estamos fuera... A veces, de hecho, tengo miedo sobre qué voy a hacer cuando regrese...