sábado, 22 de noviembre de 2014

(No tan) breve historia de la impunidad

Hace muchos, muchos años, en un país muy bonito y así, unos señores -porque en ese tiempo las señoras qué- se hicieron del poder. Culparon a otro señor por todos los males del lindo país, lo mandaron lejos, muy lejos, junto con su señora, y luego se dedicaron a reinar (ay, perdón, quise decir: "a gobernar") en nombre de una tal patria que ellos mismos se inventaron. Ocurría que, a veces, estos señores del poder se peleaban entre sí, pero no había disputa que no pudieran solucionar con billetes, con balas, arrimándose para salir en la foto o nomás haciéndose de la vista gorda y ya. El bonito país progresaba de lo lindo y hasta varias señoras, no sólo las señoras de los señores del poder, empezaron a reinar (me confundí de nuevo: "a gobernar"). Todo iba perfecto en este país tan, pero tan bonito: las promesas de los señores y las señoras del poder parecían bien bonitas y bien patrióticas; el rechulo país, sus riquezas y también sus dineros estaban muy bien repartidos entre quienes lo guiaban por el buen camino de la estabilidad; se hacían felices elecciones de vez en cuando y la gente común y corriente se entretenía con pan y circo. Pero de repente, aparecieron así, como de quién sabe dónde, unos cuantos desestabilizadores inconformes (poquitos nomás) de la tal patria inventada que se atrevieron a querer hacerle daño a este país tan en calma y tan en paz porque no estaban nadita de acuerdo con su muy democrático reparto, por lo que los señores y las señoras del poder mejor los tiraron al mar desde un helicóptero y, muy inocentemente, se hicieron de la vista gorda, gordísima. Y nadie dijo nada, igual y porque nadie se enteró o porque mucha gente común siguió el progresista y muy patriótico ejemplo de sus soberanos (no, no, no: "gobernantes") y también se hizo de la vista gorda y ya.

Resultó que un buen día, otros señores, poderosos y billetudos, aparecieron así, como si nada, en este bonito país. Estos otros señores se dedicaban a comerciar drogas, lo cual era muy mal visto en la tal invención de patria, por lo que los pobrecitos inocentes se sentían un poco excluidos del muy justo y tan, pero tan democrático reparto de este país muy tranquilo y tan estable. Pero a estos otros señores mal vistos se les ocurrió una gran y estupenda idea: ponerse de acuerdo con los señores y las señoras del poder para que ese lindo reparto de este lindo país también los incluyera a ellos y así los dineros de todos crecieran y se multiplicaran en feliz y patriótica armonía. Los otros señores -junto con algunas otras señoras- y los señores y las señoras que reinaban (ay, no es cierto: "que gobernaban"…) en este país tan, pero tan chulo de bonito, se hicieron muy buenos amigos. Se entendieron perfecto porque se hablaban en millones de dólares y así. A veces ocurría que los otros señores mal vistos también se peleaban entre sí -y hasta se peleaban con toda la gente común que se dejara- pero no había disputa que no pudieran solucionar con billetes, con balas o haciéndose los que nunca se habían aparecido en este bonito país, gracias a la feliz e inocente ayuda de sus amigos y amigas del poder. Total: los señores y las señoras del poder eran requete buenos para hacerse de la vista gorda y ya. La estabilidad y la calma y obvio que el patriótico progreso de este bonito país eran tan bonitos como indudables. Por ahí, muy de vez en cuando y como quién no quiere la cosa, había ajustes de cuentas y así, gente común que desaparecía y demás, y hasta aparecían algunos (muy contados, contadísimos) desestabilizadores apátridas que seguían de necios queriendo hacerle daño al muy justo reparto de esta chulada de país, pero como que a los señores y las señoras del poder todas estas cosas no les importaban mucho que digamos. Total: siempre podían tirar al mar desde un patriótico helicóptero a quienes no estuvieran conformes con tanta paz y con tanto progreso. Y aunque nadie dijo nada, la gente común y corriente como que empezaba a olerse que algo muy, pero muy cochino estaba pasando desde hacía mucho tiempo y como que ya no les alcanzaban la indiferencia, el cinismo y el patriotismo inventado como para seguir haciéndose de la vista gorda y ya.

Un buen día, en alguna de las muchas montañas olvidadas de este país tan estable y tan en paz y, sobre todo, tan bonito, resultó que la gente común y corriente empezó a organizarse. Creyeron que tenían derechos y dignidad y que los señores y las señoras del poder ya se habían pasado de lanza. Creyeron que los otros señores, muy mal vistos por una invención patriotera, también se habían pasado de lanza. A partir de entonces, más gente común y corriente de las ciudades y de otros lados también empezó a organizarse porque parecía que ya se había vuelto muy, pero muy difícil hacerse de la vista gorda, así, como si nada. La gente común se dio cuenta de que los señores y las señoras del poder algo escondían -algo muy cochino, cochinísimo- y desde hacía mucho tiempo. Como que la gente común y corriente se dio cuenta de que las promesas de sus soberanos (ay, quise decir: "gobernantes"…) nunca se habían hecho realidad: eran puro atole con el dedo, igualito que su tal patria inventada. Mucha gente común y corriente de este bonito y estable país se enteró de que los señores y las señoras del poder habían tirado al mar a unos cuantos (poquitos, muy poquitos) apátridas desestabilizadores inconformes y que, muy inocentemente, se habían hecho de la vista gorda y ya sobre sus cochinos helicópteros. También se enteraron de que la feliz multiplicación de los dineros de los señores y las señoras del poder estaba tan coludida como en armonía con la feliz multiplicación de los dineros de los otros señores del poder, esos que eran muy mal vistos. Hasta se enteraron de que las elecciones -y las reformas y los discursos y la quesque democracia y las quesque libertades y así- nomás eran parte del pan y del circo y que los señores y las señoras del poder muy feliz y patrioteramente se había hecho de la vista gorda en todo cuanto habían podido. Y a la gente común y corriente se le ocurrió que ya estaba bueno de inocentes vistas gordas y de cochinadas y demás.

Y que se enojan los señores y las señoras del poder. Y que también se enojan los otros señores del poder mal vistos, así nomás, por el puro gusto de enojarse. ¿Cómo que la gente común y corriente no estaba de acuerdo con el muy democrático y muy feliz reparto de las riquezas y de los dineros en esta chulada de país tan patriótico? ¿Cómo que la gente común y corriente pensaba que sus soberanos (uuupppsss, perdón: "gobernantes"...) se habían quedado bien ciegos a puros palos de cochina vista gorda? ¿Cómo que los señores y las señoras del poder eran requete buenos amigos de los otros señores del poder, esos que eran muy mal vistos y que estaban muy, pero muy enojados? ¡Pamplinas! ¡Falso de toda falsedad! Los señores y las señoras del poder trataron de convencer a la gente común y corriente -con más pan, con más circo, con muchísimos billetes y hasta con hartas balas- de que estaba en el error y, sobre todo, de que ellos y ellas nada tenían que ver con los otros señores del poder, esos que eran mal vistos tan patrioteramente, esos quesque se habían aparecido, así nomás, un buen día. Prometieron otra vez, se deslindaron de todos los apátridas habidos y por haber y se volvieron a hacer de la vista gorda, gordísima. Hicieron investigaciones exhaustivas para culpar a quién sabe quién de quién sabe qué; llegaron hasta las últimas, patrioteras y cochinas consecuencias quién sabe cómo; e incluso hicieron más elecciones, tan bonitas como el bonito país en el cual reinaban (zas… "en el cual gobernaban"…) muy feliz e inocentemente. Los señores y las señoras del poder también hicieron votos de limpieza y de transparencia y pretextaron que ellos no tenían la culpa de nadita de nada: este rechulo país era un remanso de democracia, estabilidad y progreso, sépanlo bien, ¡inconformes e ingratos desestabilizadores! Pero nadie les creyó. Y, mientras tanto, los otros señores del poder, esos que eran muy mal vistos, de a tiro enloquecieron: aprovecharon la ceguera de sus amigos y amigas del poder y se pusieron a explotar, desaparecer y matar a la gente común de este bonito y tranquilo país así, como quién no quiere la cosa y como si no hubiera futuro en la tal patria inventada. Total: si los señores y las señoras del poder siempre se hacían de la vista gorda y ya, ¿por qué ellos no? Si los señores y las señores del poder podían tirar al mar desde sus cochinos y patrióticos helicópteros a los (muy, pero muy contados) necios inconformes y luego seguir haciéndose de la vista gorda tan, pero tan inocentemente, ¿por qué ellos no? Pero la gente común y corriente ya estaba organizada: ya no estaban las cosas como para que los señores y las señoras del poder les dieran atole con el dedo y con una sonrisa ciega, cochina y feliz y, encima, como para andar aguantando que los otros señores del poder enloquecidos, muy mal vistos y muy enojados, hicieran y deshicieran y así.

Otro buen día, este bonito país -pero chulo de bonito, de veras- se despertó convertido en una fea, cochina y maloliente fosa clandestina. La gente común y corriente se dio cuenta de que este país en realidad era muy feo y de que había sido feo, feísimo, desde hacía mucho, pero mucho tiempo. A partir de entonces y a pesar de los ríos de sangre que les llegan hasta el cuello, los señores y las señoras del poder hacen como que no ven nada: están muy ciegos, muy cochinos y muy ocupados cuidando su justo y tan democrático reparto de un país que todavía creen que es muy bonito y muy estable y muy así quién sabe cómo. También están muy ocupados cuidándose sus patrioteras espaldas -no vaya a ser la de malas- y, de paso, cuidando las espaldas de los otros señores del poder, tan enloquecidos y tan enojados, esos que son muy mal vistos y de quienes todavía siguen siendo muy buenos amigos. Desde ese día en que todos amanecimos entre cráneos fracturados, cuerpos desmembrados, cenizas, horror y dolor, la gente común y corriente de este feo y cochino país que había sido muy, pero muy bonito se dedica a resistir y a luchar, porque parece que los otros señores del poder, además de muy mal vistos, enojados y locos, están requete envalentonados con tantísimos años de vista gorda por aquí y por allá y por todos lados. Desde ese triste día, incluso desde mucho, mucho tiempo atrás, la gente común también está tratando de hacer que los señores y las señoras del poder recuperen la vista y, si se puede, hasta un poquito de su dignidad perdida, tantita nomás. Aunque este feo país -que alguna vez fuera una chulada de paz, estabilidad y progreso- rezuma cadáveres, corrupción, impunidad y otras cosas más feas y horribles, los señores y las señoras del poder, muy inocentemente, se empeñan en seguir haciendo como que no ven nada, nadita. Total: siempre podrán darle atole con el dedo a la gente común y corriente o tirar al mar, desde sus muy cochinotes y tan patrioteros helicópteros, a los desestabilizadores ingratos (poquitos, poquitos que son, de veras) que siguen con sus necedades y que quieren hacerle daño al muy democrático reparto de un país tan bonito, de un lindo país que, encima y por inconformes, se atreven a pensar que es, de a tiro, muy, pero muy feo. Parece que los señores y las señoras del poder nomás se aferran a seguir reinando (ay, sí cierto: "gobernando"...) sobre las ruinas de su tal invención patriotera, de lo que algún día fuera un país tan rechulo, transformado ahora en fea y maloliente fosa clandestina gracias a todos esos años en que cochinamente se hicieron de la vista gorda, gordísima, y ya...

viernes, 21 de noviembre de 2014

Las envidias de Don Fede


Lamentablemente, en ciertos sectores del periodismo mexicano, la cosecha de leladas nunca se acaba. Me parece muy preocupante que el nivel de la discusión de un problema de interés público, como resulta investigar e informar sobre la procedencia de la casa de Angélica Rivera en Las Lomas, haya naufragado tan penosamente en una cuestión de -agárrense porque les puede dar un infarto- pura, llana y cochina "envidia". Es más: esa cochina envidia resulta ser la causa última de todos nuestros males… Esta columna (sic) del periodista (recontra sic) Federico Arreola parece escrita por un fan adolescente de La Gaviota y a lo largo de sus líneas agoniza la esperanza de que algunos opinadores de profesión hagan el mínimo esfuerzo por responder a sus críticos con inteligencia, elegancia y generosidad. Una advertencia: si se descuidan tantito, leer el texto de Don Fede publicado en SDP Noticias hará sangrar sus ojitos de tanta tontería impunemente lanzada al ciberespacio. Han sido advertid@s

Respetadas @elisaalanis y @AristeguiOnline veo resentimiento en muchas críticas a Angélica Rivera, por Federico Arreola [Desde el título, yo veo… gracias a mis fantásticos poderes psíquicos, claro está… ¡harta bobería!] 

La famosa J. K. Rowling dijo: “La grandeza inspira envidia. La envidia engendra rencor. Y el rencor genera mentiras”. [Sobre advertencia no hay engaño: ¿cómo podrá continuar y terminar una quesque columna si inicia con esta referencia? Ay, Don Fede: al menos hubiera citado a Yoda cuando dijo eso de que "el miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento" y tú no quieres eso Luke Skywalker o, de perdis, las sabias palabras del difunto tío de Peter Parker: con un gran poder viene una gran responsabilidad…]
Ustedes, Carmen y Elisa, son mujeres maduras, equilibradas, profesionales. Las dos se dedican al periodismo, lo que hacen con honestidad. Ustedes no envidian ni conocen el rencor. Ustedes no mienten. [O sea, ¿cómo? Está usted tratando de ser irónico, Don Fede?] 
Lo único que guió a Carmen Aristegui en su reportaje sobre la casa de Angélica Rivera fue la pasión por su oficio, el periodismo. 
Y lo que llevó a Elisa Alanís a criticar lo que escribí sobre el trabajo de Aristegui fue la necesidad de defender el trabajo periodístico de Carmen. [Oiga Don Fede, ya revélenos el tip sobre cómo hace usted para meterse tan eficientemente en las cabezas ajenas y poder leer sus intenciones a distancia. Ha de ser algún hechizo tipo Harry Potter, ¿no?]
Para ti, Elisa, la señora Aristegui hizo un gran reportaje y yo, en tu opinión, me equivoqué al cuestionarla.
Pues bien… [Esotéricos puntos suspensivos que apuntan hacia… ¡la revelación del crush que Don Fede ha tenido con La Gaviota desde el siglo pasado!]
Les voy a explicar a ustedes dos [muchachitas insolentes, ash...] qué es lo que me molesta de toda esta historia: que se haya desatado una lamentable persecución, hasta un linchamiento de la señora Angélica Rivera [¿neto? ¿Lincharon a La Gaviota como hicieron con Murillo Karam? ¡¿Cómo es posible?! Ah, pero segurito que fue en redes sociales, sin sangre ni descalabros...], no tanto por las sospechas, que pueden ser legítimas y seguramente lo son acerca de sus inmuebles, sino más bien porque representa algo que en México es odiado: el éxito. [Hhhmm, Don Fede, como que esta generalización no tiene mucho sentido que digamos. A ver, dígame: ¿qué tiene que ver la legítima sospecha con la presunta corrupción con el mexicanísimo odio hacia la representante plenipotenciaria del éxito al estilo Televisa (no, no tú, Vero Castro, sino Doña Angélica)? Ya sé, Don Fede, que se lo han dicho muchas veces, pero me veo obligada a decírselo de nuevo: sea claro y sea serio, por favor.]
Angélica Rivera es bella, es inteligente, es famosa internacionalmente, es elegante, triunfó en la televisión, ha ganado mucho dinero, estuvo casada con un hombre rico, se divorció y ahora su marido es el apuesto presidente de México. [¿De veras, Don Fede? ¿Así nos llevamos? Ta güero: sí, le concedo eso de que La Gaviota es guapa, medio listilla, algo conocida en un par de lugares más allá de nuestro terruño y hasta elegante (pos cualquiera puede ser medianamente elegante con el alud de producción de que ella dispone). Pero, ¿desde cuándo es una virtud envidiable -o algo parecido- triunfar en la tele, ganar harto varo, casarse con y divorciarse de un señor rico y tener un marido presuntamente guapo y presuntamente presidente?] 
Sobran razones para envidiar y, por lo tanto, para odiar a Angélica Rivera. [Aajajjajajajjajjajajajjajajjaajajajaaaa… *cae de la silla y queda noqueada por tanta sagacidad y clarividencia*]
Conste, no estoy hablando del reportaje de Carmen. Tampoco, desde luego, de la videocolumna de Elisa. [Tons, ¿de qué demonios está hablando, Don Fede? ¿Para qué titula la columna como la titula si a la hora de la hora no tiene nada que ver con Carmen ni con Elisa ni con el trabajo de ambas?] Estoy hablando de todas esas personas que han aprovechado un material periodístico interesante para exhibir su resentimiento. [Ahhh, ya se reveló el hilo negro: ¡malditos resentidos aprovechados! Segurito que son proles y hasta perniciosos desestabilizadores anarquistas, de esos marginales que odia Soraya Montenegro… Y ahora, con ustedes, una lista de halagos (¿?) digna de cualquier chismógrafo de secundaria en 5, 4, 3, 2, 1…] 
Sí, a la señora Rivera la odian por bella. [Ay, de veras, ¡cómo son! No la odien por su arrolladora belleza, envidiosos de quinta. Ella no tuvo nada que ver con eso, ¡échenle la culpa a sus papás, a su maquillista estrella o a sus cirujanos!]
Sí, a la señora Rivera la odian por inteligente. […]
Sí, a la señora Rivera la odian por famosa en México y en el extranjero. [Recordemos las contribuciones a la alta cultura nacional -qué va, ¡planetaria!- de La Gaviota en joyitas como Muñecos de Papel Gracias Angélica por poner el nombre de México tan en alto, snif...]
Sí, a la señora Rivera la odian por elegante. [Porque la elegancia es indispensable cuando tooodooo lo demás -la sensibilidad y esas cosas- está ausente.]
Sí, a la señora Rivera la odian por haber triunfado profesionalmente. [Como que sus sólidos argumentos ya se están ablandando, ¿no cree Don Fede? Y repitiendo...]
Sí, a la señora Rivera la odian por haber ganado mucho dinero. [*Bosteza en forma monumental*]
Sí, a la señora Rivera la odian por haber estado casada con un hombre rico. [O sea, ¿cómo? ¿Qué está tratando de decir tan, pero tan repetitivamente, Don Fede? Con estas declaraciones suyas, se abre la puerta para muchas especulaciones: ¿está usted insinuando que una mujer debe aspirar a casarse con un hombre rico porque eso es social y hasta moralmente deseable, o nomás porque las viejas tenemos una pinche naturaleza envidiosa, trepadora e interesada? ¿Que si una mujer no se casa con un hombre rico, es más, si ni siquiera se casa, resulta una pobre loser marginal que tristemente desaprovechó su condición de potencial "dueña y señora de la casa"? ¿Que una mujer necesariamente tiene que odiar a cualquier otra que se haya casado con un hombre rico porque -sépanlo bien, envidiosas proletarias- el dinero no es la felicidad, pero cómo aliviana? Oiga, nomás por curiosidad, ¿sabe, aunque sea de oídas, que existe una cosa llamada feminismo y otra que le dicen discurso de género? Digo, nunca es tarde para aclararlo...]
Sí, a la señora Rivera la odian porque su actual marido es el presidente de México. [Más bien son las masoquistas las que la han de envidiar y odiar harto, con eso de las presuntas golpizas frecuentes y así… Insisto: no encuentro ni un ápice de sentido en este argumento (sic) suyo de odiar a alguien porque esté casado con alguien más. Como que lo que dice responde a la escala de valores elitistas, dramatiquísimos y superficiales de las muy exitosas y lucrativas telenovelas mexicanas, ¿no le parece Don Fede?]
Y no estoy hablando de la calidad, la objetividad y el valor del reportaje de Carmen, a la que considero una gran periodista incapaz de mentir. Tampoco estoy hablando de la sinceridad con la que Elisa se expresa en su videocolumna. [Chale… Oiga Don Fede, si no está hablando de esto ni de aquello ni de lo de más allá, ¿qué objeto tienen estas líneas?] 
Estoy hablando, nada más, [gracias por la precisión… en el último párrafo de una letanía de tontadas…] de uno de los grandes males de México, que es la causa de muchos otros terribles males de la nación: el resentimiento que genera envidia y lleva al odio que ahora tanto nos divide y amenaza como sociedad. [¿De veras, Don Fede? ¿Neto que ésta es su deslumbrante conclusión? En función del desafortunado contenido de sus líneas, permítame hacerle una humilde recomendación, Don Fede: usted lo que necesita es dejar de ver las comedias de La Gaviota con las cuales nos deleita el canal TLnovelas de cable. Me da la impresión de que todo el tiempo que ha empleado viendo telenovelas le ha dado un horizonte medio machín, frívolo y bastante limitado a la hora de tratar de defender a la señora Gaviota de las hordas de envidiosos resentidos que nomás se dedican a odiarla porque no tienen nada mejor que hacer. Considérelo, por favor… Le hará un bien a su psique, tan traqueteada que se nota.]


Meme de Soraya Montenegro, cortesía de GeneradorMemes.com

jueves, 20 de noviembre de 2014

Carta a los "anormales" como yo. Sobre el clasismo, los izquierdistas y el odio de Carlos Alazraki

Estimados "anormales" del mundo entero: estaba yo tranquilamente revisando las noticias hoy en la mañana cuando me encontré con esta gran, gran joya del clasismo y la babosada: una cartita del Sr. Carlos Alazraki (a quién tal vez recuerden por estas declaraciones de a tiro racistas) dirigida a los "mexicanos normales" en la cual puntualiza cómo las variopintas fuerzas "izquierdistas" y necesariamente "anormales" están jodiendo al país, así nomás, por el puro placer que joder provoca. Ayer comenté aquí un texto en el mismo tenor de esta carta que me resultó… deficiente, pongámoslo así, en su argumentación. Pero lo que escribe el Sr. Alazraki de veras que se vuela la barda: es una completa porquería, no sólo por su estilo telegráfico (¿una forma para evitar tener que hilar mínimamente sus protoargumentos?) sino porque resulta un discurso de odio digno de la más burda retórica nazi de "nosotros" contra "ellos". Esta carta, publicada en el diario La Razón de México, irónicamente carece de toda razón. Así que para estar a la altura de la discusión conceptual y del análisis coyuntural que plantea este señor, me conformo con aportar varias acotaciones superficiales en el texto original de dicha carta. Total, lo que menos parece importarle al Sr. Alazraki es la inteligencia, mucho menos mostrar un poco de sensibilidad frente a la legítima indignación que muchos compartimos.  

Carta dirigida a los mexicanos normales (como tú), por Carlos Alazraki
Estimados mexicanos normales: [¿Esos que son como uno, we? ¿Gente bien y así? ¿Mirrreyes y mirrreynas de familias de abolengo? (Lobukis y otras nenukis obvi que no, porque son unas nacas consumadas, aaassshhh…) ¿Devotos del emprendedurismo sin adjetivos, del metrosexualismo cosmopolita o del estridentismo trasnochado? O sea, ¿quiénes son los "normales" en este cuento, pues?]
Finalmente, ya salió el peine. [¿Cuál peine? A mi me parece que lo que ha salido finalmente a las calles -y no sólo en nuestra burbujita del DF- son miles de personas hartas, entre muchas otras cosas, del clasismo y desprecio con que algunos opinadores de profesión los califican y descalifican…] 
Finalmente, ya está claro quiénes son los comemierdas [sic profiláctico, no se me vayan a enfermar...] que buscan de cualquier forma hacerle daño a México. [MEEEXIIICOOO, siempre fiel… Se vale echarse una lagrimita por la patria mancillada… ¿Desde cuando, Sr. Alazraki, hay un sólo "México" indefenso al cual las buenas consciencias, como supongo que se piensa usted, tienen que defender de oscuros enemigos que, ahora resulta, también son coprófagos? ¿No será el "México" de los intereses económicos y políticos de unos cuantos cimentado en las desgracias de millones al cual usted quiere defender? Ay, no, ¿verdad? Si ese México nomás existe en las cabecitas desestabilizadoras, cochinas y "anormales" de la prole… Que quede muy, pero muy claro: comer caca no está cool.]
Finalmente, ya sabemos quiénes son. Finalmente, ustedes ya saben que todos nosotros sabemos quiénes son los que están armando este desmadre gigantesco. [Ustedes saben que nosotros sabemos que ellos suponen que los otros pensaban que unos cuantos intuían que se iba a armar el gran zafarrancho. Más claro, ni el agua.]
Y obviamente, también sabemos el porqué lo están haciendo. [Aplausos…]
Empecemos con los antecedentes. [Muy bien: soy toda oídos…] En este año que termina, las dos Cámaras aprobaron democráticamente [recontra sic] varias reformas para que el país progrese. [Porque, ¿a que "anormal" lelo subhumano no le interesa, por sobre todas las cosas, el progreso de su patria, aunque nunca le toque y nunca lo haya visto reflejado en su vida diaria? Ay, de veras que esta gentuza antiprogresista es de lo peor…] 
Todos los mexicanos en paz [y desde 2006, más de cien mil en la paz de los sepulcros, hay que anotar], excepto los izquierdistas anarquistas. [Ahora sí ya salió el peine, Sr. Alazraki. Esos "anarquistas", ¿son herederos del pensamiento de Faure o de Bakunin o fans de los Sex Pistols o primos de Anonymous o nomás porros encapuchados? Y, ¿a poco todos los "izquierdistas" son "anarquistas" y viceversa? ¿No habrá por ahí también algunos izquierdistas comunistas, comunistas socialistas, socialistas progresistas, progresistas marxistas, marxistas indignados y así? Total, a nadie le interesa la precisión conceptual, aún menos cuando uno puede usar impunemente el término "comemierdas" sin ningún empacho (no es broma escatológica, ¿eh?) y dejarse de asépticas florituras analíticas.] 
Así es.
A raíz de estas reformas, muchas organizaciones sindicales —enemigas del progreso— además de medios de comunicación y periodistas en la radio y la prensa —también enemigos del progreso— han tratado hasta lo imposible de darle en la madre a nuestro país. [Exacto, Sr. Alazraki: todos sabemos que el progreso (por supuesto que en abstracto) es bueno y que el retroceso es malo y que únicamente los "anormales" inmorales e inconscientes están incapacitados genéticamente para distinguir entre progreso y retroceso (perdónalos por su estupidez heredada, oh ¡Dios mío!) y que por eso son unos "comemierdas" que no tienen idea de lo que les conviene, ni siquiera a la hora de comer, y nomás se dedican a darle en la madre a la Santísima y traqueteada patria y urgentemente necesitan gente como usted para mostrarles el camino del bien, no se diga en términos de sus puercos hábitos alimentarios.]
Han hecho de todo. Y a pesar de toda la violencia empleada, afortunadamente para nosotros...
¡No lo lograron! Hasta aquí, todo normal. [O sea, ¿cómo? Ya me perdí en su argumentación (sic) Sr. Alazraki: eso de que "han hecho de todo" y "no lo lograron", ¿significa que se fueron a confesar por sus pecados antiprogresistas, pero el padre no los recibió porque estaban encapuchados? ¿Que trataron de alimentarse saludablemente y no les alcanzó el varo? ¿Que votaron por el Peje y son unos resentidos de que Peña haya ganado una elección tan limpia y ejemplar? ¿Que no saben vestir con estilo porque son unas bestias sin clase ni educación? Explíquese, Sr. Alazraki, por favor...]
Ellos tratan y no pueden. Hasta que… [Chan, chan, chaaan…]
Hace 46 días, dos bandas de estudiantes y narcos de Iguala se madrearon entre sí.
Las versiones difieren. [Y su simplificación de los acontecimientos de veras que es de una galanura que avergüenza. Hela aquí:]
Que la familia Abarca mandó asesinar a uno de los grupos, porque iban a boicotear a su mujer por segundo año consecutivo en su informe del DIF.
Otra versión, que eran dos bandas que se odiaban hasta la muerte. 
Que una era una guerrillera y la otra de narcos.
Que una quería ser la líder en toda la comarca. [A mi se me hace, Sr. Añazraki, que le faltó incluir a un actor decisivo para el desenvolvimiento de los hechos: Frodo Baggins, sí, ese chaparrito del anillo, y su banda de hobbits "anormales". Segurito que ellos también son unos viles narcos y hasta comen caca… ¡guácalas!] 
Y etcétera. [Wow, esta frase sí que condensa la precisión de su razonamiento. Impecable, Sr. Alazraki, impecable… salvo por los malditos "comemierdas" que le encochinan todito el texto…]
Sí, un problema local que terminó en una desgracia nacional. 
Que terminó en un drama terrible.
En fin, a sabiendas que esta bronca era una bronca local, las izquierdas anarquistas de Morena, Bejarano y Padierna, la CNTE, la Ceteg, el EPR, el SME y demás organizaciones y sindicatos han aprovechado perfectamente la oportunidad para volver a intentar desestabilizar a nuestro país. [¿De veras? La estabilidad esa a la que alude, ¿es la que según se vive en las tierras lejanas de Lomas de La Herradura? ¿En los mundos telenoveleros de la publicidad? ¿O a la que aspiran los guerrerenses desde el siglo pasado? Y, por cierto, ¿desde cuando Morena, Bejarano y Padierna son "izquierdas anarquistas"? Del EPR sí se la creo, en una de esas hasta del SME, pero de las pseudo izquierdas institucionales y partidistas, pos la verdad no...]
Sus actos son muy claros. [Tan, pero tan claros como su "explicación" de lo que pasó en Iguala, Sr. Alazraki...]
Los normalistas muertos les valen absolutamente madres. Ellos han aprovechado la desgracia de estas pobres familias para volver a intentar joder al país. [Sr. Alazraki, permítame hacerle una pregunta un poco ociosa: ¿qué significa para usted que estos perniciosos "anormales" -que encima parecen ser depravados sexuales- quieran "joder al país"? Ya me di cuenta de que lo suyo no es el rigor conceptual, eso está clarísimo, pero, ¿a qué se refiere con "joder"? Estas quesque "izquierdas anarquistas", ¿se quieren "tirar" a la patria y hasta a los Niños Héroes? ¿Quieren "violar" al Estado de Derecho (sic)? ¿Buscan "cojerse" a los ciudadanos de bien y de buenas costumbres y corromperlos con sus indecibles mamadas? ¿Todas las anteriores?]
Las periodistas y los periodistas vendidos, están tratando de convencer a la sociedad de que este gobierno es una basura sin serlo. [En efecto, Sr. Alazraki: este gobierno (el federal, supongo) no es una basura, simplemente es inepto, cínico, corrupto y autoritario. Y, de paso, por favor quítele esa coma que separa sujeto y predicado en su frase anterior.]
Sobre todo tratando de convencer a la sociedad ignorante. [Por eso, los "anormales" como yo estamos necesitados de opiniones tan bien informadas como la suya para que iluminen nuestra genética, aunque de todas formas imperdonable pendejez, ¿verdad?] Estas organizaciones sindicales quieren y buscan a toda costa, convertir a México en un gobierno totalitario. [Ah, chingá: ¿cómo llegamos al totalitarismo? Lo suyo, Sr. Alazraki, de veras que no es la construcción de argumentos medianamente lógicos. Lo que sí le sale muy bien es imputar intencionalidades por doquier. En fin...] Y se nota que esta vez no se darán por vencidos.
Ya inventaron que esta desgracia es culpa del Gobierno Federal.
Ya inventaron que la Secretaría de Gobernación tampoco puede y que la PGR menos.
Estimados comemierdas:
Maldigo la hora en que se convirtieron en sindicato. [¿Cómo? ¿El EPR es ahora un sindicato? ¿También Morena?]
Maldigo la hora en que nacieron. Son unos asesinos. [A ver, a ver, Sr. Alazraki, ora sí que ya no le entiendo nada: primero se queja, me parece, de que unos "comemierdas" cualquiera, porque no dice cuáles, anden inventando cuentos chinos y le achaquen al gobierno federal la desaparición forzada y el presunto asesinato de los 43 normalistas de Ayotzinapa (porque, obvi we, no tuvo nadita que ver, ni para procurar justicia...); luego, me da la impresión de que usted transforma mágicamente al EPR, a Morena, a Bejarano y Padierna y a todo aquel que se deje en perverso sindicato "izquierdista" (o sea, ¿cómo le hizo? ¿Que sortilegio incoherente empleó para ello?); y, al final, sigue echando maldiciones gitanas (uuuuuppppsss, perdón por la incorrección política…) a quién sabe cuáles "comemierdas" porque son unos asesinos de quién sabe quién. Mejor me quedo con su certera y lapidaria condena: quien jode a la patria, aunque sea simbólicamente, merece la muerte o, al menos, merece no haber nacido. Eso sí me quedó muy claro; todo lo demás, como que no...]
Odian a México. Ya para terminar, les recuerdo que la violencia genera violencia. [Supongo que a usted la violencia verbal le tiene sin cuidado, ¿verdad, Sr. Alazraki? De lo contrario cuidaría un poquitín sus palabras…]
No se espanten si el Gobierno federal reacciona. [¿Cómo? ¿Está amenazando a los "anormales" que se atrevan a hacer uso de su derecho a la protesta para salir a las calles y manifestarse por lo que muchos vivimos como una larga lista de agravios legítimos? Mire, Sr. Alazraki: el horno no está como para bollos. Su apología de la represión de Estado, su odio a los "comemierdas" que, de acuerdo con su carta, a su vez "odian" a México y su implícito desprecio por los "anormales" (como yo, snif…) están más cerca del pensamiento totalitario que supuestamente usted critica que de un estado de libertades y derechos en el cual muchos aspiramos vivir. Le diría que calladito se ve más bonito, pero eso, Sr. Alazraki, sería atentar contra su libertad de expresión: todos somos completamente libres (al menos) para publicar cualquier sarta de pendejadas, ¿no cree?]

miércoles, 19 de noviembre de 2014

La institucionalidad indefendible. Sobre "La trampa" de Beatriz Pagés

Beatriz Pagés, secretaria de Cultura (sic) del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Revolucionario Institucional (el CEN del PRI), ha descubierto el hilo negro de Ayotzinapa y hasta incluyó al mismísimo chamuco en él. Su texto "La trampa" nos explica al común de los mexicanos -medio lelos, desinformados y, sobre todo, ingenuamente crédulos- las verdades irrefutables y últimas de la institucionalidad mexicana: qué Estado ni qué nada, lo de Ayotzinapa y todas sus secuelas (precuelas, reintegros y demás), ¡son un vil compló contra México! Como hiciera Carlos Monsiváis en "Por mi madre, bohemios", me permito transcribir de manera íntegra las palabras de Pagés y comentarlas -medio en broma, medio en serio- entre corchetes y en morado. ¿Qué le queda a uno por hacer cuando parece que el sospechosismo -o una ingenuidad que raya en lo cínico- es línea editorial y política del priísmo para desmarcarse de cualquier crítica, aunque con ello sólo evidencie su completa insensibilidad, al fingir inocencia y demencia, ante un país legítimamente convulsionado?

La trampa, por Beatriz Pagés [De ceño fruncido, mirada inquisidora y súper convencida y convincente según la foto… Aquí el enlace al texto original, nomás pa que vean la contundente carita de Pagés, lástima de la flacidez de sus argumentos...]
La cadena de protestas y actos vandálicos —perfectamente bien orquestados [por… ¿quién, específicamente? Doña Beatriz, no ande tirando la piedra y escondiendo la mano. Ándele, suelte la sopa de lo que presuntamente sabe. Ilumínenos, pues...]— replicados en varias partes del país demuestra que la desaparición y probable exterminio de los 43 jóvenes normalistas de Ayotzinapa forma parte de una trampa estratégicamente puesta a México. [¿Cuál "trampa"? ¿Cómo que "estratégicamente"? ¿Cuál "México"? ¿A poco hay un sólo México? La maquiavélica maquinación de la que habla, ¿se la tendieron arteramente al "México" de los libros de texto gratuitos, al de los monumentos patrios, al de los creadores y atletas "que ponen su nombre en alto"? ¿No se estará refiriendo al "México" de los intereses políticos y económicos del CEN del PRI? Explíquese: sea clara y sea seria, por favor.]
En esa trampa participan varios: el crimen organizado, grupos guerrilleros, agrupaciones sindicales como la Coordinadora de Maestros de Guerrero, mercenarios anarquistas como los que intentaron incendiar la puerta de Palacio Nacional, y partidos políticos —tipo Morena— que apuestan a ganar con la desestabilización. [Oigame no: a mi Morena me cae muy, pero muy mal (porque quesque nunca iba a ser partido y así…), pero no me los ande difamando sin aportar pruebas. Y, por cierto, ¿de qué estabilidad en vías de desestabilización habla usted, Doña Beatriz? ¿No me diga que se creyó eso del Mexican Moment cuando el común de los mortales hemos vivido, desde hace años, en un estado de guerra desatada y sobre una gran fosa común producto de ella?]
Basta mirar la firma de Andrés Manuel López Obrador en la puerta incendiada de Palacio —“Lárgate Peña…”— para entender sobradamente lo que está detrás de Ayotzinapa. [¿De veras la firmó? ¡Qué buena vista y capacidad semiótica tiene usted para descifrar flameantes mensajes desestabilizadores!]
Todos estos activistas y propagandistas del terror tienen el mismo modus operandi: utilizan un discurso provocador, engañador y fraudulento [¿tipo discurso priísta sesentero y setentero, ese de Díaz Ordaz y Echeverría sobre las turbias fuerzas desestabilizadoras foráneas al prístino, sagrado y abstracto "México" de corazón exclusivamente tricolor?] para confundir y hacerle creer a la sociedad que la desaparición y posible asesinato de los 43 jóvenes normalistas es un crimen de Estado, como si el gobierno mexicano hubiera dado la orden de exterminarlos. [Pos para los antecedentes represores y homicidas del Estado priísta en la guerra sucia, no se diga en Guerrero, pensar que las instituciones del gobierno federal algo tuvieron que ver -por acción u omisión- no resulta tan descabellado o, de plano, ¿sí le parece una especulación infundada?]
Anarcos y medios de información están dedicados a repetir arengas como “¡vivos se los llevaron, vivos los queremos!” [se nota muy claramente, Doña Beatriz, que a usted nunca le han desaparecido ni asesinado a nadie y que no tiene un mínimo de empatía para tratar de entender el trasfondo emocional, histórico y político de lo que, medio despectivamente, llama "arengas"…], para crear la percepción de que las autoridades federales son las responsables directas de un crimen de lesa humanidad, cuando la verdadera autoría material e intelectual es de los cárteles de la droga y de funcionarios locales, claramente identificados, coludidos con ellos. [Pos sí: el "Estado" -otra entelequia de las abstracciones demagógicas, como el tal "México" al que usted apela- no tuvo nada, nadita que ver ni en Iguala ni en lo que pasó, pasa o pasará en este país: es casto, puro y, al parecer, inexistente. A las instituciones políticas, legislativas y de procuración de justicia del Estado -permítame aterrizar la abstracción- de un Estado históricamente priísta, por cierto, nada les compete lo que los pinches narcos y sus nefastos aliados partidistas hagan o dejen de hacer, ¿verdad? Ah, ¡qué bonita manera de lavarse las manitas! ¡Que inteligente forma de revocarle a esas instituciones todas sus responsabilidades y obligaciones!]
En este momento en el que está en juego el futuro de México [así, dicho con fervor, con patriotismo patriotero y ojitos llorosos: ¡¡¡MEEEXIIICOOO!!! Snif… Su México, Doña Beatriz, y su futuro (¿político?), ese que no quiere tener nada que ver con los muertos ni con los desaparecidos porque hace tiempo se deslindó de ellos y de la justicia, la verdad, la memoria y la garantía de no repetición que les debe, que nos debe a todos...], se tiene que llamar las cosas por su nombre [con una indispensable dosis de ambigüedad que permita no comprometerse a nada ni con nadie, supongo...], para que la sociedad deje de confundir a los profesionales de la desestabilización y a la delincuencia, con supuestos defensores de los derechos humanos. [¿No le digo? ¿A cuáles "profesionales" se refiere? Insisto una vez más: sea clara, no se ande con vaguedades porque eso nomás le ayuda a los "profesionales" esos tan pérfidos y anti-México en su presunta misión de confundir y atemorizar a la banda.]
Llama poderosamente la atención que quienes dicen defender a las víctimas se hayan olvidado de los verdaderos culpables —especialmente del exalcalde de Iguala y del crimen organizado— y lleguen a la capital del país tratando de que sus actos vandálicos aparezcan en las pantallas de televisión para crear el efecto de que el país se está quemando. [En eso estoy de acuerdo con usted: está claro que el país no "se está quemando" sino que ya se quemó todito y únicamente nos quedaron sus míseras cenizas. El apocalipsis ya pasó por México y ni nos dimos cuenta…]
¿Todos esos jóvenes embozados que hoy delinquen, escudados en el anonimato, saldrían a destruir lo que encuentran a su paso si no tuvieran enfrente una cámara de televisión? [Me permito responder a su pregunta retórica (más bien inútil y ociosa) y echar hipótesis así, irresponsablemente, como hace usted: sí, porque supongo que esos jóvenes anónimos no tienen el síndrome del reality show para andar esperando que aparezcan las cámaras y les den el claquetazo del vandalismo y de la necesaria y perniciosa desestabilización que voluntariamente conlleva, según supone usted...] Es una simple [y estupidísima] pregunta para decir que el plan desestabilizador fue pensado a sabiendas de que contaría con la ayuda voluntaria o involuntaria de los medios de comunicación, con la finalidad de hacer de cada acto vandálico un espectáculo y generar miedo entre la población. 
Otra parte de la estrategia [¿de veras?] consiste en ultrajar a los funcionarios que encabezan las principales instituciones. El viernes 7 de noviembre fueron utilizadas las redes sociales para tratar de denigrar —y yo diría de aniquilar— al procurador general de la república, Jesús Murillo Karam [¿Cómo se atreven a ultrajarlo con sus cochinos tuits aniquiladores cuando el pobre a penas puede con su alma? Leave Murillo Karam alone!!!].
En lugar de que los medios de información y usuarios de redes condenaran a quienes de manera bestial y salvaje pudieron haber asesinado a los jóvenes normalistas, se dedicaron a condenar a un procurador cuyo único pecado fue expresarse como cualquier ser humano al decir que “está cansado”. [El procurador más cansado, ojeroso y sin ilusiones de que se tenga memoria, no por eso el más humano. Este terrible caso de ultraje en redes sociales puede inspirar un hermoso y lucrativo musical sobre hielo que usted podría producir, si le interesa, para esta temporada navideña: Los procuradores también pecan (aunque sea inocentemente y por falta de sueño). En tiempos de barbarie, la cultura siempre cae bien, ¿qué no?]
Y en medio de todo este engranaje de perversidad [¿Neto? ¿"Engranaje de perversidad"? Ya le salió su vena telenovelesca, Doña Beatriz: este parlamento es digno de cualquier truculento melodrama de Juan Osorio, hasta me imaginé a La Gaviota usando tales palabras para defender la honorabilidad de su humilde nidito en Las Lomas...], no podemos dejar fuera a los estudiantes del Instituto Politécnico Nacional, cuya misión hoy ya no es la democratización de ese centro de estudios, sino dar largas a la resolución del conflicto para contribuir a la ingobernabilidad.
Conforme transcurren los días se le ven con más claridad las orejas al diablo. [¡Santísimo Niño de Atocha! Siempre creí que cuando se le viera la cola al diablo estaríamos completamente perdidos. Ahora, ¡hasta se le ven las orejas! ¡Ni Dios Padre nos salva de esta! Oiga Doña Beatriz, a pesar de las evidencias incontrovertibles (ejem…) y sospechosísticas que usted presenta en este texto sobre la mañosa trampa que le tendieron a un indefenso país, yo todavía no veo claro: ya díganos, con todas sus letras, quién es este maldito demonio desestabilizador. ¿O son varios? Porque como que al Peje y a Morena, a los estudiantes del Poli, a los tuiteros pendencieros, a los padres y madres de los 43 normalistas desaparecidos (más respeto con ellos y ellas, ¿eh?), a los guerrilleros, a la Coordinadora de Maestros de Guerrero, a los defensores de derechos humanos, a los cárteles del narco con todo y sus sicarios y sus amigos en el poder partidista a distintos niveles, a los convenientemente elusivos y desmadrosos anarquistas, a la diversísima banda que se manifiesta pacíficamente y hasta al pobre perrito que baleó y mató un diligente judicial en CU no les pueden quedar unas mismas orejitas endiabladas al mismo tiempo, ¿no cree? O sea: ¿cómo que toditos complotaron en armonía perfecta contra "México"? De ser así, ¡qué capacidad organizativa tan bárbara tienen! Y cuánta maldad, oh sí, cuánta maldad...] Hay quienes están operando a todas luces en contra de los intereses de México, y los jóvenes —sean los de Ayotzinapa o sean los del Politécnico— han sido escogidos para crear condiciones adversas a la inversión y al desarrollo de la nación. [Pues sí, no hay duda alguna Doña Beatriz, el único interés legítimo de la nación es que los capitales extranjeros inviertan en ella para que las élites en el poder sigan perpetuando la desigualdad económica: la dignidad, la paz y esas cosas raras que ni se pueden comprar, ¡qué más dan! Además, no se hagan bolas, mocosos: es por todos conocido que los "jóvenes" siempre han sido unos idiotas manipulables porque detrás de tanto desmán sistemáticamente planeado segurito que está la larga mano negra, billetuda y ensangrentada de… ¡qué importa de quien! Lo importante en su texto, Doña Beatriz, parece ser convencernos de que ¡¡¡el CEN del PRI -y, por extensión, la institucionalidad estatal que preside- es inocente, igualito que Pepe el Toro!!! Por cierto, esto del compló, según usted, de veras que no dejó ningún cabo suelto: tiene la precisión de una coreografía digna del Ballet Bolshoi. Este compló está tan, pero tan bien orquestado por la siniestra e invisible mano de quién sabe quien que hasta parece una pedestre teoría de la conspiración...].
El secretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos, pronunció en Jalisco un discurso donde dejó ver los hilos que se mueven en la penumbra. Dijo: “El rumor, la intriga y la deslealtad corroen los cimientos, mancillan las convicciones y debilitan el potencial que tiene el país”. [Ay, el rigor lógico, la lucidez y claridad arrolladoras de esta declaración son conmovedoras. Ni parece un discurso vacío. Cuánta verdad y cuánto misterio en tan pocas palabras, de veras. Aquí nomás hace falta el meme de algún tétrico villano desestabilizador sobándose las manitas de uñas largas y sucias y diciendo en tono ominoso: "muuuuajaaaajjjjaaaajjjjaaaajjjjaaaajjjjaaaajjjaaaaa…"]
Los delincuentes se han salido, hasta ahora, con la suya. Han logrado impedir que las autoridades apliquen la ley [sic, porque en un país sin ley… pos, ¿cómo se va a andar aplicando así como así?], que sus actos vandálicos queden impunes y se multiplique la violencia por todo el país.
La condena nacional e internacional por la desaparición y posible exterminio de los 43 normalistas ha servido a los desestabilizadores [tan invisibles y sin nombres ni apellidos que parece que ni existen y que son más bien producto de intrigas desleales y desaforadas, Doña Beatriz, de rumores malintencionados que corroen, mancillan y debilitan...] para paralizar el gobierno mexicano, acusado por los mismos criminales de ser el principal violador de los derechos humanos. [Pobrecito gobierno: ¡tan cerca de los demoníacos desestabilizadores y tan lejos de la rendición de cuentas!] 
Le han puesto al país una trampa. [¡¡¡Muuuuajjjjaaaajjjjaaaajjjjjjaaaaaaa!!!]
Es imperioso que los delincuentes dejen de seguir ganando espacio en las calles, pero sobre todo en la opinión pública. [Se me hace que aquí olvidó añadir algo más Doña Beatriz, un detalle necesarísimo que curiosamente involucra de manera directa a las instituciones de ese Estado casto y puro que usted defiende, de ese Estado que no tiene por qué embrollarse con unas cuantas sucias nimiedades de un ejercicio de poder autoritario, impune y corrupto: que los "delincuentes", como usted los llama, dejen de ocupar cargos en la administración pública, en las instancias de procuración de justicia, en las policías a todos niveles, en el ejército, en las secretarías de estado, en el senado y la cámara de diputados, en las dirigencias nacionales, estatales y locales de todos los partidos políticos… No se haga la que la virgen le habla.] 
La recuperación de la gobernabilidad debe empezar en el terreno de las ideas y de la conciencia nacional. [Total, a nadie le importa la realidad tangible de la muerte, la violencia y el dolor. A usted parece no importarle. Y, la verdad, con la exactitud de estas claridosas (y medio paranoicas e inconscientes) "ideas" que usted presenta en este texto, no se avanza mucho, es más, no se avanza nada en ningún frente, empezando por el de las mentadas ideas. No se vaya a ofender, Doña Beatriz, pero me da la impresión de que al escribir estas líneas usted nomás recicló las frases más huecas de la tradicional y retrógrada demagogia priísta que muy bien conocemos. Luego por qué nadie le cree nada a las instituciones del Estado priísta mexicano, ni a Murillo Karam, ni a usted misma...]

domingo, 6 de julio de 2014

A letter for Ann Coulter on the "evils" of soccer, part deux

Dear Miss Coulter:

I write to you again because I read your second article on soccer evils. As it happened with the first one, I felt compelled to comment on this Paris inspired piece, despite that doing so -it is clear to me by now- results in an idle task. (I suppose we both share a common trait: stubbornness… Here we go once more...)

Even while acknowledging some of the criticism you have received for your first "jovial" sports article (as you put it), this second text of yours simply emphasizes how wrong your critics are and how right (and righteous, I might add) you yourself want to be perceived as being. It reads like a self-asserting monologue, not like a dialogue; it seems to me your interest is not discussing any topic but disposing of any other opinions, save yours. On the basis of some very strange logic, your critics' "Borg-like caterwauling" and "verbless strings of obscenities" just prove how correct, on-the-spot, and morally accurate your soccer appreciations are. That must also be because no matter what reasoning is presented, all soccer-loving fans and certain sports commentators who dared speak in favor of this sport are merely "throwing hissy fits" at you. What can you expect from those "beret-wearing", cry-baby, prone to shoulder-biting fútbol pundits but big, noisy, mindless tantrums, right? By the way, as I explained in my previous letter, fútbol is a real word, however Spanish it is and whether you misspell it or not. (I wonder whether you read my adjective-and-adverb-filled, quite decent, no-biting, no-name-calling first letter to you… I presume you didn't…) I think that trying to defend your position by dismissing the character of those who take it apart (calling two of them "twits" -Nick Wing and Paige Lavender, from the Huffington Post- and hinting towards some kind of fault by pointing at another critic's looks -namely, Washington Post's Mike Wise's picture) comes forth as nothing else but an epicly dumb strategy. Is that the best you can do when your ideas are being criticized? Or are we supposed to think, with good reason, that you're just trolling yourself away from any real debate which paradoxically you yourself started in the first place? What about addressing the arguments against your first article, such as your lack of knowledge about the sport, your xenophobic, racist, and misogynistic observations, and the over-all narrow-mindedness behind your words? 

I no longer have to state that I don't like fútbol. My hating soccer is besides the point when confronted with such an ample array of untrue statements. Again, I do share your feeling that soccer is "excruciatingly boring" (most of the time), although I am forced to mention at least quatre (yes, a very foreign sounding French quatre) outward misconceptions (the product of pigheadedness, might them be?) in your second article against this sport:  

1. You mention that "the reason there are so many fights among spectators at soccer games is to compensate for the tedium." Needless to say, that's psychologically, sociologically, culturally, and even historically inaccurate. You see Miss Coulter, violence -even the soccer type- is a far more complex phenomenon than the crazy, potentially deadly outcome of unbearable boredom. This assertion, unless there's some kind of humor involved (and I see none), is absolutely ridiculous. 

2. You say that "the only risk of death in a soccer game is when some Third World peasant goes on a murderous rampage after a bad call." Let's look beyond the blatantly gross racism and classism in this claim and produce some facts: many soccer players have died on the field (those "little (Wikipedia) statistics" did serve me well here, try looking for some yourself...) due to heart attacks, head injuries, internal bleeding, and other grim causes. "Third World peasants", as you graciously call them Miss Coulter, sometimes do go on (so-called and allegedly) "murderous rampages" for far more substantial reasons, such as their land rights being violated or that very foreign and very marxist idea of fighting for a more equal society. 

3. "You can never tell how much time is left in soccer, which only adds to the agony." Just look at the clock on the screen and heed the referee's announcements, please. 

4. Luis Suarez's "girly" biting outburst in a recent World Cup game between Uruguay and Italy prompts this question in your article: "How long can it be until we see hair-pulling in soccer?" There has already been hair-pulling (together with punching, spitting, cursing, and the like) in that "manly" sport par excellence some call fútbol. You don't have to wait for it to happen. Here's a link to a video attesting to that fact… One small reminder: Paraguay and Uruguay are in fact different countries whose citizens might rightfully get upset when taken for one another. A little Geography savvy hurts no one. (Plus, getting one's facts straight is what dutiful journalists and commentators do all the time… unless they are solely bent on contempt and hate-mongering.)

My biggest concern, again, has to do with your disliking and discrediting any and all foreign stuff for the sake of their foreignness. Your tirade this time is less morally oriented, but it indeed springs from the same xenophobic worldview as before. Talking about prejudice, I have consciously decided not to comment on the constant misogynistic remarks you have carelessly displayed on both articles: soccer being "a sport for girls", whose players and fans alike are naturally predisposed to crying for no (masculine, apparent, valid?) reason at all (even Robert Smith knows that Boys don't cry…), a "pseudo" sport supported only by those wimpy, morally flawed, no-doubt-liberal, win-for-all, almost un-American creatures: soccer moms (there are so many ill-advised stereotypes about these claims that they make my eyes bleed, really...). There's no point in lecturing anyone about the (very real) evils of patriarchal societies, mostly if that person shows no awareness of gender issues given the way she writes, so I won't even go there.

Since you wrote this second article while in Paris, my conclusion is that the croissants and tartines you had for breakfast must have corrupted your good judgement. Sure France is a morally depraved country for a patriotic American like you, with all them exotic ideas, French fries that won't answer when called "Liberty fries", soccer-loving ways, and -my sweet Lord!- very foreign looking headwear being flaunted all over the place...

Not hoping to hear from you any time soon,

Montserrat Algarabel

viernes, 4 de julio de 2014

Se me chispoteó...

Esta es una lista de desafortunados (y mexicanísimos) chispoteos recientes en los cuales incurrieron ciertos miembros de la clase política mexicana y algunos otros vástagos de dicha clase política. Cuando a alguien se le chispotea resulta que hace algo sin querer queriendo, así, como que sin tener responsabilidad alguna en el asunto. Como que ni la debe ni la teme, pues. Para subsanar los chispoteos y tratar de restablecer, aunque sea un poquito, la dignidad perdida de los involucrados, propongo varias penitencias. Porque siempre hay que ser parte de la solución y no del problema, ¿verdad chavos?

1. A los proto-neo-"more"-nazis-panistas de Jalisco, fundadores de esa joyita del absurdo y del "nacionalhumanismo" (sic como para atragantarse) que es el Movimiento Nacionalista Mexicano del Trabajo, se les chispoteó. Afortunadamente -y muy a pesar de ser convencidos revisionistas- su líder ya se disculpó, declaró que reprueba "el odio racista antisemita" (los comunistas, homosexuales y otras minorías qué…) y hasta renunció a sus cargos honorarios. De todas formas, su penitencia es ver, completitas y de un jalón, las 10 horas del documental de Claude Lanzmann sobre el holocausto judío, Shoah.

2. A los finísimos (hoy ex) funcionarios panistas de la Delegación Benito Juárez, (presuntamente) misóginos y arrestados en Fortaleza, Brasil, por participar (presuntamente) en un gresca callejera que se originó porque "toquetearon" (dicen…) a una mujer y luego madrearon al (presuntamente influyente) marido, también se les chispoteó. Su penitencia es leer TODAS las revistas de Debate Feminista y -obvio, wey- cumplir su pena de ser encontrados culpables por la justicia brasileña.

3. Al perredista Miguel Ángel Mancera también se le chispotea mucho muy seguido. Por aprobar esa sensible y sesuda campaña "No le des la espalda, dale el pecho" y el función de ser nada más y nada menos que el Jefe (Máximo) de Gobierno del Distrito Federal, su penitencia es retirar las nuevas disposiciones del "Hoy no circula" y hasta terminar (¡finalmente!) con el impuesto sobre la tenencia de vehículos en la Ciudad de México.

4. A la perredista Puri también se le chispoteó (con eso de adelantársele incluso a los legisladores para ganar la lotería Telecom, wey...). Su penitencia es andar sin celular ni internet hasta que la tan anhelada competencia en el ramo -cuya decidida, muy involucrada, antimonopólica y principal promotora es la misma Puri- haga bajar SUSTANCIALMENTE lo que el común de los mortales pagamos por esos servicios. Ah, y de paso mudarse de Lomas de Vista Hermosa, donde actualmente vive, a cualquier colonia de la delegación por la cual es diputada federal, Iztapalapa.

5. Al Coordinador priísta de Cultura del Agua en la Comisión de Agua Potable y Saneamiento del Ayuntamiento de Xalapa también se le chispoteó por andar subiendo fotos de sus aventuras mundialistas en redes sociales cuando, según él, estaba muy ocupado resolviendo "asuntos personales" (este señor SÍ se toma la Copa del Mundo (con todo y osito tequilero) de manera muy, pero muy personal). Su penitencia es ver una y otra vez, tipo escena de Naranja Mecánica, el partido México - Holanda y sin gotas para los ojos (lo cual más bien parece tortura que penitencia).

6. Al mexicano (hijo del actual Procurador de Justicia de Chiapas, afiliado al partido verde-ecologista) que se tiró por la borda del crucero de lujo MSC Divina (dicen que sus escaleras de cristal de Swarovski son una gloria...) mientras navegaba hacia Recife, Brasil, también se le chispoteó. En caso de que sea encontrado con vida, su penitencia será hacer una campaña en medios (Mancera le puede ayudar) para concientizar al respetable sobre los riesgos, marítimos y otros, de beber en exceso.

7. A otro mexicano (hijo de un prominente político priísta de Nuevo León) que cayó del balcón del sexto piso de un exclusivo condominio en Deptford, Londres, junto con una mujer rusa y tras fallar en su peligrosa ejecución de prácticas amatorias de altura (dicen...) también se le chispoteó. Por razones obvias, este mexicano lamentablemente ya no alcanza penitencia.

Meme del Chavo del 8, cortesía de memexicano.com

miércoles, 2 de julio de 2014

Una carta para Ann Coulter sobre los "males" del soccer

Estimada Sra. Coulter: 

Acabo de leer su artículo sobre la creciente afición al soccer en EUA y lo encontré… digamos que un tanto problemático. A pesar del hecho de que definitivamente no soy una fanática del fútbol (así lo llamamos por acá), me sentí obligada a comentar sus argumentos contra este deporte y, extrañamente, a tratar de convencerla de que le de una oportunidad al fútbol. Para los estándares mexicanos (también para los mundialistas), podría endilgarme la etiqueta de soccer hater, dado que no comparto la pasión que suscita en mi país y porque la exuberancia y locura de esa pasión me hacen sentir incómoda las más de las veces, además de que encuentro al fútbol verdaderamente aburrido. Sí, puede que odie el soccer pero no puedo afirmar, como lo hace usted tan intensamente en su artículo, que sea inherentemente inmoral para el pueblo estadounidense, ni para nadie más.

En verdad creo que existe algún tipo de maldad al acecho en la industria futbolera y, en mi opinión, ello tiene que ver con la manera en que este deporte ha sido utilizado ideológicamente y explotado cínicamente por la FIFA y por algunos gobiernos nacionales, como el mexicano. Encuentro cuestionable (¿otra palabra para inmoral, quizá?) que se gasten miles de millones de dólares en la construcción de estadios de tecnología de punta, prácticamente inutilizables después del Mundial, en países como Brasil cuyos índices de pobreza son alarmantes. Encuentro cuestionable que los futbolistas sean repartidos, como si fueran productos de consumo, de equipo en equipo sin tener ningún tipo de injerencia al respecto (puede ser que les paguen millones por "nomás" perseguir un tonto balón, pero merecen un poco de dignidad, ¿no cree?). Me parece muy preocupante que el fútbol sea cínicamente promocionado para vender casi cualquier cosa, desde ropa deportiva (eso tiene sentido) hasta marcas de comida (que incluyen, y no estoy bromeando, pan y leche). Me parece aún más preocupante que algunas personas sean criadas para que les importe mucho más este deporte que, digamos, el estado de la política en su país, la falta de justicia o equidad o año tras año de prohibitivo estancamiento económico. En este sentido, yo también resiento, como usted correctamente señala, que el fútbol sea alimento obligado para muchas personas a quienes ni les importa. Cuando uno se enfrenta con el creciente y catastróficamente alto número de asesinatos y desapariciones forzadas en México, enloquecer por completo dado el triunfo o la derrota en un partido mundialista de fútbol (o de cualquier otro tipo) puede resultar una reacción bastante debilucha. 

Mis hábitos de odio futbolero pudieran incluso hacerme compararlo con las barrabasadas que, tiempo atrás, sucedían en el Coliseo romano: todo lo que el pueblo necesita es que sus omnipotentes gobernantes le den un poco de pan (pambolero) y mucho entretenimiento, olvidémonos de la representación y participación democráticas y de otros lujos no tan modernos. Pero me parece que éstos no son argumentos para llamar inmoral al fútbol, aún más en EUA donde el soccer es un fenómeno relativamente nuevo que no ha alcanzados los excesos que hemos visto, por décadas, en otros países. Considerar que el gusto por el soccer es "un signo de descomposición moral" en los Estados Unidos (o, por extensión, en cualquier otro país) no es más que una idea exagerada, sin fundamento y estrafalaria: la supuesta inmoralidad del soccer -si en realidad existe tal cosa- yace en algún otro lugar, no en la gran mayoría de sus fanáticos por supuesto, ni en el deporte en sí mismo.

Considero que algunos de los argumentos que usted emplea para descartar al fútbol en su artículo son un poquillo falsos (por decir lo menos). Cuando usted establece que "el logro individual no es un factor importante en el soccer" está en un error y demuestra que no tiene conocimiento alguno del deporte que tan duramente critica. De hecho, existen premios para los "jugadores más valiosos"; son individuos quienes anotan los goles, a través de trabajo en equipo como sucede en otros deportes, individuos que reciben todo el mérito si aciertan y todo el odio si fallan; sí existen héroes del fútbol, chorrociento mil héroes, quienes son adorados como dioses alrededor del mundo. Aunque suene totalmente descabellado, para algunos fanáticos extremos e intensos, el soccer es una religión y los futbolistas son ídolos, en el sentido más amplio de la palabra. Para mi consternación, ese es precisamente otro perturbador dato futbolero: el fervor con el cual se venera a los jugadores por sus hazañas en la cancha. A mi me parece que sólo son atletas, ni más ni menos. Es cierto que da la impresión de que los futbolistas nomás corren a diestra y siniestra y por todos lados antes (y después) de que "el balón accidentalmente entra" (en la portería), en sus palabras. Para correr sin parar durante 90 minutos consecutivos (lo cual, a decir verdad, encuentro bastante aburrido, tal como usted lo expresa) se necesita vigor en fantástica abundancia o, por lo menos, algo de preparación física seria, ¿no cree? 

Además, comparar las (supuestamente innatas) virtudes de un deporte con los (supuestamente innatos) vicios de otro es un total despropósito sin fundamentos: es como decir que el chocolate es obviamente mejor que la vainilla. Los deportes son una cuestión de gusto, tal como lo son los sabores de los helados. No me gusta el fútbol, pero eso tampoco me hace pensar que, por ejemplo, el tenis sea mucho más superior al soccer en términos morales. Simplemente son deportes distintos, para gustos y habilidades diferentes. La moralidad debería quedar fuera al evaluar el gusto (incluso en el arte: ¡por Wilde que me mira!), así como las lesiones personales. Si seguimos su afirmación de que "la posibilidad de humillación personal o lesión mayor se requiere para que algo cuente como un deporte", sólo existirían dos deportes completamente verdaderos: las luchas de la WWE -en las cuales se aplican grandes dosis de vergüenza, severa e implacablemente- y el snowboarding -en el cual existen cantidades insensatas de riesgo debido a la posibilidad, muy real y muy siniestra, de lesiones mortales. De aceptar esta convicción suya, el resto de los (supuestos, ¿diría usted?) deportes que quedan son juegos de niños sin sentido y tontamente seguros. Salvo el hockey, por supuesto. Le otorgo ese punto, Sra. Coulter, se lo otorgo...

Su razonamiento con respecto a la superioridad moral del football -o americano, como algunos hispanohablantes le llaman- sobre el soccer dado que el primero favorece "el uso de las manos" y sus insuperablemente valiosos "pulgares oponibles" es simplemente tonto. (Una situación que trae a la mente al menos dos preguntas: ¿por qué llamarlo football si los pies se emplean mínimamente? ¿Por qué arriesgar los dedos?) Para ponerlo sin delicadeza alguna, decir que el soccer es un juego de "bestias inferiores" porque emplea los pies, como usted insinúa en su artículo Sra. Coulter, es de hecho una aseveración racista. Por lo tanto, supongo que el tenis necesariamente resulta moralmente fallido, estéticamente falto de sofisticación y culturalmente menor dado que usan esos artefactos llamados "raquetas" cuando los tenistas muy bien podrían pegarle a las pelotas con sus manos desnudas, mayormente europeas y con pulgares oponibles, ¿no? La natación resulta entonces un deporte enloquecidamente difícil de evaluar en términos morales porque se usan manos y pies (y brazos y piernas y cuellos y torsos y…), ¿verdad? Ay, momento: la natación no es un deporte genuino porque casi no supone riesgo alguno de lesión… La cosa es que tanto el football como el soccer (y, en nombre de la salud, cualquier otro deporte) son producto del cerebro de la gente. Se piensan alternativas para crear reglas que permiten unas cosas y prohiben otras, incluso se construyen instalaciones y se fabrica equipo para competir y jugar. Manos y pies son meros instrumentos que se usan en formas diversas dependiendo de las reglas del deporte en cuestión. Además, los porteros en el fútbol sí dan buen uso a sus manos -arriesgándose a sufrir lesiones "menores", supongo, en sus preciados y nobles pulgares- y también existen muchos balones voladores, potencialmente traicioneros para la integridad de los dedos, en un partido promedio de soccer.

Me parece que su argumento verdadero sobre los males del fútbol no tiene nada que ver con este deporte en sí mismo, sino que está inspirado en una visión del mundo concreta: la xenofobia. El mayor defecto moral del soccer para los estadounidenses es que supone un deporte extranjero en su nación, de acuerdo con lo que usted abiertamente establece. (El fútbol puede ser tan extranjero para el público estadounidense como lo es el criquet para el mexicano. No creo que esta extranjería, absoluta e insalvable, haga del criquet un deporte necesariamente malo por naturaleza para sus aficionados mexicanos (casi inexistentes). No creo que el criquet pueda arruinar el buen juicio de persona alguna. Ay, pero está el argumento de usar las manos en el criquet… Aunque también se juega con palos, como en el béisbol, más o menos… Tal vez éste no sea un buen ejemplo después de todo…) Está bien, Sra. Coulter: desde su muy limitada perspectiva, el soccer es en verdad inmoral absolutamente para todos, salvo para el hombre que inventó su versión moderna, un británico de nombre Ebenezer Cobb Morley, y para sus compatriotas. (Supongo que esto es lo que, lógicamente, sigue: los británicos son los únicos que tienen permitido jugar y disfrutar del fútbol desvergonzadamente y tenerlo en alta estima. Cualquier no británico está muy mal y es bastante descarriado, de seguro, si se atreve a hacerlo…) Dicho esto, el mundo entero rezuma peligrosamente todo tipo de inmoralidad y corrupción, dependiendo de dónde esté uno situado: la cocina tailandesa segurito ocasiona "descomposición moral" cuando se come en cualquier otro lugar salvo en Tailandia y a menos que los comensales sean, por supuesto, tailandeses. (La tom kha kai, mi sopa tailandesa favorita, ha de ser testigo de este tipo de enigma moral porque, supongo, me ha convertido en una monstrua come sopa sin principios dado que la he probado, varias veces, en un restaurante de apariencia muy tailandesa y muy extranjera a unas cuantas cuadras de mi casa en el DF… Tu maldad me ha ganado, deliciosa tom kha kai, me ganó completita. Continuemos, pues…) Los burritos y los tacos, sin duda, "corrompen moralmente" a quienes se alimentan de ellos, además de los mexicanos y sólo si estos mexicanos se los comen dentro de los límites de su propio país. Los complejos procesos de globalización y todo tipo de interacciones entre naciones, las cuales han existido por siglos, sólo pueden originar desgracias, ¿verdad? (¡¡¡Maldito sistema métrico europeo, tan moralmente retorcido, que se usa en todo el mundo y sin reparo de las fronteras con la dudosa finalidad de comprendernos unos a otros!!!) El consumo de automóviles italianos, cerveza alemana, moda francesa, tecnología japonesa y hasta plátanos costarricenses debería restringirse a sus respectivos países y ser tanto o más causa de preocupación para la integridad moral estadounidense (o para la sanidad de cualquier otro país con respecto a sus propias amenazas extranjeras, es decir, a todo lo importado…) como ahora ya lo es el soccer. Básicamente, en eso derivaría su lógica, Sra. Coulter.

Lo que más me preocupa -incluso lo encuentro escandalizante debido a su tono racista- es que usted sugiere que la fuente de esta proto manía futbolera en los Estados Unidos está directamente vinculada con la mustia influencia de los extranjeros sobre los estadounidenses (esos mexicanos fanatizados por el fut y muchos otros latinoamericanos "locous" que viven en EUA, supongo). Únicamente la diseminación de su herencia y ese encanto exótico e irresistible que tiene podrían explicar por qué el soccer ha conseguido fanáticos en Estados Unidos. (Para sobrevivir, nosotros los mexicanos dependemos principalmente de la tradición, ¿sabe?) No puede existir alguna otra explicación racional. Por un lado, como usted dice, esos liberales (perversos amantes de lo extranjero, hipnotizados por el fútbol) han de haber adoctrinado a la gente realmente estadounidense para que les pueda gustar un deporte moralmente defectuoso. (Caray, esos liberales de veras que parecen muy disolutos: de acuerdo con sus propias palabras, Sra. Coulter, ¡¡¡hasta son devotos de Beyonce y Hillary Clinton!!!) Es un día triste cuando uno se da cuenta de que la gente ha perdido su voluntad… Por otro lado, sí, todos los vecinos "latinos" -y algunos vecinos italianos, alemanes, holandeses y franceses- en cada ciudad estadounidense son claramente culpables de este cambio de actitud referido al soccer. (Y qué tal si esos vecinos, imaginarios y perniciosos, no sólo fueran "latinos" sino también liberales… No se me ponga loca. Eso es sólo un conjetura.) Ay, los riesgos mortales de la hibridación cultural: de hecho, sí hay reciprocidad en el proceso (tal como deliciosamente atestiguan el chili con carne y el mole poblano).

Sin importar el lugar de nacimiento, algunos otros deportes también se han convertido en industrias globales, no sólo el soccer. La gente en México y en muchos otros países se deleita con el Super Tazón y millones lo ven, como usted menciona de manera acertada en su artículo. Cierto que el Super Tazón sólo se disputa una vez al año, mientras que la Copa del Mundo corre durante casi un mes completo, cada cuatro años. Resulta que organizar un evento deportivo competitivo que involucra 32 equipos diferentes peleando entre sí para ganar un solo primer lugar se toma un poquito más de tiempo, Sra Coulter. La FIFA conoce muy bien su negocio. (En este sentido, comparado con el escaso tiempo aire que tiene el Super Tazón, esos villanos, esos yonquis del fútbol de la FIFA tienen muchos más días para hacer su mejor esfuerzo… lo cual ciertamente significa tratar de ganarse a los indecisos y a los poco impresionados. Olvídense de la gloria futbolera: su única y verdadera finalidad es convertir a todos al Soccerismo…) Además de estas preocupaciones insignificantes sobre el tiempo, las cuales no creo le importen mucho a los entusiastas serios del deporte, surgen algunas otras preguntas con respecto a cómo afectan las industrias globales del deporte a sus ávidos fanáticos y a uno que otro ingenuo espectador: ¿es moralmente enfermo ver por la tele -y, ¡Santo Dios!, también disfrutar- cada uno de los partidos del torneo francés de tenis Roland Garros si uno definitivamente no vive en París ni tampoco es siquiera un poquitito francés, sin importar la nacionalidad de los tenistas involucrados? (La misma pregunta se puede hacer para (el legendario) Wimbledon, con el necesario cambio de escenario. Por cierto, a pesar de todos los ejemplos sobre tenis que he referido, no soy fan. Mi padre sí lo es. Y sí me enamoré de La broma infinita de David Foster Wallace, aún confrontada con una trama principal orientada, por completo, hacia el tenis. Regresemos a las preguntas…) ¿Están moralmente dañados esos otros extranjeros que se vuelcan hacia el football alrededor del mundo por no quedarse con sus propias modas deportivas nacionales? Su gusto por el fútbol americano, ¿los hace moralmente superiores a quienes no les gusta… sólo en sus países de origen o también fuera de éstos? O, ¿podría ser posible que a los no estadounidenses que adoran el Super Tazón les estuvieran lavando el cerebro para que nieguen sus identidades patrias y sus valores morales más íntimos? (Esto me huele a una cochina conspiración planetaria…) No me tomaría en serio NINGUNA de las preguntas anteriores, tampoco sus respuestas, potencialmente absurdas. Creo firmemente, Sra. Coulter, que los deportes y la moralidad, tal como usted los teje en su articulo, tienen poco o nada que ver en la misma frase. 

Sus palabras finales son: "Ningún estadounidense cuyo bisabuelo haya nacido aquí está viendo soccer. Uno sólo puede esperar que, además de aprender inglés, estos nuevos estadounidenses dejen su fetiche futbolero con el tiempo." Me pregunto dónde diablos nacieron los ancestros de esos bisabuelos de los que usted habla. En Inglaterra, ¿tal vez? O, ¿es posible que sean Sioux o Lakota? A lo mejor nacieron en algún oscuro país europeo o africano, ¿verdad? En el caso hipotético [*se ríe con sólo pensarlo*] de que esos ancestros fueran, de hecho, algún tipo de extranjeros, ¿podrían juzgarse sus gustos e influencias como pervertidos o malvados por el sólo hecho del lugar donde nacieron? Yo pensaba que una de las grandes cosas de los Estados Unidos es que representaban la libertad y la justicia para todos, incluso para los inmigrantes, mayormente para ellos, cuando sus desventuras terminaban una vez llegados a suelo americano. Los Estados Unidos se han catalogado a sí mismos como un crisol de culturas, como la tierra de las oportunidades, y por eso han atraído a los menos afortunados -ya sea en Guatemala, Polonia o Filipinas- con la promesa de libertad y prosperidad. ¿A caso me compré completita una mera propaganda extranjera y me convencí de ella? Mucho me gustaría pensar que no. (Por cierto, el estado de Arizona está haciendo un gran trabajo al desmitificar esa promesa que pareciera olvidada hace tiempo.)

Comparto su esperanza de que esos "nuevos estadounidenses" dejen su fetiche futbolero, pese a la lengua o lenguas que puedan hablar y en caso de que este deporte esté "poniéndose de moda" en EUA o no. (Me es imposible dejar fuera un recordatorio histórico importante: la lengua inglesa llegó a América (me refiero al continente) por primera vez en el siglo XVII. Los españoles y portugueses, con sus respectivos idiomas, llegaron a lo largo del siglo XVI principalmente. Dados estos hechos, tal vez todos deberíamos aprender a hablar, digamos, una lengua de la familia Quechua (las más antiguas datan del siglo XIII D.C.) ya que han estado por estos lares mucho, pero mucho más tiempo y ciertamente llegaron aquí antes que cualquiera de nosotras lo hiciera. ¿No parecemos ahora las verdaderas y originales extranjeras? Continuemos…) Los fetiches sólo traen consigo una suerte de gozo enajenado, a pesar de cuán multilingües puedan ser. Pero, al final, ¿quién soy yo para andar diciendo cuales pasiones son más meritorias que otras? Usted y yo vivimos en países libres (a veces me pregunto si los mexicanos somos verdaderamente libres dadas tantas limitaciones impuestas política, socioeconómica e ideológicamente), países donde las libertades están aseguradas por sus respectivas Constituciones y donde la gente tiene el derecho de hacer lo que le venga en gana con su tiempo y energía, aunque usted y yo estemos, de todo corazón, en desacuerdo con ello, ¿no cree?

Quedo en espera de su respuesta.
Saludos cordiales, Montserrat Algarabel

P.D. He aquí un video (cortesía del usuario de YouTube xCNS GamingPs3) que compila algunas imágenes de percances futboleros triviales, exageradamente titulado "Las peores lesiones del fútbol jamás vistas" sólo para tener más visitas, segurito. Supongo que estos futbolistas intrépidos, al final, no estaban hechos de hule, aunque algunos si dan la impresión de ser niños malcriados y chillones con sus huesitos todos salidos al aire y así…