viernes, 2 de octubre de 2009

Un día (o casi) en el Fondo

No puedo creer que ya sean las 11pm. El día se me escurrió entre los dedos casi sin notarlo: en ese casi sin notarlo propio de la ociosidad.

Como todas las mañanas, abro los ojos justo a las 7am. Mi reloj biológico combate a diario y con puntualidad la enorme pereza de la cual soy rehén, aunque su tic tac sucumbe rápidamente frente a la sensación desagradable de no tener razones para salir de la cama. Como todas las mañanas, hoy también me subo al brevísimo tren de pensamiento aletargado que recorre mi mente previo a quedar dormida otra vez: reconozco que tengo muchas cosas que hacer y por hacer pero la pesadez que me ancla al colchón (aúnada a mi total falta de disciplina) me hace suponer que es demasiado temprano para abandonar la comodidad de estar bajo la única cobija que hay en esta casa que, por cierto, es un completo y soberano desastre.

Tras lo que para mi son unos cuantos segundos de dormir sin sueño, dan casi las 10am y me “animo” (así, entre comillas) a comenzar el día con mis dos adicciones habituales: cigarrillos e Internet. Ay, ¡pinches vicios! Antes de poder salir para abastecerme de nicotina, ya con la computadora prendida y conectadaza en Facebook, suena el teléfono: es mi padre (¿quién más podía ser?). Llama para decirme que pasará por mi -con ese "si quieres" suyo, más orden que invitación- a las 11:30 para ir a tomar café en la Librería del Fondo de la Condesa (lindo lugar, feo nombre si se pone así). Ah, y además anoche tu madre me despertó tres veces y tres veces tuve que regresarla a dormir…


Salgo a la calle. Compro arena para los gatos, fruta, leche
y una cajetilla de Camel. Regreso directito a revisar correos. Solo encuentro un nuevo y solitario mensaje de mi asesora de tesis que en el "Asunto" lo dice todo (¿será?): "¡Gulp! y una sugerencia". El maldito estruendo del timbre interrumpe mi lectura de La Jornada en línea a las 11:28: Felipón ahora resulta que quiere promover que los ciudadanos nos metamorfoseemos en todos unos inversionistas calificados y de primer mundo con una brillante iniciativa para que el poco dinero de nuestras Afores pueda ser empleado en "instrumentos financieros transparentes y muy lucrativos". Ya en el Fondo, lo mismo de siempre: dos capuchinos y un expreso; conversaciones interrumpidas y fragmentarias gracias a mis necedades y las de mi padre, aderezadas con el Alzheimer de mi mamá. Me regresan a la paz y tranquilidad de mi cueva alrededor de las 2pm. Al bajar del carro me doy cuenta de que Jodorowsky es subversivo y Reygadas transgresor. Porque, dice mi padre, ¿qué más subversivo que vivir en París de leer el Tarot? Y qué más transgresor, digo yo, que convencer a tus cuates o conocidos de encuerarse a cuadro y sin paga...Tiempo empleado en medio reflexionar conjuntamente sobre la tesis: menos de un minuto.

Mando dos correos electrónicos relativos al Diplomado, uno a PK y otro a MF, mientras escucho Good Old Fashioned Lover Boy de Queen. Tiempo total empleado en Internet relativo al trabajo: algo así como 3 minutos. Tiempo total empleado en cantar
Good Old Fashioned Lover Boy: una hora, más o menos. Por ahí de las 4pm, después de comer, me pongo a explorar youtube para alimentar mis obsesiones recurrentes (vaya pleonasmo): videos sobre sectas peligrosas y parodias de religión, unas más absurdas que otras -Cienciología, el Templo del Pueblo y Jim Jones, el Pastafarianismo y la Iglesia del Monstruo de Espagueti Volador, el culto al Unicornio Rosa Invisible, Desteni y compañía- y videos de audiciones vergonzosas para ser parte de reality shows diversos, desde Britain's Got Talent hasta American Idol. (De hecho, mientras esperábamos el carro en la esquina del valet parking del Fondo, me pasó por la cabeza la idea de escribir sobre la lógica simbólica y narrativa de los realities, sobre los mecanismos que hacen que la gente entregue al escrutinio público en reluciente bandeja de plata su privacía, intimidad y hasta dignidad con la promesa de fama y fortuna repentinas. Escribir de verdad, escribir algo publicable no solo por su segura servidora en este espacio de su segura servidora, escribir un libro...).

Van a dar las 8 de la noche y pienso que sería una buena idea leer un poco de lo mucho que hay que leer para la tesis. Pero me entero de algo que me parece muy interesante y, como diría mi mamá, se me va el santo al cielo: el fármaco que ha mantenido a Milagros libre de ataques por casi un mes –el dichoso fenobarbital que tanto me costó encontrar- mezclado con alcohol es un cóctel suicida (u homicida, según el caso) muy efectivo; así murieron en noviembre de 1978 la mayoría de los pobladores de
Jonestown, Guyana, más de 900 personas, seguidores de la secta del Templo del Pueblo. Todavía no se me ocurre (¿o ya se me ocurrió?) ir a la vinatería de la esquina para comprar una botella de lo que sea, añadirle las 31 pastillas que quedan en el frasco de Fenabbott y tomarme hasta la última gota. Y, hablando de suicidios, termino el día leyendo sobre Wallace (en lugar de leer a Wallace) y escribiendo estas líneas... Para colocar la cereza (¿no será más bien una fresototota?) en el pastel de los absurdos y desvaríos de este día en el Fondo, un videito de una canción que me gusta mucho, placer culposo, culpable y culpígeno a la vez:



Imagen: Pastafarian Porn, cortesía de http://rinzewind.org
Video cortesía de maxij23.

3 comentarios:

Sandra Strikovsky (Strika) dijo...

Hola,

Está muy divertida tu crónica. Por cierto, la mezcla que mató a los habitantes de Jonestown también llevaba Kool-Aid (en realidad no se tiene certeza sobre la marca, pudo haber sido otra). Y de ahí surgió una expresión en inglés "to drink the Kool-Aid" que significa "mostrar una devoción ciega a sus líderes". Una vez escribí de eso en mi blog.

Un saludo

Ondina dijo...

Wow! Cómo me identificó leer este post. La verdad es así, yo también he dedicado el 0.3% de mi tiempo a pensar algo sobre mi tesis, y el resto a buscar aceptación social en el Facebook o a nostalgiarme con YouTube, o a debatir una pelea perdida de antemano con mi madre, o a escribir en el blog y pensar juguetonamente en el suicidio que jamás de los nuncas intentaría.

Empatizo mucho con tus letras (gracias por la advertencia de El Heredero porque aún no la veo, por eso no lei el post) y no te preocupes más, hace poco aprendí que hay muchas cosas urgentes, algunas importantes, pero muy pocas sagradas, así que si la tesis sólo es importante, y fumar un cigarro mientras se acomodan las ideas en la mente es sagrado, adelante.
Saludos!

Montserrat Algarabel dijo...

Strika: Es verdad, me olvidé del Kool-Aid... ¡Gracias por leer y comentar!
Ondina: Ayyy... qué maravilla encontrar eco en la preocupaciones de uno que luego se siente como náufrago en isla desierta...

Un saludo, n.